La evolución en los últimos tres años en cuanto al
foco en la experiencia del trabajador ha sido espectacular.
Las empresas buscan entornos más flexibles, productivos y enfocados en el bienestar. Podríamos agrupar las tendencias más destacadas en tres: modelos híbridos y flexibles, diversidad de áreas para distintas tareas con prioridad para las zonas que promuevan el bienestar y, por último, otorgar mucha importancia a espacios diversos, inclusivos y accesibles.
El open space ha estado presente durante muchos años, sin embargo, su concepto ha evolucionado. Se ha consolidado porque fomenta sinergias y mejora la comunicación entre equipos, pero también presenta desafíos, como las distracciones que pueden afectar a la concentración. Muchas empresas están complementando el open space con áreas diseñadas para necesidades específicas, como zonas de concentración, socialización, colaboración y reunión. Una oficina rica en diversidad de opciones y adaptada a la forma de trabajar, la cultura y el día a día de los equipos y colaboradores es la que de verdad funciona.
En el momento en el que nos encontramos, la tendencia es que no hay tendencia. La solución debe de ser ad hoc y totalmente personalizada. Al planificar un espacio de trabajo hoy, es crucial que se alinee tanto con las necesidades actuales como con las futuras. Las empresas realizan una inversión muy importante en estos nuevos entornos y no pueden quedarse obsoletos rápidamente. Según nuestros datos el 75 % de las empresas planea rediseñar sus oficinas en la próxima década y cuando uno se embarca en un proyecto de este tipo, el resultado debe durar entre cinco y diez años.
Dentro de esta solución ad hoc, hay algunos drivers fundamentales, la flexibilidad es uno de ellos. Los espacios modulares permiten reconfigurarse según las dinámicas de cada compañía y cada sector. Una empresa de tecnología puede necesitar mesas móviles para facilitar reuniones rápidas, mientras que una agencia creativa podría beneficiarse de áreas de trabajo abiertas que fomenten la lluvia de ideas.
El bienestar también debe ser una prioridad, maximizar la luz natural, la ventilación y añadir elementos de biofilia, crean un ambiente acogedor y estimulante.
La tecnología integrada debe facilitar la colaboración presencial y remota, permitiendo un modelo híbrido sin fisuras. Y, por último, el diseño debe reflejar la cultura de la empresa, su compromiso con la sostenibilidad, sus valores y propósito. Cada compañía es única y el objetivo es conseguir un espacio que tenga todo el sentido para los que lo usan.
Hoy más que nunca, las empresas son ecosistemas vivos y en constante cambio. Por eso es fundamental diseñar espacios flexibles y versátiles que se adapten a diferentes competencias y perfiles profesionales. Por ejemplo, el uso de mobiliario modular es clave, permitiendo la rápida reconfiguración del espacio según las necesidades del equipo y optimizando las instalaciones.

En una visión muy general, podemos decir que las distintas generaciones que conviven en las empresas difieren en expectativas y necesidades. Pero, en mi opinión, no va tanto de generaciones como de personalidades. Nos encontramos muchos casos en los que perteneces a una generación, pero valoras aspectos de otras; lo realmente importante es tener un espacio suficientemente rico y diverso que sea capaz de acoger a todos y que lo haga de una manera eficaz, capaz de impulsar el negocio y la productividad, por un lado, y pensando en la salud y el bienestar de todos sus equipos, por otro.
Tuvieron su papel en su momento, abriendo la conversación sobre cómo los espacios de trabajo pueden fomentar la interacción y el desarrollo de relaciones más allá de lo estrictamente laboral. Ayudaron a romper con los formalismos y a crear ambientes más relajados. Hoy, aunque estos elementos han evolucionado, su esencia sigue vigente. Las áreas de desconexión siguen siendo esenciales, pero deben estar alineadas con la cultura de cada empresa. Esto puede manifestarse de diversas formas. Hemos visto zonas de videojuegos, espacios para leer, además de zonas de descanso cada vez más similares a un hogar, donde ofrecer comida o bebida gratuita. Lo importante es que cada área represente los valores y necesidades de la organización.
No lo creo. El teletrabajo ha ampliado el acceso al talento y esto tiene su peso. Las empresas ahora buscan un equilibrio entre trabajo presencial y remoto. Aunque algunas tecnológicas están ajustando su modelo híbrido, no lo están eliminando por completo, sino reduciéndolo tras estrategias muy agresivas pospandemia. Es más una búsqueda de equilibrio que una regresión.
La pandemia demostró que el trabajo remoto es viable y beneficioso, por lo que es poco probable que desaparezca en España. De hecho, su implementación sigue en auge: en el primer trimestre de 2024, el 14,4 % de la población ocupada teletrabajó, superando la tasa de 2023, aunque aún por debajo de la media europea.
El motivo principal de cambio de oficina suele ser para mejorar o crecer. Con la mejora de las previsiones económicas y el mayor asentamiento de políticas de teletrabajo, lo que vemos es que muchas empresas que estaban esperando a tomar decisiones sobre sus oficinas, las tomarán ahora con el driver del talento como factor clave, porque es un buen momento. Veremos más traslados que el año pasado.
Sin duda, un entorno bien diseñado refleja los valores y la cultura organizacional, funcionando como un imán para atraer y fidelizar el talento. El cuidado de las oficinas muestra que las empresas valoran a sus personas y su experiencia diaria, algo crucial en un mercado laboral competitivo donde las nuevas generaciones buscan oportunidades de desarrollo y bienestar. Las oficinas deben ser una herramienta para la satisfacción y productividad de los equipos, destinadas a cumplir el reto de que sus trabajadores elijan quedarse.
Nuestro objetivo es impulsar el éxito empresarial mediante la evolución de los espacios de trabajo. Creemos que un entorno laboral eficiente debe integrar armónicamente los procesos de trabajo y la tecnología. De este modo es cómo transformamos los espacios en herramientas efectivas.
Cuando una empresa nos consulta para desarrollar un proyecto de workplace, seguimos un proceso estructurado que parte del análisis y definición de escenarios a través de una fase de consultoría, diseño acorde al resultado de este análisis, la fase de obras e implementación y acompañamiento en todo el proceso de change management. El primer paso es dejarse analizar y la verdad es que el último también. No cerramos un proyecto de workplace sin haber escuchado nuevamente a los trabajadores, nuestra labor no termina el día que se realiza la mudanza.
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