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7 errores que cometen los managers novatos

¿Cómo se dirige a un equipo que aún no se conoce?

 
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17/03/2017 Dirigir a un equipo o liderar una empresa no es una tarea sencilla. Hay muchos gestos y acciones que pueden derivar en un mal ambiente laboral, en un empeoramiento de la imagen de la empresa y un descenso de la capacidad de la compañía para atraer nuevo talento e ideas. A menudo pueden ser gestos ‘invisibles’ para el directivo, pero que sin duda inciden en la percepción del trabajo de empleados y aspirantes a un puesto de trabajo.

Una mala comunicación, un control excesivo del trabajo o una falta de dirección en las decisiones que se toman desde un puesto de liderazgo puede hacer que los trabajadores de una compañía menosprecien el valor que ésta aporta a través de sus fórmulas de trabajo, productos y servicios y hasta incluso su cultura corporativa. En este sentido, un artículo publicado por Fast Company ha recopilado los siete errores comunes que comenten los managers en su forma de gestionar el trabajo de los nuevos equipos que van a dirigir.

La importancia de los mensajes subliminales

La comunicación entre líderes y subordinados es fundamental para el buen desarrollo del trabajo y la consecución de los objetivos marcados. Una responsabilidad que es tan importante como el hecho de fijarse en los detalles, como por ejemplo la comunicación no verbal o, lo que es lo mismo, el lenguaje corporal de una persona mientras se mantiene un diálogo con ella. “Escuchar sin ver” puede derivar en errores que, de haber sido observados, desde una perspectiva alejada del tema de conflicto, podrían haber sido abarcados en un plazo de tiempo menor.

Falsa seguridad en uno mismo

Cuando un nuevo gerente entra a un equipo de trabajo que les es desconocido, puede caer en la tentación de mostrar una imagen de falsa seguridad que le impida pedir ayuda, aun cuando la necesita. Hay que trabajar la confianza mutua y eso empieza por aceptar las debilidades personales que uno pueda tener como líder, especialmente, al inicio de su gestión.

El problema de la microgestión: La importancia de delegar 

Hay una gran diferencia en encomendar una tarea a alguien a la que, después, se le hace un seguimiento y el control absoluto de cada paso que da esa persona. Un buen jefe debe mostrar su confianza en el trabajo del equipo que le rodea ya que es señal de respeto, pero sobre todo de avance, dado que sólo a través de la autonomía se puede fortalecer las habilidades de los profesionales en aspectos clave como la solución de problemas, la toma de decisión y la evaluación de riesgos.

Para liberarse de este mal hábito, hay que tratar de asignar más tiempo a la delegación de tareas y proyectos, así como darse tiempo para compartir la visión y objetivos buscados en los resultados del mismo o dar espacio a las preguntas de los encargados de las tareas.

Pérdida del enfoque global: ¿Qué valores corporativos emocionan al equipo?

Para que un equipo funcione como una máquina bien engrasada, hay que tratar que la visión de túnel impida ver el panorama general. Más allá de cumplir los objetivos, es importante asegurarse de que se entiende cómo funciona el equipo y de si éste está conectado con la misión y estrategia de toda la organización, ya que cuando el grupo sabe cómo contribuye su trabajo y todos sus miembros se conectan, se toman mejores decisiones.

Ser demasiado complacientes: ¿Qué proyectos debemos elegir?

Decir ‘Sí’ a cada proyecto puede hacer que las energías y esfuerzos decaigan sin llegar a ningún gran resultado. Conocer la diferencia entre trabajar duro y trabajar inteligentemente puede hacer que, escogiendo los proyectos más complejos, se cree más valor para la organización.

Comunicación exclusivamente descendente: La importancia de hablar con el jefe

Hay muchos nuevos gerentes que están tan centrado en hacer un buen trabajo, construyendo de relaciones sólidas con su equipo, que se olvidan comunicarse con su propio jefe. La comunicación ascendente es tan vital como la descendente, ya que permite que el superior conozca la situación de la plantilla, sus necesidades, fortalezas y debilidades a fin de tomar las decisiones de negocio más adecuadas.

Tratar a todo por igual no genera valor

Hay una diferencia entre el tratamiento justo de las personas (que es esencial) y tratar a todas de la misma manera (que es un error de principiante). Las personas son únicas y a cada una le gusta ser valorada por sus dones especiales o cualidades únicas. Hay que, por tanto, esforzarse por entender lo que importa a cada uno de los empleados.

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