La diversidad cultural gana cada vez más adeptos a la hora de confeccionar las plantillas de las empresas, que ven como este factor, lejos de ser un inconveniente, puede convertirse en una oportunidad. Todos los escalones profesionales y salariales se han abierto a esta nueva realidad, que los departamentos de Recursos Humanos exploran a fondo, ávidos de extraer toda su posible riqueza. Una cultura corporativa clara y homogénea es el principal elemento de cohesión y, entorno a ella, dos puntales básicos: la formación y las atenciones personales. Cuidar aspectos tan sensibles como la familia, el idioma, la gastronomía o la religión contribuye a extraer, desde un primer momento, todo el potencial profesional del recién llegado. |