BLOGOSFERA - actualidad
¿Objetivos o agilidad?
Leído en el blog de Santiago García
27/10/2015 El pasado 13 de octubre publicaba en el blog de la Fundació Factor Humà el siguiente artículo sobre la necesidad de replantearnos nuestros métodos de establecimiento de objetivos en un contexto donde la agilidad se ha convertido en una cuestión de supervivencia para un gran número de organizaciones.

Para poder tener éxito en un entorno en continuo cambio, donde tecnologías, conocimientos y modelos de negocio se quedan obsoletos en un abrir y cerrar de ojos, las empresas necesitan agilidad. En este contexto algunas empresas recurren a nuevas técnicas de gestión. Pese a ello, muchas otras siguen aferradas a modelos diseñados para maximizar la eficiencia o la calidad en entornos estables, pero que en un contexto turbulento tienen mal encaje.

Las organizaciones necesitan ser capaces de rastrear el entorno en busca de oportunidades y señales que les indiquen posibles cambios de tendencia, conocerse bien a sí mismas para evitar ángulos muertos, y tomar decisiones con rapidez y lo más cerca posible del lugar donde se producen los efectos de esas decisiones. También tienen que poder reconfigurar sus estructuras para adquirir, integrar, desarrollar y reasignar capacidades internas y externas, y aprender de sus errores, tanto como de sus éxitos.

En este contexto algunas empresas recurren a nuevas técnicas de organización del trabajo, como el “scrum”, un método que se ha generalizado en el campo del desarrollo de software. También las hay que se cuestionan sus prácticas de gestión y eliminan todas aquellas que no tienen sentido o limitan su capacidad de adaptarse a los cambios del entorno. Es, por ejemplo, lo que hizo Google con sus procesos de gestión de personas a través de un celebrado proyecto denominado “el gran fregado de las normas” (“the big scrub of the rules”).

Pese a ello muchas empresas siguen aferradas a formas de hacer, procesos y estructuras jerárquicas diseñadas para maximizar la eficiencia o la calidad en entornos relativamente estables, pero que en un contexto turbulento tienen mal encaje. Entre esos procesos se cuentan los sistemas de gestión de objetivos que utilizan numerosas compañías y que, en su mayoría, están inspirados en el Management by Objectives (MBO) que ideó Peter Drucker a mediados del siglo XX como una fórmula para asegurar el alineamiento entre las prioridades que persiguen los diferentes niveles jerárquicos de una organización y su coherencia con la estrategia de negocio de la empresa.

El primer problema con que nos encontramos cuando analizamos estos sistemas es que, aunque Drucker ya señalaba que un requisito para el éxito de su método era que los objetivos fuesen compartidos entre jefes y colaboradores, en la práctica normalmente esta participación brilla por su ausencia. Lo habitual es que los objetivos sean dictados desde la cúpula de la organización y desde allí caigan “en cascada” a los demás niveles.

El resultado de esa falta de participación es una desconexión entre los objetivos que establece la dirección en sus despachos y lo que los miembros de la organización, más cercanos a la realidad de los mercados, piensan que deberían ser sus objetivos. En ocasiones estas discrepancias son respecto a los indicadores utilizados, porque las personas sienten que les hacen enfocarse en cosas que en ese momento no tocan. En otros casos la consecuencia es el establecimiento de objetivos imposibles, que llevan a la frustración o a la desidia, o incluso al desarrollo de una cultura de la ocultación y la mentira. Es lo que sucede por ejemplo, en algunas entidades financieras, cuyos CRMs están llenos de información “inventada” por el simple motivo de que los objetivos de visitas a clientes que plantean para sus gestores comerciales son irrealizables.

Otro inconveniente del carácter vertical y descendente de muchos procesos de establecimiento de objetivos es que, con frecuencia, las personas que forman parte de un departamento u otro tipo de unidad organizativa desconocen cuáles son los objetivos de las demás unidades con las que tienen que colaborar. Esto deriva en una falta de alineamiento lateral que impide que las distintas unidades avancen en paralelo, uno de los principios fundamentales de cualquier organización ágil.

A esto se suma que los sistemas de objetivos a menudo están vinculados a sistemas retributivos que recompensan su consecución, en ocasiones desproporcionadamente. Esto hace que las personas se centren exclusivamente en esas metas dejando de lado otras cosas igualmente importantes. O que, una vez han alcanzado los objetivos del período, “levanten el pie del acelerador” guardándose logros para el siguiente. O que los esfuerzos se centren en intentar negociar objetivos conservadores para asegurarse el cobro de esos incentivos…

Por otra parte, en muchas organizaciones los objetivos son establecidos en base anual o semestral sin que existan mecanismos para su revisión a más corto plazo. Y esto también es un problema ya que puede llevar a que las personas sigan persiguiendo esas metas aún cuando hayan cambiado las circunstancias y hayan perdido todo el sentido.

A esta rigidez contribuye también el mismo diseño de los procesos de establecimiento de objetivos, a menudo excesivamente enrevesados y lentos. Igualmente influye el grado de detalle con que, en general, se formulan los objetivos, que normalmente se plantean con un nivel de resolución excesivamente bajo, y sin hitos que permitan monitorizar los avances o detectar de manera temprana si nos encontramos fuera de rumbo.

Y a todo lo anterior hay que añadir la falta de herramientas. Todavía son muy pocas las empresas que disponen de soluciones tecnológicas que les permitan, entre otras cosas, entender como los objetivos de los miembros de la organización están relacionados unos con otros, o como las relaciones de colaboración que se producen en torno a esos objetivos evolucionan a lo largo del tiempo. Unas soluciones que están disponibles en el mercado y que permiten a las organizaciones aprender de modo parecido a como los equipos de futbol aprenden visualizando videos de partidos anteriores, o utilizando un software que cuantifica los pases que se han producido entre los jugadores durante los encuentros.

En resumen, una larga serie de motivos que debería llevarnos a los directivos y a los profesionales de la gestión de personas de las organizaciones a cuestionarnos en qué medida los métodos de establecimiento de objetivos que empleamos nos ayudan a incrementar la agilidad de nuestras organizaciones o, por el contrario, representan un lastre que puede comprometer nuestras probabilidades de éxito en un mundo que ha cambiado radicalmente.
Tecnología y cambio exponencial
Leído en el blog de Diego Peña Vázquez
04/03/2020 "Imagínese por un momento que va a iniciar un trayecto por autovía y que se incorpora desde uno de los márgenes a unos 80 km hora, una vez incorporado, va subiendo la velocidad de manera incremental 10 km cada 2,5 segundos (90, 100…), para después de 10 segundos llegar al límite permitido de 120 km".

"Ahora piense que la incorporación se produce a 80 km hora pero que una vez en la autovía, cada 2,5 segundo aumenta la velocidad exponencialmente utilizando una progresión geométrica con razón igual a 2 (160, 320, 640…) hasta llegar a 2.560 km por hora en 10 segundos. Sin duda, experimentar un proceso de aceleración de esa magnitud debe ser cuanto menos impactante."

Con este símil comienza Diego Peña esta entrada en su blog. Un símil para hacer entender con la mayor claridad posible la velocidad a la que diferentes instituciones, grandes empresas y gurús tecnológicos quieren que se produzca la transformación de nuestra sociedad. Una transformación que en algunos aspectos es necesaria pero en otros sencillamente puede ser contraproducente.
La Reinvención Razonada
Leído en el blog de Diego Peña Vázquez
24/01/2020 Vivimos tiempos de cambios sociales y económicos profundos, cambios que en numerosas ocasiones generan incertidumbre, una incertidumbre que en caso de no ser gestionada adecuadamente puede ser el germen de una inestabilidad permanente.

Los tres factores que están acelerando la transformación actual son: (a) el impresionante desarrollo tecnológico acaecido fundamentalmente desde 2007, año en el que aparece en el mercado el primer iPhone(1); (b) el agotamiento de un sistema económico basado en el crecimiento infinito y en la quema de combustibles fósiles; sistema que implosionó en 2007 con la que hemos denominado “Gran Recesión” y que tiene como consecuencias más negativas la inequidad social y el cambio climático; (c) y la crisis en la que está inmersa la democracia liberal como mecanismo para organizar el funcionamiento de nuestra sociedad y resolver las consecuencias más negativas de la globalización económica y la inmigración masiva.
Reinventando el Valor Compartido: de los accionistas a todos los grupos de interés
Leído en el blog de Juan Carlos Cubeiro
17/12/2019 Juan Carlos Cubeiro retoma el que califica como “un artículo ya clásico” sobre el ‘Valor Compartido’: “Impugnando el Valor de la CVC (Creación de Valor Compartido)“, de Andrew Crane, Guido Palazzo, Laura Spence y Dirk Matten, publicado en 2014 en la California Management Review de Berkeley (páginas 130-153). En el mismo, analizan la llamada CSV (Creación de Valor Compartido, por sus siglas en inglés) desde un planteamiento crítico y detallan sus puntos positivos y sus puntos débiles, .Cubeiro comenta que dados los acontecimientos que han ocurrido en la última década, es necesario actualizar este concepto.
¿Cómo gestionar el compromiso? No tengas miedo a hacerlo mejor
Leído en el blog de Pau Hortal
05/12/2019 "Conseguir que el mayor porcentaje de los empleados muestren un compromiso con los objetivos organizativos es una de las claves fundamentales para conseguir el éxito. Y uno de los mayores retos de la función directiva en general y de la de Recursos Humanos en particular". Así comienza Pau Hortal esta entrada en su blog en la que da una serie de recomendaciones para establecer una buena estrategia que consiga incrementar el nivel de engagement de los empleados de una organización. Para él, "un nivel elevado de compromiso supone que los empleados se identifiquen tanto o más que con los objetivos con la estrategia para conseguirlos. Gracias a esa identificación, las actitudes y comportamientos asumidos por los empleados facilitarán su consecución de la misma forma que, aceptarán mejor los esfuerzos para conseguir los niveles de flexibilidad necesarios para implementarla".
¿Qué formulas laborales flexibles echáis de menos en el mercado laboral?
Leído en el blog de Juan Martínez de Salinas
29/10/2019 Me gusta hablar sobre los nuevos conceptos y tendencias, normalmente, poco conocidos o utilizados en España, aunque ya bastante utilizados en otros países. Si os pregunto ¿qué es el “Job Sharing”? ¿Cuántos de vosotros sabéis decirme lo que es? Como todos los nuevos términos nuevos, se trata de un anglicismo. Además de explicar lo que es, también daré pinceladas sobre qué es el “Casual Job” y el “Crowd Employment”.

El Job Sharing es un mismo puesto de trabajo compartido y/o desempeñado por dos personas diferentes. Es decir, que el puesto de técnico de marketing, contable, auditor, reclutador, enfermero, medica, etc. es desempeñado por dos personas. Es un único puesto. Esto en España es algo muy minoritario. En países como Alemania, Canadá, EEUU, Australia y Reino Unido está muy extendido.

El Job Sharing permite poder conciliar vida profesional y familiar, debido a que siempre estará una persona disponible para desempeñar ese puesto de trabajo. Ni tampoco surgirán problemas en las vacaciones.

Esto puede permitir que una persona pueda desempeñar dos trabajos diferentes en diferentes organizaciones. Esto ya es ciencia ficción en España, ¿no?
Fases de una conversación de desarrollo
Leído en el blog de Raúl Hernández
30/09/2019 En su último artículo, Raúl Hernández se pregunta ¿qué es una conversación de desarrollo? "Una conversación de desarrollo tiene un objetivo: ayudar a una persona a «desarrollarse». Y con eso me refiero a aprender, a crecer, a transformarse, a cambiar cosas que no funcionan, a darse cuenta de cosas que antes no se daba, a encontrar soluciones a situaciones en las que encuentra algún bloqueo…", explica.

En ese sentido, asegura que este tipo de conversaciones no se producen entre dos iguales, ya que cada persona adquiere un rol distinto. "Está la persona que se quiere desarrollar y la persona que ayuda a la otra a desarrollarse. Pero, en contra de lo que pudiera pensarse, la voz cantante de la conversación la lleva «el que se quiere desarrollar»", cuenta.

Y es que en este tipo de conversaciones la otra persona pregunta, escucha, redirige… pero en términos cuantitativos, interviene mucho menos. Por eso, tal y como cuenta en el blog, estas charlas suelen atravesar 6 fases distintas.
Mediocracia y Videocracia
Leído en el blog de Juan Carlos Cubeiro
24/09/2019 El director de Eurotalent, coach, conferenciante y escritor, Juan Carlos Cubeiro, reflexiona en uno de sus últimos artículos publicados sobre la relación real que mantienen las empresas y el talento. "La mayor parte de las empresas desprecia y deprecia el talento,si no en el discurso, en la acción cotidiana. Por ello, la supervivencia de las organizaciones depende a ritmos agigantados", denuncia.

En este sentido, anima a los profesionales a preguntarse si, de verdad, en sus empresas valoran o no el talento. "Fíjate en sus procesos de atracción y selección, de formación y desarrollo, de comunicación interna (sobre todo, en las conversaciones de carrera), de promoción, de desvinculación… Si en realidad son un tema menor, cuando no una burocracia de bajo valor, es que la organización (especialmente el CEO), es que no se lo está tomando en serio. En lugar de la meritocracia, fomenta la mediocracia", apunta.
El poder del liderazgo
Leído en el blog de Diego Peña Vázquez
17/09/2019 Aunque mucho se ha escrito sobre la diferencia que existe entre poder y liderazgo, la realidad nos muestra con total naturalidad la importante relación que hay entre uno y otro término. O eso es lo que defiende Diego Peña Vázquez en el último artículo de su blog.

En este sentido, el autor reconoce que "la personalidad del líder y su capacidad para gestionar personas mediante unos rasgos personales concretos y un comportamiento que se diferencie claramente de la imposición y el ordeno y mando, es esencial para diferenciar el buen ejercicio del liderazgo del poder arbitrario".

Pero advierte: "Tampoco podemos olvidar que los aspectos menos heroicos o románticos asociados al liderazgo, como el poder formal o la legitimación, son igualmente necesarios para ejercer como líder".
15 claves ganadoras para empezar Septiembre
Leído en el blog de Francisco Alcaide
10/09/2019 Cada vez más trabajadores tienen problemas para volver a la rutina. El especialista en RRHH Francisco Alcaide lo sabe y, por eso, ha querido recordar a sus lectores que este inicio del nuevo curso es un "buen momento para tomar papel y lápiz y trazar el rumbo y algunas ideas que nos sirvan como hoja de ruta; ideas que conviene tener sobre la mesa del escritorio, en la cartera, en un visual board o donde sea, porque hay que repasarlas continuamente para ir interiorizándolas, haciéndolas nuestras y que no se olviden y queden en agua de borrajas".

Para conseguirlo, el autor comparte 15 pequeños (y grandes) gestos que pueden cambiar tu realidad profesional en los próximos meses. Empezar pequeño, comprometerte con la excelencia, no diversificar o perserverar son solo algunos de los consejos que desarrolla en el texto.
El impacto de la revolución digital sobre el aprendizaje
Leído en el blog de Antonio Peñalver
03/09/2019 El socio director de People First Consulting, Antonio Peñalver, arranca el mes de septiembre con un artículo en el que reflexiona cómo la revolución digital está afectando a las nuevas formas de aprender y cómo, actualmente, “las principales ideas del aprendizaje se basan en dos axiomas: el primer responsable del aprendizaje es la propia persona; y socializando se aprende más”.

En este sentido, recalca que “las nuevas tecnologías aportan unas posibilidades para el aprendizaje que antes no existían” y asegura que “pensar digitalmente a través de las redes sociales y bases de conocimiento nos proporciona unas oportunidades nunca antes imaginadas”.

Porque, “si bien se puede y debe aprender de forma individual, -acorde con tus capacidades, necesidades y estilo de aprendizaje-, está demostrado que aprender en interacción con otras personas es mucho más poderoso”.
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