El voluntariado que desarrollan algunos trabajadores en países del tercer mundo o en nuestro país está convirtiéndose en una estrategia espontánea, sencilla y atractiva cuyos efectos benefician al empleado que la ejerce y, por ende, también a la propia organización a la que éste pertenece. Compartir una experiencia diferente en un ambiente ajeno al profesional es valorado muy positivamente por las empresas consultadas. Para el empleado supone una extensión en el desarrollo de su potencial, tanto personal como laboral, lo que genera mayor sentimiento de pertenencia y compromiso con el grupo en el que trabaja. Por otra parte, estos empleados desarrollan nuevas habilidades profesionales y una gran sensibilidad para trabajar en equipo, lo cual favorece el clima de trabajo en la organización. |