La formación como llave para una mayor inclusión e igualdad laboral
Así, el Principio 6 defiende que las empresas deben apoyar la abolición de las prácticas de discriminación en el empleo, y el ODS 10 aboga por reducir las desigualdades a través de la formación de los trabajadores con salarios bajos, ofrecer contratos en prácticas a jóvenes procedentes de entornos desfavorecidos, involucrar a personas de colectivos vulnerables a su cadena de valor, adoptar políticas de igualdad dentro de la empresa o proporcionar capacitación a los equipos sobre prácticas de no discriminación.
Pero, más allá de recomendaciones institucionales y compromisos éticos de las empresas, la diversidad y la igualdad son también necesidades estratégicas para todas las compañías: las empresas diversas son más innovadoras, creativas y competitivas, por lo que garantizar la inclusión beneficia al crecimiento empresarial. Y, en este contexto, la formación puede ser un poderoso catalizador para reducir tanto las brechas por razón de sexo, como las de origen, orientación sexual o los condicionantes socioeconómicos que persisten en el ámbito laboral.
Así, en términos de desigualdad entre mujeres y hombres, la formación y el desarrollo profesional específico en el ámbito tecnológico o en perfiles de liderazgo puede contribuir a aumentar la presencia femenina en roles o sectores tradicionalmente masculinos. De la misma forma, programas de capacitación para personas de distintas procedencias –que pueden tener mayores barreras para acceder a la educación– contribuyen a aumentar sus oportunidades de empleo, mientras se incrementa también su representación en distintos sectores.
Además, la condición socioeconómica constituye, asimismo, un factor crítico: las personas de bajos recursos a menudo no pueden acceder a una educación de calidad, lo que perpetúa el ciclo de pobreza; por este motivo, la formación a través de becas o programas de capacitación puede ser una vía para su movilidad social.
Es interesante observar cómo las nuevas generaciones están liderando la demanda de entornos laborales más diversos, igualitarios e inclusivos. Los más jóvenes han crecido en una sociedad globalizada, por lo que disponen de más conciencia social y valoran la diversidad como un valor ético. En este sentido, la gestión de la diversidad se une a la captación y retención del talento joven: las empresas que no adapten sus políticas y culturas organizacionales a estas expectativas corren el riesgo de no ser atractivas para las nuevas generaciones. Así, los programas de formación que promuevan la inclusión y la diversidad no solo benefician a los empleados actuales, sino que también atraen a profesionales que buscan trabajar en entornos donde se valoren y respeten estas cualidades.
Siguiendo los Principios y los Objetivos de Desarrollo Sostenible del Pacto Mundial de la ONU, las empresas tienen el deber, pero también la oportunidad, de fomentar la formación accesible con el fin de conseguir reducir las desigualdades. La formación constituye una herramienta fundamental para promover la igualdad de oportunidades y la movilidad social, además de atraer el talento de las nuevas generaciones, impulsando así la competitividad y el crecimiento de las empresas.
Construir entornos laborales igualitarios, con equipos diversos que aporten una variedad de perspectivas, no solo es una estrategia inteligente para desenvolverse en el actual escenario económico, sino que también sienta las bases para un futuro en el que la discriminación no tenga cabida.
| entrevistas | reportajes | almuerzos | tribunas | noticias | proveedores | nombramientos | estudios | agenda | libros | el equipo | enlaces | mapa web | ||||
|
© 2007 CUSTOMMEDIA S.L. edita EQUIPOS Y TALENTO | Equipo de redacción | Contacto | Política de privacidad |
||||
|
Av. Diagonal, 463 bis 5ª planta, Barcelona 08036 Tel. 93 4195152 Fax. 93 4101755 |
||||