Employee advocacy, el profesional que permitirá ganar la guerra por el talento

02/03/2018 · En los espacios de trabajo conviven, hoy día, hasta cinco generaciones distintas de trabajadores. Por ello, uno de los tres retos que los departamentos de recursos humanos han fijado para este 2018 es la correcta y, sobre todo, eficiente gestión de dicha diversidad laboral. Otro de esos objetivos marcados para este año, se vincula a la transformación digital y en cómo avanzar en la misma, lo que lleva al último de los retos: la atracción y retención del talento joven, principal impulsor de este proceso de cambio tecnológico.

Los llamados Baby Boomers -profesionales pertenecientes a una generación nacida entre 1946 y 1964- han visto cómo sus empresas han ido, más lentamente de lo que les gustaría, incluyendo en sus espacios de trabajo a profesionales más jóvenes.

El boom del interés de las empresas por los Millennials nació al mismo ritmo que Internet y las Redes Sociales fueron adquiriendo un papel protagonista en las estrategias empresariales, a fin de reforzar la imagen de marca. Pero esta convivencia laboral no durará para siempre, y las empresas deberán invertir en acciones que permitan retener a una fuerza de trabajo, cuyos índices de rotación son visiblemente más altos que los de los profesionales más experimentados.

Con este objetivo comenzaron a impulsarse estrategias como el ‘Employer branding’, una tendencia que ha dejado de ser una moda para pasar a ser una filosofía de obligado cumplimiento si lo que se busca es impedir que la empresa se vuelva ‘invisible’ en la era digital.

En pocos años, los Millennials tendrán una representación predominante dentro de las empresas, ocupando cargos de responsabilidad y dando paso a la incorporación de nuevas generaciones que no han vivido en un mundo analógico. Por ello, invertir en acciones que permitan aumentar la visibilidad de la marca no será ‘clave’ sino ‘imprescindible’, especialmente porque, según diversas encuestas, dicho talento -ya sea millennial o perteneciente a la generación Z- son ya especialistas en la búsqueda de información a través de Internet.

De hecho, según los resultados, éstos jóvenes cada vez más emplean tecnología móvil para investigar los valores, cultura y valoraciones de las empresas que se interesan por ellos. Esto genera que la presencia e interacción de la empresa, especialmente en redes sociales y plataformas como Glassdoor, tenga un impacto real en la capacidad de atraer aquellos profesionales encargados de incrementar la competitividad de la marca frente a la competencia, la cual se ha visto multiplicada gracias a que Internet ha facilitado la aparición de stratups, que no necesitan de espacios físicos para ofrecer sus servicios.

Si a esta situación se suma la escasez de determinados perfiles profesionales y la dirección que el mundo de los negocios está tomando hacia la automatización de los servicios -dando lugar, según las predicciones, a la creación de nuevos puestos de trabajo en el futuro- lo que se obtiene es una guerra por el talento que muchas empresas ya han comenzado a ganar, a través de la creación de los llamados ‘Employee advocacy’, es decir, los embajadores de marca.

Se trata de profesionales que desempeñan una labor que va más allá de su función y posición dentro de la empresa, y que va dirigida a la promoción y defensa de la imagen de una compañía, a través de sus propios perfiles personales en redes sociales, mejorando la imagen de ésta a fin de atraer nuevos clientes, impulsar mayores niveles de compromiso y aumentar la confianza del consumidor.

En esta línea, consultados en el II Foro de Tendencias de Comunicación de Marca, organizado por Llorente y Cuenca, para el 71% de los profesionales del talento, el advocacy aumenta la credibilidad, la transparencia y la reputación de las marcas. Además, el 57% afirmó que los empleados son el grupo de interés más relevante a la hora de generar conversación positiva.

“Embarcar al talento en proyectos de employee advocacy a través de redes sociales y generar un relato e historias de valor, interesantes y coherentes es, posiblemente, el mayor reto para las compañías”. Así lo asegura Goyo Panadero, Socio y Director General para España y Portugal de Llorente y Cuenca, en el prólogo del estudio “La guerra por el talento” llevado a cabo por la compañía.

Empoderar a los colaboradores y convertirlos en embajadores supone la evolución natural de las estrategias de comunicación de las empresas. Y, sin duda, las compañías que lo logren habrán superado la cuestión de la legitimidad”, explica Panadero.

“Las compañías son cada vez más conscientes de que el talento toma sus decisiones relativas al empleo con mentalidad de consumidor y que, por tanto, es necesario dedicar esfuerzos específicos de ‘employer branding’ para lograr seducir a los candidatos, de igual modo que se dedican esfuerzos para seducir a potenciales clientes”, destaca por su parte Luis González, director del Área de Organizaciones y Personas de Llorente y Cuenca.

De hecho, una de las conclusiones del estudio revela que “el employee engagement ya no es suficiente” e indica la necesidad de “establecer una conexión emocional auténtica con el talento”, dirigida a satisfacer algunas de sus principales demandas como lo son la conciliación, la flexibilidad laboral o las acciones de formación, ascenso y promoción, pero también, la capacidad de inspirar a través de la marca, el valor que ésta tiene de cara a impactar positivamente en el mundo o la cultura de trabajo que desarrolla.

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