Más que de sí mismo, a Fernando Serrano le gusta hablar de Puztmeister, empresa en la que lleva trabajando desde hace tres meses como responsable de Recursos Humanos. Su trabajo en el campo de la gestión de personal ha sido fruto de la evolución, tras el inicio de su carrera profesional como abogado laboralista. Y es que no tardó en darse cuenta de que le atraía más gestionar personas que problemas. Fue así como comenzó su trayectoria en los RRHH. Su estilo de dirección se caracteriza por la transparencia, la honestidad y el trato cercano, una oportunidad que le ha brindado Putzmeister. De hecho, esta empresa se basa en “un estilo de dirección absolutamente flexible, muy orientado hacia las personas”.
¿Qué pensaba que sería de mayor? Imagino que futbolista, como todos los niños
pequeños. Nunca pensé en ser director de Recursos Humanos, la decisión llegó con el tiempo, sobre todo gracias al trato con las personas. Durante cinco años ejercí como abogado laboralista y, a partir de entonces, comenzó mi incursión en este ámbito. Es mucho más atrayente gestionar personas que los problemas de éstas.
¿Dónde se encuentran las satisfacciones de su trabajo? En todos los sitios. Simplemente en recibir las gracias de cualquier persona de la empresa. Sólo el hecho de que te preocupes por que la gente se encuentre bien en su trabajo te da una gratificación en cada una de las cosas que haces.
¿Y qué es lo peor? Cuando no puedes conseguir que el agradecimiento se produzca. Es decir, cuando hay determinadas limitaciones a tu gestión, derivadas del propio proceso, que te impiden dar algo a la gente. Es difícil gestionar personas, porque existe una insatisfacción permanente, siempre hay algún punto que te gustaría mejorar en tu trabajo.
Si pudiera, ¿qué cambiaría? No modificaría demasiadas cosas, porque en esta empresa se ha trabajado muy bien y contamos con bases muy sólidas. En los últimos cuatro años se ha multiplicado la facturación, se ha aumentado la estabilidad y se ha
conseguido que la gente esté contenta. El futuro pasa por mejorar día a día y dar continuidad a estas políticas.
¿Cómo definiría su estilo de dirección? Me gusta estar muy orientado al negocio, pero también muy dirigido a las personas. Siempre siendo consciente de que lo importante es que
el proyecto tenga futuro y esté consolidado.
¿Cómo cree que le ven las personas que trabajan con usted? Soy una persona con quien se puede hablar,
estricta cuando tiene que serlo, que dice las cosas
a la cara y, sobre todo, que trata de no esconder
nada. Intento tener un estilo de dirección muy
transparente. Lo más importante para un directivo
es ser honesto consigo mismo y con el resto,
y pretendo que ese planteamiento se haga extensivo
a toda la empresa. Sólo así se logra crear un
ambiente de confianza y conseguir el éxito en la
gestión de las personas.
¿Cuál es su deseo para el futuro? Que esta empresa sea aún más pionera. Tenemos que evolucionar mucho, no solamente hacia dentro, sino también aportando a la sociedad parte de lo que ella nos está dando. Hay dos temas
claves en la gestión de personas: conciliar la vida
personal y familiar y conseguir que los trabajadores
se encuentren a gusto en la empresa. Queremos dar una estabilidad en el empleo.
¿Cómo valora su trayectoria? Hasta ahora he estado trabajando en temas de
recursos humanos en otras compañías más
grandes, pero hace tres meses di el salto a esta
empresa porque lo elegí personalmente. Lo bueno
de esta organización es que conoces a todas las
personas y realizas un trabajo más de campo. En
Putzmeister, cualquier empleado tiene la puerta
abierta para hablar contigo. Somos una empresa
en la que merece la pena estar. |