La vitalidad y el optimismo emanan de la figura de Pilar Puig. Ella se define como una persona que no sabe vivir aislada, que necesita gente a su alrededor para poder realizarse. Quizá por eso eligió trabajar en recursos humanos. Aunque no fue algo vocacional. Tras estudiar una carrera generalista estaba sopesando sus alternativas laborales cuando fue atraída al mundo de la gestión de personas por el responsable de una consultoría, en donde acabó trabajando en temas de formación. Ése fue el inicio de una carrera que la ha llevado a ir aprendiendo los secretos de la profesión y a ser responsable de un proyecto que ha atravesado varias fases –crear cultura de empresa, de trabajo en equipo y de motivación y retención del talento– hasta convertirse en una compañía que está en la mente de todos cuando pensamos en comida rápida y sana.
¿Qué pensabas que serías de mayor? Me veía como una investigadora, estilo bióloga, trabajar en la naturaleza…, quizá tenía una idea un poco romántica. Ya un poco más adelante, estuve dudando si estudiar arqueología. No estaba muy enfocada.
¿Dónde residen las mayores satisfacciones de tu trabajo? En ver que las cosas salen bien. Porque no
siempre salen como lo tienes previsto. El papel lo
aguanta todo, las planificaciones quedan muy bonitas, pero nuestro material final son las personas; y ellas son material sensible. Y el que una persona encuentre interés y utilidad en aquello que le planteas, que te diga lo contenta que está porque en la empresa le
ofrecen lo que necesita, o poder ayudarla cuando está en un atolladero, es muy satisfactorio.
¿Y qué es lo peor? Lo que llamo los “esques”. Es cuando hay alguien que se siente tan angustiado o sobrepasado por una situación que te plantea muchos inconvenientes. Esas quejas u obstáculos son los “esques”. Y tú ves que esos inconvenientes son porque esa persona está saturada, no porque no pueda o sepa desarrollar sus funciones. Y para ella esos
“esques” son siempre insalvables. Y esa parte del trabajo es la que más me molesta.
Si pudieras, ¿qué cambiarías? En estos momentos, quizá todo. Empezaría de cero. Hay veces que tanto tú como las personas con las que trabajas necesitáis
romper la rutina. Porque hace ya tres o cinco años que se plantean las mismas cuestiones, de manera que conviene replanteárselo todo otra vez.
¿Cómo crees que te ven las personas
que trabajan contigo? ¿Y cómo te gustaría que te viesen? Soy una persona que sabe escuchar, visito mucho los restaurantes, porque al final las personas están en el puesto de trabajo, no donde estás tú. Creo que tengo una imagen de credibilidad,
consecuente y confiable; cuando digo que haré algo y que te ayudaré, lo haré. Pero también que cuando te tiene que “peinar”, también te “peina”. ¿Y cómo me gustaría que me vieran? Estoy confortable de esta manera, no me he planteado que me vieran de otra manera.
¿Un reto o un deseo de cara al futuro? Más complejidad de trabajo. En todo el ámbito de RRHH tú desarrollas una línea de trabajo y
de profesión. A estas alturas, hay veces que haces las cosas y te das cuenta de que las has hecho muchas veces; y por muy complejas que sean, sabes que lo controlas, por muchos quebraderos de cabeza que te dé o incluso aunque te salga mal, sabes que lo vas a
solucionar porque ya lo has hecho antes. Quizás
ahora necesito tener esa parte de inseguridad, de no saber si ese trabajo lo voy a poder sacar adelante, si voy a ser capaz de hacerlo.
¿Cómo valoras tu trayectoria? La mía es una trayectoria que yo no había buscado nunca. No es algo premeditado. Hace 25 años, cuando empecé, nunca se me hubiese ocurrido, pero también es verdad que entonces no existían los departamentos de Recursos Humanos tal y como los conocemos ahora. De manera que me ha gustado mucho ir creciendo al mismo tiempo que se iba configurando la profesión. Al igual que otros compañeros de profesión, siento que hemos ido construyendo la profesión de recursos humanos. |