A pesar de la actual transformación económica, el sector químico-farmacéutico se continúa caracterizando por unos altos índices de estabilidad en el empleo, con bajos índices de rotación de personal que denotan unas bajas tasas de temporalidad y una fuerte dedicación de recursos –tanto materiales
como humanos– a formación y desarrollo. Al tratarse de un sector orientado a la investigación, la innovación y el desarrollo tecnológico requiere de profesionales altamente cualificados, tanto en las fases de investigación y desarrollo, como en la fabricación de medicamentos y en la comercialización de los mismos. Esta circunstancia determina que las condiciones de retribución y beneficios sociales acostumbren a ser bastante más generosas que en otros
sectores. |