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El sector > 08/10/2021

Las Humanidades deben tener sitio en las organizaciones, no sirve solo dominar las nuevas tecnología

La tecnología nos irá aportando entornos y soluciones para hacer el trabajo de nuestros colaboradores más fácil y productivo.

En un entorno en el que el trabajo en remoto ha venido para quedarse, el debate está en cómo los modelos de trabajo híbridos deben conjugar lo mejor para el profesional y para la organización. La transformación de los procesos de gestión de personas, apoyados o basados en los avances tecnológicos, nos conducen hacia un empoderamiento de los profesionales sobre su propio tiempo.

La rápida evolución de la sociedad y las empresas han dejado obsoletos los modelos laborales vigentes y nos encaminamos a sistemas más flexibles y que tienen en cuenta al empleado como individuo. ¿Qué características cree que tiene estas nuevas modalidades? ¿Cuáles son sus claves?

Desde mi punto de vista, y siguiendo la tendencia de situar al cliente en el centro del negocio (customer centric), nos encaminamos también hacia una tendencia similar con nuestros empleados (employee centricity). Situar a nuestros profesionales en el centro de nuestras organizaciones y escuchar sus necesidades facilita la creación de un mejor entorno laboral. La clave se encuentra en la flexibilidad y adaptabilidad al cambio, ya no existen estructuras rígidas ni nada es inalterable, por lo que debemos estar preparados para una evolución continua de los procesos.

¿Cuál es el papel de la tecnología en esta transformación de las organizaciones y del mercado laboral?

Si algo hemos aprendido en esta pandemia, o más que aprendido, afianzado su importancia, es que la tecnología es clave a la hora de impulsar la transformación de las empresas y facilitar la interacción entre los profesionales. Tan importante es su papel que sería imposible acceder a este cambio de paradigma que estamos viviendo sin una tecnología que posibilite la aplicación de entornos remotos y colaborativos. Más allá de las archiconocidas reuniones virtuales, la tecnología nos irá aportando entornos y soluciones para hacer el trabajo de nuestros colaboradores más fácil y productivo.

El trabajo en remoto y la extensión de la jornada y la semana laboral son algunos de los aspectos que más debate están suscitando entre empleados y empresas. ¿Cuál será, en su opinión, el modelo que acabe imponiéndose? 

Bajo mi punto de vista, creo que se acabará imponiendo un sistema de trabajo mixto o híbrido, donde parte del trabajo se realizará en remoto, preferiblemente aquella que tenga un componente individual o necesite de una mayor concentración; y parte, en la oficina, con especial hincapié en las actividades colectivas y relacionales. Ya en esta fase de vuelta a la normalidad estamos observando cómo muchas empresas establecen días fijos de trabajo en casa y otros en la oficina, lo que irá evolucionando, en mi opinión, hacia un sistema donde el empleado será quien podrá decidir qué días ejerce cada una de las modalidades.

Este cambio, ¿implicará también nuevas formas de relación entre profesionales?

Sin lugar a duda. Por ejemplo, hasta hace muy poco tiempo nos hubiera parecido impensable la realización de un proceso de selección de un candidato online y, es más, su incorporación a la organización también de forma completamente online, sin haber tenido ningún contacto presencial anterior con los que serán sus superiores o compañeros.

Si bien es cierto que esta situación tan atípica nos ha llevado al extremo, creemos que la tendencia que se impondrá es una combinación de ambos sistemas, que es donde reside el éxito del cambio de paradigma.

Además, hemos iniciado una evolución del tipo de liderazgo, hacia un líder más humano y empoderador de su equipo. ¿Están nuestros managers y directivos preparados para asumirlo?

En líneas generales, creo que aún nos falta un largo camino por recorrer, lo que no significa que sea algo negativo, sino que era lo esperado ya que la situación no era previsible. Aquí va a tener un papel fundamental la formación para que podamos adquirir estas nuevas skills que nos permitan avanzar en nuestra manera de relacionarnos y de gestionar nuestros equipos. Ya no es suficiente estar capacitado solo en las nuevas tecnologías, sino que es necesario incorporar las Humanidades y el liderazgo de equipos en las formaciones de nuestras corporaciones.

Reskilling y upskilling son dos términos de nuestro día a día que muestran la necesidad de que los profesionales se reinventen para adaptarse a las nuevas necesidades de las empresas y la sociedad. ¿Cambia también la definición de talento? ¿O solo es ir un paso más allá?

Tener talento va a seguir significando lo mismo y o se tiene o se adquiere. Pero es verdad que, a ese talento, en determinadas capacidades, se deberán unir otras capacidades sobre el entorno en el que nos movemos, como son la gestión de equipos en remoto, la parte motivacional, el seguimiento de la productividad, la capacidad de adaptabilidad al cambio. Son skills que antes no eran tan importantes y que ahora se deberán tener si se quiere lograr un equipo cohesionado y motivado.

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