Orestes Wensell, director general de Talent Solutions en ManpowerGroup España (O.W.): En ManpowerGroup siempre estamos explorando oportunidades para colaborar con los mejores partners y la tecnología más avanzada para desarrollar el potencial de las personas dentro de las organizaciones. Creemos firmemente que la verdadera transformación empresarial ocurre a través del talento y fruto de esta visión, y una necesidad compartida, nace esta asociación. Queremos que la formación se convirtiera en una práctica continuada e integrada en la cultura organizacional. Skilla nos ofrece una metodología flexible, fundamentada en el microlearning y en desarrollar y entrenar soft & business skills con simuladores conversacionales basados en IA, una visión muy alineada con nuestros valores: la empleabilidad y el desarrollo del talento, adaptada a un entorno tan cambiante como el que vivimos.
Con esta alianza buscamos reforzar nuestro ecosistema de partners para impulsar a las personas a través del aprendizaje continuo. Las empresas ya no pueden permitirse estructuras rígidas; necesitan ecosistemas de formación que evolucionen con ellas. Skilla nos ha permitido dar ese salto, ofreciendo una experiencia pedagógica que combina emoción, eficacia, reflexión y datos.
El aprendizaje se convierte así en un viaje: cada profesional avanza según sus metas, con autonomía, pero también con acompañamiento. Y ese equilibrio entre libertad y estructura es lo que hace que los programas realmente funcionen, con una metodología dinámica, fomentando la interacción activa, asegurando un aprendizaje más profundo y duradero. Garantizando una asimilación más sólida y perdurable.
Lorenzo Rognoni, Managing director en Skilla Formación (L.R.): La IA nos da la capacidad de hacer lo que antes era imposible: asegurar la hiperpersonalización. A través del análisis de datos, podemos identificar patrones de comportamiento, detectar carencias de habilidades y ajustar los contenidos automáticamente, pudiendo personalizar los métodos de aprendizaje con las necesidades reales y únicas de la empresa.
Los simuladores conversacionales son el ejemplo más claro de esta revolución. Reproducen conversaciones reales con clientes, compañeros o líderes, y evalúan la comunicación verbal, la escucha activa o la capacidad de influencia. El usuario recibe un feedback inmediato y personalizado, con indicadores claros sobre sus puntos fuertes y áreas de mejora.
Además, la IA nos permite construir itinerarios formativos adaptativos, donde cada persona avanza a su propio ritmo, en función de sus resultados, pudiendo escalar dichos itinerarios a puestos de trabajo, a situaciones concretas, como, por ejemplo, el onboarding; también ayudando al empleado en su crecimiento interno en la empresa reforzando las áreas que necesita mejorar. El aprendizaje deja de ser lineal y se convierte en un proceso vivo, inteligente y dinámico.
La gran diferencia está en la capacidad de medirlo intangible. Habilidades como la empatía, la negociación o el liderazgo ya no son conceptos abstractos: hoy podemos observar cómo evolucionan con datos reales, y eso abre una nueva dimensión en la gestión del talento.
L.R.: El microlearning es mucho más que un formato breve: es una filosofía de aprendizaje. En un mundo donde la atención es limitada y el tiempo escaso, las experiencias formativas deben ser relevantes, rápidas y fáciles de aplicar. Cada píldora formativa de microlearning de Skilla está construida con un propósito pedagógico concreto, y se apoya en las siete maneras de aprender del ser humano: aprende observando, experimentando, razonando, relacionándose, escuchando, haciendo, leyendo y reflexionando. Esa integración permite activar múltiples canales cognitivos y emocionales, mejorando la retención del conocimiento hasta en un 60 %. La posibilidad de acceder desde cualquier dispositivo y en cualquier momento convierte la formación en parte natural del flujo de trabajo, no en una carga adicional. En palabras simples: el microlearning democratiza el aprendizaje, lo hace accesible y continuo, atractivo y adaptado a la vida profesional real. Además, ofrece una gran ventaja estratégica: permite actualizar los contenidos con rapidez, incorporar nuevas habilidades según cambian los contextos y mantener viva la cultura de aprendizaje dentro de la empresa.
O.W.: Los beneficios son múltiples y medibles. En primer lugar, el compromiso de los participantes ha aumentado notablemente. Los empleados sienten que la formación tiene un propósito y que está diseñada para mejorar su desempeño real, no solo para cumplir un requisito corporativo.
En segundo lugar, la IA y los simuladores nos ofrecen una nueva dimensión de análisis. Podemos medir con precisión la evolución de las soft & business skills –algo que antes era casi imposible– y correlacionarlo con indicadores de negocio como la productividad o la satisfacción del cliente.
Además, los datos nos permiten personalizar la formación por perfiles: un consultor de talento no necesita las mismas habilidades que un líder de equipo o un especialista técnico. Con esta información, optimizamos el tiempo y los recursos, concentrándonos en lo que realmente genera impacto.
El resultado: un 35 % más de retención del conocimiento, un 40 % de mejora en la aplicación práctica de competencias y un aumento sostenido en la motivación por aprender. Pero más allá de los números, el cambio más importante ha sido cultural: las personas ahora perciben el aprendizaje como una oportunidad, no como una obligación.
L.R.: Lo primero que hemos confirmado es que la tecnología solo tiene sentido cuando sirve a las personas. Ninguna IA, por avanzada que sea, puede sustituir la empatía, la creatividad o el juicio humano. Pero sí puede potenciarlos.
La clave está en el equilibrio: usar la inteligencia artificial para personalizar, medir y acompañar, sin perder el contacto humano que convierte la formación en una experiencia significativa.
También hemos aprendido que las empresas con culturas abiertas al aprendizaje son las que evolucionan más rápido.
La formación ya no es un lujo o una herramienta de fidelización, sino un pilar estratégico. Una organización que aprende constantemente es una organización que se mantiene viva.
Y cuando el aprendizaje se convierte en parte de la identidad corporativa, surgen nuevas formas de liderazgo, más empáticas, colaborativas y sostenibles.
Gema Lahoz, directora de ManpowerGroup Academy (G.L.).: Nuestra visión es clara: construir un ecosistema de aprendizaje que combine talento, conocimiento, tecnología, experiencia y propósito. El futuro de la formación será predictivo, inclusivo y sostenible.
Estamos desarrollando proyectos que combinan tecnología y aplican analítica avanzada para anticipar qué competencias serán críticas en los próximos años y preparar a las personas con antelación. Con Skilla, estamos trabajando para que cada profesional tenga su propio “coach digital”, una guía personalizada que lo acompañe en su crecimiento profesional, integrando microcontenidos, simulaciones y feedback humano. Queremos que la formación deje de ser una tarea secundaria y se convierta en un pilar esencial del desarrollo personal y profesional. El aprendizaje del futuro no dependerá de cursos, sino de experiencias continuas que acompañen al trabajador en cada fase de su desarrollo.
Más allá de los porcentajes, los resultados reflejan que integrando talento, conocimiento y tecnología se pueda alcanzar una transformación cultural profunda. Esta alianza en España entre Skilla y Manpower Group es la extensión de la colaboración que ambas compañías mantienen, desde hace más de diez años, en Italia, donde han desarrollado proyectos de formación y desarrollo que han conseguido mejorar la colaboración de los equipos, líderes más empáticos, una comunicación interna más efectiva, y los empleados han ganado en seguridad y confianza para afrontar los retos del día a día.
Los simuladores conversacionales se están convirtiendo en un laboratorio seguro donde practicar habilidades difíciles de entrenar, como empatía, negociación, liderazgo o atención al cliente, permitiendo además que cada persona elija el mejor momento para formarse, lo que refuerza su autonomía, seguridad y confianza en su desarrollo profesional.
El feedback inmediato genera un aprendizaje acelerado, porque convierte el error en oportunidad y la repetición en progreso, generando además una profunda satisfacción personal al permitir al usuario identificar sus áreas de mejora y superarse con cada intento.
Por otro lado, el microlearning permite mantener la motivación y la continuidad, incluso en momentos de alta carga laboral. El formato breve, visual e interactivo hace que los participantes vuelvan a los contenidos por iniciativa propia, reforzando así la cultura del aprendizaje continuo, generando una experiencia tan accesible y motivadora que realmente apetece aprender.
Además, los beneficios se extienden más allá de la formación, ya que permite aportar a las áreas de Recursos Humanos datos más precisos para tomar decisiones estratégicas: qué competencias impulsar, qué equipos necesitan refuerzo, o qué tipo de liderazgo está funcionando mejor, y lo hacen con el acompañamiento del equipo de Skilla desde el primer día, optimizando sus procesos y generando un mayor impacto en el desarrollo del talento.
Esto convierte la formación en un motor de gestión del talento, no en un gasto, sino en una inversión medible y sostenible.
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