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Diez malos hábitos que perjudican tu carrera

Forbes ofrece un décalogo de malos hábitos en la oficina y cómo evitarlos

 
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22/09/2011 Los expertos coinciden en que en el actual clima laboral, las empresas toleran cada vez menos un mal comportamiento y es cada vez más un motivo de despido. “Por cada persona como tú, hay 100 deseando tu trabajo”, dice Kiki Weingarten, coach asentada en Nueva York. Eso permite a los empleadores "ser más exigentes que nunca".

Cuatro expertos en coaching especializados en formar directivos nos comentan diez hábitos en el trabajo que han generado malas reviews y posteriores despidos. ¿Te reconoces en alguno de ellos?

1. Hábito: Eres adicto al e-mail.
En reuniones, con clientes, con tu jefe, simplemente no puedes separarte de tu BlackBerry. Crees que estás siendo productivo porque no se te escapa ni un mensaje pero tus compañeros (especialmente cuando te están hablando) lo ven como un insulto. “Mirar constantemente tu smart phone transmite arrogancia”, dice Matt Eventoff, coach de New Jersey.

¿Cómo romperlo?
Coloca la BlackBerry boca abajo. Si vas a una reunión, déjala en tu mesa si se hará en otro despacho. Si estás esperando un e-mail muy importante, házselo saber antes a tus compañeros. “Tu BlackBerry no esta convocada”, añade Eventoff.

2.Hábito: Eres un pelota.
Demasiados cumplidos en la oficina pueden darte esta mala reputación. Contestar inmediatamente que si a todo lo que diga tu jefe perjudica la imagen que das ante tus compañeros. Aún peor, el propio jefe puede ver en tu actitud de constantes halagos más una molestia que un diálogo constructivo.

¿Cómo romperlo?
Echa un vistazo a las últimas cosas a las que has dicho que si. ¿Hay algo en lo que no estés de acuerdo si lo piensas detenidamente? Decir no de vez en cuando demuestra tanto a tus compañeros como a tus supervisores que tienes personalidad.

3.Hábito: Eres un cotilla.
Estás realmente concentrado en tu trabajo ¿o sólo tienes la oreja puesta en enterarte del último cotilleo? Tu necesidad de saberlo todo es una fuente de estrés para ti y para tus compañeros y pone en peligro tu puesto de trabajo.

¿Cómo romperlo?
La única información que necesitas es la de tu horario, tus reuniones y demás eventos relacionados con tu trabajo. Si se trata de información no relacionada con tu puesto, tienes que evitar el impulso de meterte en una conversación que no te pertoca. Si todo esto falla, plantéate invertir en auriculares.

4.Hábito: Tus e-mails fallan.
Si los e-mails que mandas se reciben más como un tiro que como un intercambio amistoso, es el momento de revisar tu comunicación online. “Un email no tiene entonación ni expresa emociones, es fácil que un correo corto se malinterprete como demasiado agresivo, exigente o impaciente.”

¿Cómo romperlo?
Si los hábitos de e-mails pobres persisten, no tardaran en aparecer malos rollos en el equipo, según Eventoff. Acostúmbrate a leer tu propio correo antes de mandarlo y piensa cómo lo recibirías si te lo mandaran a ti.

5.Hábito: Siempre pones excusas.
Es verdad, te has olvidado del informe, pero no piensas admitirlo. No sabes responder a las preguntas de tu supervisor pero intentas evitarlas todas. El resultado es que no sólo tu pierdes el tiempo, sino que se lo haces perder a él.

¿Cómo romperlo?
Ponte un recordatorio diez minutos antes de cada reunión con tu supervisor, propone Patrick Flannery, asesor de ejecutivos en Virginia. “Es mejor dedicar 10 minutos de tu tiempo para juntar lo necesario para la reunión que dedicar 20 a inventarte excusas delante de todo el mundo”.

6.Hábito: Tienes demasiadas tareas
La norma en la mayoría de puestos de trabajo hoy en día es hacer muchas cosas al mismo tiempo, pero dicen los expertos que esto causa más problemas de productividad que mejoras. “Si se te ha perdido más de una cosa últimamente, puede que no estés tan preparado para hacer malabares como pensabas”, comenta Roy Cohen, asesor y autor de “Guía para sobrevivir en Wall Street”.

¿Cómo romperlo?
Haz un esfuerzo para centrárte sólo en una cosa. Hazle caso al e-mail o al télefono, pero no a las dos cosas al mismo tiempo. “Responde cada correo cuando acabas de leerlo y no contestes al teléfono hasta que hayas acabado”, aconseja Flannery.

7.Hábito: Vas de diva.
“Yo no tengo que hacer esto”. Intenta no poner tantos límites a tu trabajo, como decir no a determinadas tareas inferiores a tu puesto o exigir salir cada día a la hora en punto. Eso que ves como auto-protección, es excesivo tanto para tus compañeros como para tus supervisores, y notarás que al final no te protege en absoluto.

¿Cómo romperlo?
La próxima vez que te den una tarea que no quieres hacer, piensa en quién la hará si tú te niegas. Date cuenta que en tiempos de reducción de plantilla, todo el mundo acepta tareas que no son las propias, y que de este modo ganan puntos para no estar en la próxima reducción.

8.Hábito: Eres el ladrón de la oficina.
Si siguen apareciendo bolígrafos que no son tuyos en tu escritorio, tienes un problema. Aunque lo hagas sin querer, a nadie le gusta verte con su lápiz, su grapadora o peor, su querida taza de del desayuno.

¿Cómo romperlo?
Etiqueta tus cosas o házles alguna marca. Puede parecer una tontería, pero la próxima vez que veas algo en tu mesa que no tiene tu marca, intenta recordar a quién se lo has cogido y devuélvelo a su propietario, propone Flannery.

9.Hábito: Tu estilo no te ayuda.
Una cosa es tu estilo personal, la otra cómo te vistes para ir a trabajar. Si tu jefe te recuerda que mañana tienes una reunión con un cliente para que escojas ropa apropiada, tienes un conflicto que puede costarte la siguiente promoción.

¿Cómo romperlo?
Piensa en una persona de la oficina a la que admires, sugiere Cohen. “¿Cómo va vestida? ¿Por qué encajan en su posición en la oficina?”. Imagina también su actitud cada mañana delante del armario. Luego véte de compras pensando qué es lo que quieres transmitir tú.

10.Hábito: Estás irascible.
“Un empleado enfadado es un empleado peligroso”, asegura Cohen, que ha pasado 20 años asesorando a profesionales del despido. Si te pones histérico cada vez que la fotocopiadora se atasca, deberías reconsiderar tu comportamiento. No sólo quedas mal ante tu jefe, tus compañeros tampoco le hablarán bien de ti.

¿Cómo romperlo?
Haz una pausa antes de reaccionar a una situación que te estresa. Flannery sugiere que te encierres en tu despacho y hagas unas cuantas respiraciones profundas. Si ni así puedes controlar tu respuesta, igual estás enfadado por algo más que tu trabajo.
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