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El sector > 25/03/2024

Con el foco en el talento senior: preocupándonos de la jubilación

José Luis Martín Trujillo director Retirement de Aon

Es posible que en las últimas fechas estemos asistiendo a una clara tendencia a oír, o leer con mayor recurrencia, noticias sobre el talento senior y la importancia de prestarle una mayor atención desde las organizaciones. Permítanme la licencia de decir: “Ya tocaba”. Y es que vivimos en una sociedad de extremos, donde la teoría del péndulo se aplica a cada vez más ámbitos, y que, en este caso particular, ha pasado de poner el foco y la atención sobre los más jóvenes (principalmente con la generación de los millennials) a movernos al extremo contrario, a la generación del talento con mayor experiencia o talento senior.

Y si bien es cierto que la virtud está en el término medio –ya nos lo decía Aristóteles hace más de 2300 años, “las virtudes consisten, precisamente, en el término medio entre dos extremos que serían vicios”–, y que las organizaciones prestan atención a las diferentes generaciones que coexisten en el día a día, nos centraremos en estas líneas en el colectivo de mayores de 55 años, denominado como talento senior, sin querer poner barreras o catalogar.

Y este nuevo enfoque no ha venido propiciado porque de pronto tengamos un talento senior más preparado, o con mejores ideas, o más motivado, esto ya lo teníamos, créanme. Lo ha hecho porque las organizaciones se van dando cuenta de la cada vez más complicada tarea de atraer talento cualificado a las mismas. De ahí la importancia de poner el foco o “cuidar” a un colectivo al que en el pasado se le ha prestado poca atención, o para el que incluso se buscaban fórmulas que anticiparan su salida de la compañía. Pero ¿podemos permitírnoslo? o mejor formulado, ¿debemos prescindir de nuestro talento con mayor experiencia y conocimiento? Dejando esta reflexión en el aire, y con respuesta clara para mí, me gustaría a través de estas líneas trasmitir algunas ideas y posibilidades que desde las organizaciones se nos abren para este colectivo en materia de preparación para la jubilación.

Para el talento senior podemos trabajar la planificación de la jubilación de forma ajustada

Diferentes enfoques

Y la verdad es que lo hacemos con un enfoque distinto y adaptado al mismo, como venimos proponiendo para el resto de beneficios y políticas flexibilizadas y ajustadas a las diferentes generaciones. Y es que, cuando hablamos de jubilación a alguien con un horizonte temporal de 30 años hasta la misma no podemos trabajar en el mismo planteamiento que cuando nos dirigimos a un colectivo que ya atisba que el momento de la jubilación va a llegar en un periodo de tiempo no demasiado extenso.

Para el colectivo más lejano a la jubilación nos centramos en la parte financiera, y en la importancia de trabajar en el ahorro sistemático, poniendo encima de la mesa la relevancia de ir aportando poco a poco, pero desde el principio de nuestra carrera profesional, y en introducir conceptos financieros relevantes –como el interés compuesto, y cómo éste trabaja por nosotros, dando pasos pequeños al principio y mucho más grandes al final, y de ahí la importancia de empezar a ahorrar cuanto antes para no quedarnos en los pequeños–, además de tratar de abrir los ojos a la realidad que se van a encontrar en el momento de la jubilación para que sean conscientes de la misma y tengan una idea de lo que van a recibir de la Seguridad Social, que sin duda sufrirá muchos cambios hasta que llegue el momento. Pero para el talento senior tenemos que trabajar la planificación para la jubilación de forma mucho más ajustada, a través de diferentes aspectos que repasaremos a continuación,  centrándonos principalmente en el financiero, que cobra especial relevancia a medida que nos acercamos al horizonte de la jubilación.

Así, los aspectos que tenemos que analizar y trabajar, incluyendo acciones que desde las organizaciones se pueden tomar durante estos años que tenemos por delante, serían:

 

Actualiza tu plan:

Como es natural, y teniendo en cuenta la importancia de tener un plan para la jubilación, éste no es el mismo a los 30, que a los 40 y a los 50, ya que el entorno y las situaciones personales van cambiando, y en base a estos cambios tendremos que ir ajustando nuestra planificación.

En primer lugar, deberemos tener en cuenta que se van a ir produciendo reformas y modificaciones en la Seguridad Social que afectarán a nuestra prestación pública, y tenemos que conocer estos cambios y entender cómo nos van a impactar para tener una imagen clara de los ingresos que recibiremos del sistema público de pensiones y de este modo poder adaptarnos a los mismos.

Igualmente, tendremos que comenzar a planificar la edad de jubilación. Si bien es cierto que se pueden producir reformas futuras, ya podemos ir estimando, en base a nuestra carrera laboral, la edad en la que vamos a poder acceder a la misma. Tengamos en cuenta que, aunque la edad de jubilación se ha ido retrasando hasta los 67 años, es posible jubilarse a los 65 años con el 100 % de la prestación si tenemos cotizados 38 años y medio en ese momento.

En este punto, y ya que el Estado no facilita esta información de forma proactiva, pueden ser las organizaciones las que establezcan herramientas de información y planificación que nos permitan estimar la edad de jubilación al igual que la prestación que esperamos percibir de la Seguridad Social. Y, adicionalmente, es posible trabajar con las organizaciones en sesiones de preparación para la jubilación que faciliten información fundamental y relevante para ajustar
nuestro plan.

 

Información:

Es de vital importancia, que dispongamos de la información clara y completa de los diferentes sistemas de jubilación en los que participamos.

Desde el punto de vista individual, deberíamos tener acceso a la información de dichos sistemas y hoy en día, con acceso a los mismos de forma online, no hay excusa para su desconocimiento. Y desde el punto de vista de compañía, no solo debemos poner en valor las aportaciones que se realizan a los sistemas de empresa, sino que además debemos intentar comunicarlos de forma comprensible, integrada y, sobre todo, prospectiva. Si sigo participando en los diferentes sistemas de ahorro, ¿cuánto tendré acumulado en el momento de la jubilación? y ¿cuánto supondrá dicho importe acumulado en forma de renta que complemente la Seguridad Social?

 

Realiza un esfuerzo adicional:

Es posible que durante esta etapa de nuestra vida empiecen a reducirse las cargas financieras y pasemos de un escenario de desacumulación del ahorro a tener la posibilidad de ahorrar algo más. Podemos estar en una situación en la que nuestros hijos estén finalizando los estudios, que se reduzcan las cargas por finalizar de pagar nuestra vivienda… y, si es este el caso, tendremos entonces la posibilidad de poder llevar a cabo este esfuerzo adicional reservando parte de nuestros ahorros a mejorar nuestros ingresos a partir de la jubilación.

Si bien es cierto que las aportaciones a planes de pensiones individuales están limitadas actualmente a 1.500 euros al año, desde las organizaciones pueden también implementar sistemas de ahorro jubilación financiados con aportaciones voluntarias de los empleados, de forma fiscalmente eficiente, mediante un sistema de ahorro a través del plan de retribución flexible. De esta forma, podemos ayudar a nuestros empleados a incrementar la posibilidad de ahorro para la jubilación, salvando los límites de aportación a planes de pensiones.

Igualmente, y como anticipábamos en el punto anterior, es posible completar la herramienta de simulación con información adicional sobre las aportaciones a realizar para incrementar los ingresos a partir de la jubilación sobre la pensión de Seguridad Social hasta alcanzar la prestación deseada.

Es clave que las personas que planifican su jubilación tengan información clara y completa de los diferentes sistemas en los que participan

Consolida tus ahorros:

Insistimos normalmente en que es interesante establecer una política de inversión que nos permita maximizar nuestra rentabilidad, y esto nos lleva, hablando en términos generales y sabiendo ajustar nuestra política de inversión a las condiciones de mercado, a asumir algo más de riesgo con mayor posicionamiento en renta variable ante un horizonte temporal amplio. Pero es el momento de revisar nuestra estrategia de inversión y ajustar la misma dependiendo del recorrido que tengamos hasta la jubilación, moviéndonos a posiciones más conservadoras cuanto más cerca nos encontremos de ésta. De todas formas, con la posibilidad en determinados sistemas de no cobrar el importe acumulado de forma inmediata en el momento de cumplir la edad de jubilación, podremos recuperarnos ante condiciones de mercado con rentabilidades negativas en los últimos años.

También aquí las organizaciones tienen la posibilidad de establecer una política de inversión basada en el ciclo de vida que ajuste automáticamente la ponderación entre renta variable y renta fija, en función de la edad de los participantes en los sistemas de jubilación de empresa.

 

Entorno laboral y jubilación flexible:

Comienzo esta parte de las soluciones con una pregunta: ¿de verdad tiene sentido pasar de trabajar ocho o más horas diarias antes de nuestra jubilación a ninguna? Es un cambio de paradigma demasiado brusco y que no parece que tenga demasiada lógica, por lo que ya trabajamos con las organizaciones en ir estableciendo una desvinculación gradual que permita ir ajustándonos a la nueva situación, con mayor tiempo disponible y, en ocasiones, pudiendo mantener el mismo nivel de beneficios por parte de la compañía.

Estas medidas, que sin duda representan una tendencia clara y tendrán mayor relevancia en un futuro inmediato, se trabajan antes de la edad de jubilación y se promoverán tras la misma, en el momento en que la legislación permita la denominada jubilación activa para la que falta aún mucho desarrollo por parte de la Seguridad Social.

 

¿Y tú qué harías?

Llegado el momento de la jubilación, aún nos queda “trabajo”, y es que son muchas las dudas que surgen en este momento sobre cómo actuar. ¿Qué hago con lo que tengo acumulado? ¿y si tengo diferentes sistemas de ahorro? ¿qué alternativas tengo y cómo voy a tributar?

Ante esta cuestión mi respuesta siempre es la misma… depende. Y sin tratar de eludir la pregunta, el asesoramiento pasa por una idea clara de la situación individual de cada uno y que hay que afrontar respondiendo a diferentes cuestiones: ¿qué importe tienes acumulado? ¿cuánto necesitas? ¿cuál es tu estilo de vida? ¿tienes hipoteca que poder amortizar?... Es el momento de trabajar en un asesoramiento individual y adaptado en función de la situación personal de cada uno. Y es en este punto donde es posible facilitar sesiones de asesoramiento que las compañías ponen a disposición de sus empleados en este momento fundamental de la jubilación.

Y es que no podemos dejar de pensar que vamos a estar jubilados cada vez más años (recordemos que somos el país más longevo del mundo detrás de Japón), y que se hace fundamental no sólo trabajar en la planificación sino actuar en el momento de la misma, ya que se trata, como hemos dicho anteriormente, de un hecho vital que únicamente se va a producir una vez en nuestra vida.

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