Que el tiempo es un recurso escaso es algo que evidencian nuestras carreteras, colapsadas de trabajadores que vuelven a sus casas pasadas las nueve de la noche. Una situación que se agrava con la cada vez mayor distancia que separa el trabajo del hogar y con los horarios descoordinados y maratonianos que imponen los usos sociales. La mala administración del tiempo, dicen los expertos,
provoca estrés, cansancio, bajo rendimiento, propensión a los accidentes y problemas en las relaciones familiares y personales. Todo ello ha desatado un debate social que pretende, a raíz del Libro Blanco para la Racionalización de los
Horarios presentado en enero, darle un vuelco a nuestras costumbres horarias. |