En los últimos tres años, el mundo ha cambiado su sistema operativo. Se ha disparado la incertidumbre y el ritmo al que llegan innovaciones disruptivas en el campo de la IA Generativa hace que estar al día sea muy difícil. Esto, aplicado al ecosistema laboral, genera estrés y frustración en lo personal –por no sentirnos capacitados–, y retos gigantes en lo empresarial: retención del talento, pérdida de competitividad, optimización de la productividad… Nuestra misión es que nadie se quede atrás, que las empresas puedan poner a disposición de sus empleados una única herramienta que resuelva el aprendizaje de principio a fin.
Muchas empresas de formación se centran en tener un gran catálogo y una plataforma bonita y usable. Eso está bien. Es lo mínimo necesario. Pero para ser líder necesitas más. En mi opinión, parte de la salsa secreta está en tener un equipo de Consultoría para el Aprendizaje que se siente contigo, entienda tus retos como negocio y te diseñe un plan específico para ti; un equipo de Educación que sepa leer el mercado para anticiparse a lo que viene y un cuerpo docente formado por profesionales en activo. ¿Por qué? Porque su experiencia es diferencial. Nadie quiere un curso con contenidos que puedes sacar de diez minutos de charla con ChatGPT. Lo que valora enormemente el alumno es el aprendizaje más práctico: ese caso en el que un experto cuenta cómo resolvió un incendio en su empresa es un ejemplo muy útil en el que otros profesionales pueden mirarse. Y, finalmente, ofrecer un servicio completo, de principio a fin, nos abre muchas puertas.
Es clave. Y hay que abordarla desde la capa cultural. Si tu empresa aborda el aprendizaje a trompicones, por picos puntuales de necesidad –un nuevo sistema, una nueva normativa…–, el mensaje que mandas no es, precisamente, uno que ayude a tu compañía a convertirse en una organización basada en habilidades (Skills Based Organization, SBO). Y créame, las empresas que mejor surfearán la ola que viene serán aquellas que se transformen en SBO. ¿Qué tendencias detectan en las áreas de Talento y Desarrollo que están marcando el futuro de la formación profesional? Pues podría hablar de las positivas, pero voy a hablar de una negativa y muy peligrosa. Hay gurús intentando convencer a la gente de que la IA no les va a quitar el trabajo. Es crear una falsa ilusión. Lo sensato y responsable es trabajar desde la capa cultural. Hay que hablar a los empleados como adultos y explicarles que sí, que la IA se va a llevar por delante muchos puestos de trabajo, pero que se crearán otros distintos. Así que, mire, le he dado una tendencia que no es tendencia, pero que debería serlo: concienciar a la gente de que formarse en IA es clave para afrontar los próximos dos años con menos incertidumbre.
El sistema de juego que nos ha llevado a donde estamos tiene unas reglas claras: nos sentamos contigo, entendemos tus necesidades y fabricamos una solución para ti que incluya todo –rutas formativas, evaluaciones, correcciones, informes…– y arrojamos luz allá donde quizá tú no tengas visibilidad. Esto es clave con la IA. Porque, efectivamente, ya hemos pasado la época de “la IA lo va a cambiar todo”. Ahora las empresas quieren saber cómo y en qué áreas concretas se va a producir esa transformación gracias a la inteligencia artificial. Nuestras formaciones y nuestros webinars en directo van en este sentido: cómo resolver problemas concretos del día a día con IA. Nada de filosofar. Casos concretos, herramientas específicas y aplicación real.
La detección de procesos automatizables y su consecuente automatización. Además del uso de herramientas como n8n, Make o Power Automate, ahora puedes incorporar “cerebros” (agentes) en los procesos para que resuelvan tareas complejas. Esto está llevando a las compañías a ahorrar notablemente en el plano económico, pero no solo eso. También les permite poner a las personas a hacer otras cosas en áreas donde generen más valor y, de paso, se sientan más realizadas profesionalmente.
Somos una solución que se esfuerza por ser cercana al cliente, así que recogemos mucho feedback de viva voz, ya sea a través de las valoraciones de los cursos –por encima de 4,5 sobre 5 con +200.000 valoraciones– o a través de conversaciones con nuestros consultores de Aprendizaje. Una de nuestras virtudes es asegurarnos de que las formaciones se ejecutan. Ahí está la primera parte del “impacto real”. Una de las mayores frustraciones de un responsable de Formación es poner a disposición de su equipo un curso, enviar un email… y que casi nadie acceda. Es una de las quejas más comunes en las reuniones iniciales. Nosotros nos aseguramos de que un alto porcentaje de los empleados finalicen la formación y obtengan su diploma. A posteriori, por supuesto, una de las mayores pruebas del impacto es que tenemos una fidelización cercana al 100 %. Nuestros clientes llegan y se quedan. Y nos cuentan cómo el equipo X ha cambiado su forma de trabajar a raíz de una ruta formativa nuestra sobre, por ejemplo, aplicación de IA Generativa en programación.

Explicar el ROI de la formación no es fácil. Es un reto que nos transmiten también en repetidas ocasiones. Nuestra solución incorpora módulos de reporting y medición automatizados, y ofrecemos mucha información sobre la trazabilidad del aprendizaje para ayudar a los responsables de RRHH a justificar la inversión en formación. Fíjese que he dicho “inversión” y no “gasto”. Quizá otro de los retos que tenemos es que la capa directiva interiorice que invertir en esa capa cultural ofrece retornos seguros en el plazo medio.
Nuestra metodología Senda es cíclica. Es un bucle orientado a detectar necesidades, generar rutas formativas, implementar el plan de formación, medir resultados, ajustar y vuelta a empezar. En el momento en el que nuestra Consultoría de Aprendizaje empieza a colaborar con los equipos de RRHH de las distintas compañías se nota rápido un efecto: la empresa empieza a estar más pendiente de qué se necesita aprender. Para tener éxito en esto es clave por nuestro lado hacer muy fácil el proceso. Si cargamos a los managers con más trabajo (la formación de sus compañeros) lo más probable es que fracasemos con nuestra misión.
Es fundamental. Y la tecnología nos ha permitido en los últimos diez años –los que tiene la compañía– avanzar notablemente en esta área. Cada vez tenemos más posibilidades para combinar nuestro contenido de manera más quirúrgica para componer rutas personalizadas para cada equipo e, incluso, cada persona. También estamos trabajando para ser los mejores en la cualificación de habilidades, en aplicar psicometría al aprendizaje… Está bien pactar una formación basándote en el nivel expresado por el alumno, pero ¿no es mejor corregir una ruta formativa si detectamos a tiempo que el nivel es superior o inferior al deseado? Sin duda, la personalización de la formación es muy importante hoy y en nuestro próximo roadmap.
Mejoramos la plataforma continuamente para ofrecer el formato de aprendizaje adecuado para cada caso. Además de ofrecer vídeo lecciones, cuestionarios, artículos o PDF con documentación adicional, recientemente incorporamos los role plays. Estos permiten que una persona converse con la máquina para demostrar sus habilidades. Son sorprendentemente buenos y utilizamos a estos agentes conversacionales para, por ejemplo, ofrecer al alumno la posibilidad de poner en práctica sus conocimientos en un entorno de simulación. También disponemos de laboratorios de prueba (sandboxes) con entornos de programación ya predefinidos. Esto es muy valorado en ecosistemas donde la seguridad informática es clave. El alumno ya tiene lo que necesita para aprender en un sandbox. No tiene que instalar ningún software adicional. Ahora precisamente estamos también introduciendo nuevos formatos de vídeo más dinámicos.
No importa el tamaño de la empresa o la institución. Nuestra metodología siempre es la misma, adaptada únicamente a los retos del cliente. Siempre arrancamos con una reunión para entender las necesidades del negocio. Eso nos ayuda siempre a diseñar mejor la solución completa. Como decía al principio, hay muchas plataformas con catálogos que incluyen miles de cursos, pero eso sirve de poco si no hay una comprensión profunda de los retos de la empresa o la institución. Ahí está la base de nuestro trabajo con cualquier entidad privada o pública.
Nadie sabe cómo será la formación corporativa dentro de cinco años, pero me gusta pensar que OpenWebinars seguirá teniendo un papel fundamental en ese aprendizaje en la empresa. Creemos que el factor humano será clave. La deshumanización se ve como una amenaza de manera global. Por mi parte, intentaré que sigamos siendo esa solución integral que resuelve realmente los retos de las empresas y permite que nadie se quede atrás.
Creo que el sector está avanzando a “IA by default”. Dentro de poco ya no será necesario especificar que un producto lleva IA. Excel, Word o un IDE como Visual Studio facilitarán el trabajo con IA Generativa en la trastienda de manera continua. Así que creo que más bien es importante saber qué papel jugaremos las personas en la resolución de tareas y retos en el plano laboral. En un entorno donde todo funciona con IA, lo más importante será determinar qué valor aportas tú como humano. Será fundamental saber preguntar, saber orquestar, saber descomponer problemas grandes en problemas pequeños… Y saber escribir. Conversar correctamente es ahora la clave para salvar un obstáculo.
Durante nuestros primeros años nos posicionamos como formadores para profesionales tecnológicos. Tras la pandemia giramos y ahora trabajamos con todos los sectores y categorías profesionales. Nuestro objetivo es seguir desplegando nuestra metodología Senda en compañías de todos los sectores. Ya somos el socio en formación en empresas de telecomunicaciones, banca, seguros, alimentación… Y seguiremos por este camino. Como he comentado antes, uno de los mejores baremos del éxito de nuestra fórmula es la fidelización tan alta que tenemos de clientes. Quien prueba la fórmula de OpenWebinars suele extenderla.
Evolucionemos el rol de People. Y hagámoslo con urgencia. Hablemos el lenguaje del negocio, incorporemos tecnología y superemos el rol de gestión de personas para convertirnos en un orquestador de habilidades. Nuestra fuerza estratégica de trabajo estará conformada por talento líquido compuesto por trabajadores en plantilla, talento externo a demanda y agentes. Pensemos en qué habilidades necesitaremos para empezar a desarrollarlas en nuestros profesionales. Y diseñemos también entornos donde potenciar las que seguro que seguirán siendo valiosas y aún no hemos desarrollado plenamente. People tiene la oportunidad de ocupar el rol que Tecnología lideró en la transformación digital. Convertirnos en organizaciones basadas en habilidades es un reto que debe liderarse desde las áreas de Talento y Cultura.
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