AdQualis analiza el impacto económico y social de las habilidades blandas en los entornos laborales.
Mientras que las habilidades y los conocimientos técnicos pueden cultivarse mediante la formación y el entrenamiento, los aspectos motivacionales y los rasgos de personalidad son más complejos de establecer. Por ello, cada vez se tiende más a priorizar las competencias transversales y los conocimientos transferibles entre distintas áreas funcionales a la hora de seleccionar el talento para las empresas. Pero vamos por partes.
Dada la naturaleza incierta y dinámica de los entornos empresariales actuales, cada vez se hace mayor hincapié en la transversalidad en los itinerarios de carrera de los profesionales. Existe una tendencia creciente a que estos configuren sus propias carreras en función de sus puntos fuertes, sus puntos débiles y sus intereses. Esto se facilita mediante la participación en proyectos e iniciativas transversales. Se anima a los profesionales a demostrar sus capacidades, no sólo para el crecimiento vertical dentro de un mismo dominio, sino también para los movimientos horizontales y diagonales a través de diferentes áreas y funciones.
El espíritu emprendedor y el sentido de la propiedad son cruciales para que las personas prosperen y crezcan profesionalmente. Además, poseer rasgos como la visión, la agilidad de aprendizaje, la responsabilidad, la sensibilidad digital, la orientación a las personas y la capacidad de adaptación son vitales para gestionar y navegar con eficacia en entornos cambiantes e inciertos.
Además de las competencias mencionadas, los líderes deben dar muestras de valentía y ser transformadores en su enfoque. Deben estar abiertos al cambio, no tener miedo a asumir riesgos y estar dispuestos a aprender tanto de los éxitos como de los fracasos. Es esencial que los líderes tengan una mentalidad abierta que acepte nuevas ideas y enfoques. Además, ser un ejecutivo sobresaliente no consiste en ser perfecto, sino en mostrar humanidad, empatía y autenticidad, como cualidades fundamentales para el éxito en funciones de liderazgo.
En el actual modelo de trabajo híbrido, en el que predomina el trabajo a distancia, resulta aún más crucial que los líderes gestionen eficazmente la frustración e inspiren a sus equipos. A través del coaching, los líderes pueden proporcionar apoyo, orientación y motivación a sus empleados. Deben transmitir su pasión por el trabajo y ayudar a los miembros de su equipo a superar los retos y mantener el compromiso y la productividad.
Además, las empresas abrazan cada vez más la diversidad y se alejan del concepto de endogamia para acercarse a la exogamia y la variedad. Están explorando activamente el talento externo para todas las etapas de la carrera profesional e incorporando nuevas perspectivas y visiones como parte de su agenda decrecimiento. Este cambio reconoce el valor de la diversidad de orígenes, experiencias y puntos de vista para impulsar la innovación y la resolución de problemas. Además de promocionar a los candidatos internos, las organizaciones buscan incorporar nuevos talentos que puedan aportar ideas y perspectivas únicas para mejorar el conjunto de la plantilla.

Se ha producido un cambio notable en el equilibrio entre las capacidades duras y las blandas. Mientras que las capacidades técnicas siguen siendo cruciales para determinadas funciones, las habilidades blandas y de poder han ganado importancia sobre las duras por su capacidad para potenciar el desarrollo de estas, mientras que lo contrario no es necesariamente cierto. Según el estudio, las soft skills y power skills más valoradas comienzan por la habilidad para desenvolverse en distintos entornos que se deriva de la adaptabilidad, que se caracteriza por la capacidad de responder con rapidez y eficacia a las exigencias del entorno. Ser adaptable no sólo permite a las personas ajustarse a circunstancias cambiantes, sino que también fomenta el multiculturalismo y la diversidad. Implica la capacidad de colaborar armoniosamente con personas de diversas culturas, nacionalidades, géneros, religiones y otros orígenes.
Además, la agilidad en el aprendizaje y la curiosidad desempeñan un papel clave en la adaptabilidad. La agilidad de aprendizaje se refi ere a la capacidad de identifi car oportunidades potenciales y a la voluntad de adaptarse rápidamente a los cambios del entorno. Implica ser valiente y pensar de forma innovadora explorando posibilidades más allá de los límites convencionales. Abarca preguntarse no sólo “por qué”, sino también “cómo”, “cuándo” y “con quién”. Al adoptar una mentalidad curiosa, las personas pueden contribuir ofreciendo nuevas perspectivas y puntos de vista que van más allá de las normas establecidas.
El pensamiento crítico, conocido como la capacidad del ser humano para analizar y evaluar la información existente sobre un tema, es un factor crucial dentro del ámbito de las competencias interpersonales. Implica intentar aclarar la veracidad de dicha información y llegar a una idea justificada sobre la misma.
Las personas innovadoras que piensan de forma creativa son de gran importancia para las organizaciones. Poseen la capacidad de generar ideas originales y reconocer el valor de las nuevas ideas y aportaciones de los demás. Además, demuestran la valentía de tomar decisiones innovadoras, poseen una orientación hacia la resolución de problemas y están abiertos a diferentes perspectivas. Las organizaciones y las personas deben abrazar la innovación y tener el valor de crecer y transformarse continuamente.
También es esencial la apropiación, que implica tomar el control y adoptar una actitud anticipatoria y con visión de futuro. Implica “hacer que las cosas sucedan” activamente en lugar de simplemente adaptarse a las circunstancias. Además, es necesario contar con habilidades efi caces de resolución de problemas para identifi car obstáculos y convertirlos en oportunidades mediante la toma de decisiones arriesgadas que generen soluciones eficaces y eficientes.
Por último, el liderazgo es un proceso que consiste en inspirar a las personas. Un líder debe tener una presencia carismática, generar credibilidad, infundir confi anza, demostrar perseverancia y mantener relaciones positivas con los miembros de su equipo. El liderazgo abarca algo más que habilidades directivas; también incorpora el concepto de ser “altamente humano”, que desempeña un papel clave en la consecución del éxito.

Ser atractivo para el talento es uno de los retos más importantes y generalizados a los que se enfrentan las organizaciones hoy en día. En consecuencia, es crucial desarrollar estrategias centradas en la definición de un marco de Propósito y Valores. Estos elementos sirven como pilares fundamentales para atraer y desarrollar el mejor talento dentro de la organización.
Los valores son un conjunto de principios éticos y profesionales en los que se basan las actividades de las empresas. Tienen un impacto transversal, influyendo en las relaciones entre empleados, clientes y proveedores. Los valores sirven de base al modelo de liderazgo y son esenciales para identificar posibles candidatos y perfiles para el desarrollo dentro de la organización.
Los valores evolucionan junto con la sociedad y el entorno, y a que las organizaciones son ecosistemas dinámicos y adaptables. Algunos valores se incorporan con el tiempo, mientras que otros pueden cambiar o transformarse.
Las empresas de referencia ya han adoptado ciertos valores por los que son reconocidas en el mercado. La valentía, unida al pensamiento disruptivo, les permite causar impacto a través de la innovación. La diversidad es otro valor fundamental, que abarca una concepción holística que incluye la diversidad cultural, de género, académica y religiosa, enriqueciendo la organización. Y, por supuesto, también se hace hincapié en la sostenibilidad, que refleja el compromiso de contribuir positivamente al cuidado de nuestro planeta.
En el dinámico y cambiante entorno actual, es imperativo que las empresas sean valientes y estén orientadas a la innovación. La asunción de riesgos y la adaptación constante son cruciales en este mundo VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo).
La diversidad permite a las empresas aprovechar talentos diversos y perspectivas diferentes, integrando a profesionales de distintos orígenes, países e industrias para ampliar su pensamiento y enfoques colectivos. En un mundo globalizado, las empresas también deben tener una mentalidad global a nivel interno.
Además, las empresas reflexionan cada vez más sobre sus contribuciones positivas a la sociedad, el medio ambiente y abordan las preocupaciones sobre el cambio climático y la ecología. La responsabilidad social y la sostenibilidad son ahora consideraciones clave en la agenda empresarial. Se están implantando programas de concienciación en toda la organización para comprender y minimizar el impacto medioambiental de la empresa. Las organizaciones deben demostrar que son conscientes de los problemas globales, tanto humanos como medio ambientales, y desarrollar estrategias para mejorarlos.
Las personas buscan el crecimiento y el desarrollo profesional en empresas que tienen una “razón de ser” clara y valores con los que se identifican. Es crucial que toda la organización actúe con cohesión y alinee sus acciones con los valores declarados, garantizando la coherencia entre lo que se dice y cómo se pone en práctica.
En este estudio, en el que han participado empresas multinacionales a la vanguardia de la gestión del talento y los RRHH, junto con expertos científi cos y gurús de las tendencias estratégicas de RRHH, contamos puntos de vista que van desde una perspectiva global y conceptual hasta el despliegue táctico y la aplicación.
Ha surgido una clara tendencia hacia modelos empresariales altamente dinámicos, fl uidos y disruptivos, en los que los resultados colectivos priman sobre las capacidades individuales. Ser adaptable, fl exible, dinámico y ágil es crucial para seguir el ritmo de los rápidos cambios de nuestro contexto e incluso anticiparse a ellos.
Sin embargo, no todo gira en torno al resultado fi nal. Es igualmente importante lograr resultados alineados con un conjunto de valores fundamentales, como la sostenibilidad, la diversidad y el coraje, entre otros. Estos valores deben estar arraigados en la cultura organizativa y ser asumidos por todos los individuos de la organización.
La coherencia entre las acciones de la empresa y sus valores será crucial para atraer a los mejores talentos. Además, las personas deben mejorar y desarrollar proactivamente sus competencias interpersonales para seguir siendo competitivas en el mundo empresarial actual y futuro.
Las universidades y las escuelas de negocios también tienen una importante responsabilidad a la hora de garantizar que dan prioridad a estas competencias y valores. Desempeñan un papel vital en la formación de líderes y profesionales presentes y futuros, contribuyendo a un mundo mejor y más sostenible.
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