Uno de los ejemplos más habituales de estupidez corporativa que Brian Bacon reconoce encontrar en la práctica habitual de su asesoría es la creencia de que los empleados se motivan por los objetivos, metas o planes de sus empresas. “Las fórmulas de medición del rendimiento son como el salpicadero del automóvil –asegura–: si sólo te fijas en él sin levantar la mirada al frente, tendrás un accidente”. Ésta es sólo una de las decenas de lecciones magistrales que sobre los recursos humanos, la gestión empresarial y la vida en general se destilan de la reflexión profunda de Brian Bacon que se refleja en la entrevista mantenida con Equipos & Talento y que se desprendió de su ponencia realizada recientemente en España, gracias a la organización
de Augere & Asociados. |