Iurdana Urbieta Manzarraga, directora Desarrollo Negocio Health Solutions, y Marta Berraondo Imedio, directora Wealth & Talent Solutions, en Aon zona Norte
Más allá del impacto directo que la prevalencia del absentismo tiene en la productividad de las empresas, este fenómeno puede desencadenar impactos negativos en la dinámica de los equipos de trabajo y la cohesión organizacional; una elevada tasa de ausencias genera sobrecarga laboral entre quienes permanecen, afectando su moral y llevando a una posible disminución de la calidad del trabajo.
Además, puede fomentar una percepción de inequidad que, a su vez, alimenta el descontento generalizado.
Para afrontar este problema, es esencial adoptar un enfoque integral que combine análisis profundo, una comunicación transparente y la implementación de medidas ajustadas a las necesidades específicas de cada organización. Este enfoque no solo busca reducir las ausencias injustificadas, sino también fortalecer el compromiso y el sentido de pertenencia de las personas trabajadoras.
En este artículo se analizan las causas subyacentes del absentismo, se identifican las áreas clave a trabajar y se exploran estrategias necesarias para combatirlo de manera efectiva. Desde el diseño de políticas laborales más equitativas hasta la transformación cultural de las organizaciones, cada paso es crucial para construir un entorno laboral que motive, inspire y fomente la conexión entre las personas y la empresa.
El primer paso para abordar eficazmente el absentismo es entender sus causas y origen. Las encuestas de clima laboral destacan como herramientas útiles esenciales para desentrañar las raíces del absentismo, ya que proporcionan información valiosa sobre los principales motivos de descontento de los empleados.
Estos estudios pueden revelar factores como insatisfacción con los sistemas de compensación, percepciones de los empleados sobre desajustes en los criterios de promoción interna, falta de oportunidades de desarrollo profesional, deficiencias en los procesos de comunicación, problemas con mandos intermedios y la dirección, dificultades para conciliar vida personal y profesional o condiciones laborales deficientes.
Actuar sobre estas áreas de insatisfacción es fundamental para evitar que se mantengan en el tiempo, ya que pueden afectar a la motivación y el compromiso y, finalmente, podría derivar en desconexión y ausencias injustificadas.
A partir del análisis de los problemas identificados, es posible diseñar soluciones enfocadas en abordar aquellas áreas que generan insatisfacción. Estas medidas incluyen un análisis de las políticas retributivas existentes y su evolución hacia políticas más equitativas, competitivas y sostenibles, así como el análisis de los procesos internos de desarrollo profesional, poniendo énfasis en la planificación de sucesiones y la gestión del talento.
Además, la gestión del desempeño puede vincularse con sistemas de retribución variable, enfocándose en objetivos concretos que incluyan la disminución del absentismo. Diseñar sistemas de incentivos, tanto a corto como a largo plazo, relacionados con la mejora de la productividad puede motivar a las personas trabajadoras.
Por otro lado, resulta estratégico implementar políticas de compensación total que incluyan beneficios atractivos como seguros de salud o planes de ahorro para la jubilación, así como crear programas de retribución flexible adaptados a distintas generaciones. En este sentido es importante reflexionar sobre las diferencias existentes entre las preferencias de empleados de distintas generaciones.
De acuerdo con el estudio sobre el sentimiento de las personas empleadas realizado por Aon en 2024, el beneficio más valorado por las generaciones Z, Y y X es el seguro médico, mientras que el beneficio más valorado por los Baby Boomers es el ahorro a la jubilación. Asimismo, se observa que el interés por el ahorro a la jubilación ocupa un quinto lugar entre los beneficios más valorados entre las generaciones Z y X y se incrementa a medida que se acerca la edad de jubilación, lo que evidencia la necesidad de concienciar a las plantillas sobre la importancia de iniciar el ahorro para la jubilación en etapas más tempranas de la vida.
Además, el estudio revela que un 55 % de los empleados estaría dispuesto a sacrificar sus beneficios actuales por una mejor oferta de beneficios, por lo que la reevaluación y mejora de estos cobran mayor importancia para atraer y retener talento en un mercado laboral competitivo como el que tenemos.
Por otro lado, es crucial realizar un análisis profundo del liderazgo dentro de la organización mediante herramientas específicas de evaluación. Esta práctica permite identificar fortalezas y áreas de mejora en la gestión para implementar acciones que reduzcan el absentismo laboral de forma efectiva.
Por último, también se deben analizar minuciosamente los procesos organizativos para detectar ineficiencias, duplicidades y sobrecargas laborales que puedan contribuir al descontento y, por ende, al absentismo. Estas acciones, enfocadas en la mejora de las condiciones laborales, construyen un entorno que fomenta el compromiso y la motivación.
En algunos casos, la solución al absentismo exige una transformación cultural profunda, capaz de redefinir el núcleo de la organización. Este tipo de transformación no solo busca reducir las ausencias, sino también crear un ambiente laboral donde las personas se sientan valoradas, motivadas y parte de un propósito mayor. Para lograrlo, resulta esencial introducir valores claros de responsabilidad individual y colectiva, trabajo en equipo y generación de valor, que no solo sean proclamados, sino que se reflejen en comportamientos concretos y sostenibles a largo plazo de forma que sea posible integrarlos en la cultura corporativa y vincularlos a comportamientos específicos que fomenten el compromiso y la cohesión.
La transformación cultural debe, por tanto, sustentarse en acciones concretas que permitan integrar estos valores en la cotidianidad de la empresa. Entre ellas, destacan:
En esencia, construir una transformación cultural auténtica implica más que un cambio superficial, requiere un compromiso genuino por parte de la dirección y todos los niveles de la organización. Solo a través de esta cohesión, los valores corporativos pueden convertirse en el motor principal para inspirar, conectar y construir un entorno laboral fortalecido.
Combatir el absentismo requiere el esfuerzo conjunto de toda la organización. Desde la alta dirección hasta los equipos de Selección, pasando por los mandos intermedios, es imperativo comunicar claramente las políticas adoptadas y cuantificar el impacto económico de las ausencias.
El análisis detallado de los costos asociados con el absentismo —que implica cuantificar los gastos asociados a reemplazo de personal, la pérdida de productividad y los impactos en la satisfacción del cliente— puede servir como una herramienta estratégica para concienciar sobre la necesidad de invertir en su reducción.
Además, es clave resaltar cómo la implementación de estrategias orientadas a mejorar el clima laboral puede traducirse en beneficios económicos tangibles, como una mayor fidelización del talento, un aumento en el rendimiento de los equipos y una mejora en la reputación de la empresa como empleadora. Este enfoque servirá de ayuda para alinear los objetivos de la organización con las necesidades de las personas trabajadoras, fomentando un compromiso mutuo que beneficie a ambas partes de manera sostenible, y reforzará la relevancia de estas inversiones.
Por otro lado, los mandos intermedios tienen un papel crucial en prevenir el absentismo dentro de las organizaciones. La capacidad de los líderes para reconocer los logros de sus equipos, establecer un diálogo abierto y sincero, y mostrar flexibilidad en la gestión de las necesidades personales y profesionales de las personas trabajadoras puede convertirse en un factor clave para reducir las ausencias no justificadas. Además, los mandos pueden influir directamente en la construcción de un entorno laboral positivo al fomentar una cultura de apoyo mutuo y respeto.
Para optimizar su impacto es esencial, por tanto, formar y sensibilizar a los mandos intermedios y superiores en materias relacionadas con el absentismo. Esto incluye capacitaciones específicas sobre cómo identificar posibles señales de descontento o desconexión en los equipos, así como estrategias para abordar estos problemas antes de que se conviertan en ausencias frecuentes.
También resulta útil dotar a los líderes de herramientas de evaluación para detectar ineficiencias en los procesos y sobrecargas laborales que puedan estar contribuyendo al problema.
En última instancia, los mandos deben ser percibidos como aliados por las personas trabajadoras; un liderazgo que priorice la empatía, la comunicación y el bienestar puede marcar una diferencia significativa en el compromiso y la retención del talento dentro de la organización.
Por tanto, el absentismo laboral no es un problema exclusivo de RRHH, es un síntoma de deficiencias estructurales en el entorno laboral, en el clima laboral, las relaciones laborales y la flexibilidad. Para reducirlo de manera significativa es esencial analizar las causas del descontento y trabajar con las personas para aumentar su compromiso con la organización. Al construir un entorno que motive e inspire, las organizaciones pueden fomentar el sentido de pertenencia y compromiso entre sus colaboradores, generando un impacto positivo y sostenible tanto en el ámbito humano como en el empresarial.
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