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Entrevistas > 14/07/2020

Una digitalización exitosa necesita una cultura abierta y flexible

José Marcilla, dtor. general de Novartis Oncology y Alejandro Blanco, presidente de de la Alianza por el talento digital de Ametic

La tan citada digitalización de nuestras empresas acaba de pasar una de sus primeras pruebas de fuego. Esta pandemia ha mostrado quién lo había hecho bien y quién todavía tiene asignaturas pendientes en este proceso irreversible y que necesita de profesionales preparados y emprendedores, que sepan aportar a sus organizaciones lo mejor de su talento para que, basándose en las nuevas herramientas tecnológicas, puedan seguir compitiendo en el mercado del futuro. Dos expertos, de Novartis y de Ametic, nos exponen sus puntos de vista al respecto.

La digitalización se ha acelerado en los últimos meses y ha cambiado nuestra forma de trabajar aún más. ¿Qué aspectos destacarían de esta rápida evolución?

José Marcilla (J.M.): Creo que resulta interesante que haya sido la biología, y no la tecnología, el factor decisivo que haya terminado de acelerar e implantar la transformación digital a la que llevábamos años asistiendo. Efectivamente, en pocas semanas hemos tenido que instalarnos en una nueva realidad para la que quizás no estábamos del todo preparados. Por otro lado, también hay que valorar que esta pandemia ha llegado en plena convergencia de dos revoluciones: una biomédica y una digital. Y uno de los grandes frutos de esta fusión es la ciencia de datos, que está revolucionando la investigación y la medicina. Hoy en día es posible procesar, analizar y optimizar ingentes cantidades de datos clínicos, preclínicos y genómicos creando redes globales de datos en colaboración con hospitales y centros de investigación de todo el mundo. Algo que ha cobrado un especial protagonismo durante la crisis del coronavirus, en la que todos los agentes nos hemos implicado al máximo por colaborar y compartir universalmente toda la información al alcance para acelerar la llegada de soluciones contra esta enfermedad.

Alejandro Blanco (A.B.): Siempre es un buen momento para subirse al carro de la digitalización, pero no siempre es fácil concienciarnos de que hay que dar ese paso. Situaciones como las que se han desatado recientemente y los retos a los que nos hemos tenido que enfrentar para que la sociedad y la economía no se detuviesen han hecho de aceleradores. Debido a la situación a la que nos enfrentamos y la evidencia de que los escenarios cambian en unas pocas horas de manera radical, mantendrá ese ritmo acelerado de digitalización.

La crisis en la que nos hemos visto inmersos nos ha dejado varios aprendizajes y lecciones que debemos considerar en nuestra actividad diaria y hemos podido comprobar cómo ha habido empresas que han podido mantener su actividad o incluso mejorar su posición en el mercado gracias a la digitalización. Para muchas organizaciones, ha sido una llamada de atención para pararse a pensar en las ventajas que ofrece la digitalización para el correcto funcionamiento de los negocios. En definitiva, ha servido para que los empresarios sin importar el tamaño de su negocio se dieran cuenta de que la digitalización es necesaria por muchos motivos, aunque el que más peso empieza a tomar ahora mismo es el de volver a vivir otra situación de confinamiento y cuánto tiempo durará esta situación de incertidumbre.

 

¿Qué influencia está teniendo la digitalización en los nuevos modelos de trabajo? ¿Qué aspectos concretos destacarían?

J.M.: No hay más que ver cómo la digitalización nos ha permitido seguir trabajando de la misma forma o incluso con mayor intensidad desde nuestras casas, para entender que el modelo de trabajo tradicional está empezando a cambiar. En muchos sectores, las jerarquías estáticas y las sesiones y reuniones presenciales han demostrado ser algo totalmente prescindible. El salto definitivo al entorno digital está teniendo un importante impacto en todos los ámbitos de las empresas y es indudable que los modelos de trabajo deben organizarse en torno a esta nueva realidad. Los líderes del futuro deberán estar preparados para empatizar tanto con el entorno en el que operan como con su propia misión para diseñar e implementar los modelos de trabajo idóneos para llevarla a cabo.

Pero para que estos nuevos modelos funcionen de forma eficiente, es fundamental contar con un equipo formado por personas realmente empoderadas e inspiradas por el proyecto. Promover un compromiso genuino basado en la motivación y la confianza. A este respecto, la cultura de una compañía será el factor clave que determine el nivel de compromiso e implicación de cada miembro del equipo. Y creo, decididamente, que la cultura que demanda esta nueva era es una cultura abierta, flexible y muy emprendedora en la que cada empleado se sienta una parte fundamental de la compañía para dar lo mejor de sí mismo.

A.B.: La influencia de la digitalización es global. Dentro de las empresas y en la sociedad en su conjunto. Esto no es nuevo ni mucho menos, aunque síi lo es la velocidad a la que la tecnología amenaza con cambiarlo todo. Las empresas que formamos parte de Ametic llevamos tiempo “evangelizando” sobre la tecnología y sus efectos transformadores. En Seresco, donde soy director de Servicios de Transformación Digital, llevamos 51 años aportando soluciones basadas en la automatización y los procesos digitales. Lo que resulta novedoso es la velocidad de los cambios y la creación de nuevas soluciones. En la actualidad, toda empresa que pretenda competir debe procurar estar en la vanguardia de la transformación digital y que en su estrategia siempre esté presente el coste de la no digitalización, que puede ser incluso el de la desaparición del mercado.

¿Influencia? Toda la que pueda usted imaginarse. Nadie trabaja ya como hace diez años o tan siquiera cinco años. Y lo curioso es que lo vemos con total normalidad. Casi como si no fuese así. Vídeo-conferencias a todas horas, plataformas colaborativas donde organizar reuniones y avanzar en proyectos, contratos, con compañeros, partners o clientes. Contratos digitalizados que no necesitan del intercambio de papel para darle validez y comenzar un negocio. Seguimiento geolocalizado de los trabajos de verificación y control, integrando información de toda la cadena de valor de un proyecto, por ejemplo, de ingeniería industrial sin una sola llamada ni parte físico en papel. Copias en la nube de todo para olvidarnos del descuido que nos ha dejado sin semanas de trabajo por un accidente o despiste. Pedidos sin errores que se tramitan y validan desde las instalaciones de nuestros clientes. Ventas atendidas desde nuestra web o plataforma de comercio electrónico que emite orden de envío al proveedor de servicios logísticos, al almacén, informa al cliente y factura, sin que nadie en la empresa toque una sola tecla. Catálogos virtuales, canales online para promocionar nuestros productos y servicios, comerciales convertidos en blogeros o twiteros. Y los encargados de mantenimiento que no van a la ferretería a por la pieza “x” sino que la imprimen en la sala de impresión aditiva de la empresa. Podríamos seguir.

Y esto incide en el mensaje de que para todo esto necesitamos personas que convivan y vivan con todo ese cambio y esa tecnología. Habrá mercados que ahora no visualizamos, como tampoco nadie pensaba hace unos pocos años que las agencias de viajes tendrían en nuestros móviles su principal amenaza, o que nadie iría a por una cinta de vídeo o después de DVD para ver las últimas novedades del cine desde casa, o que internet sería uno de los proveedores de servicios financieros del mundo, accesible desde nuestro teléfono, e incluso quién sabe si emisor de moneda.

La única manera de sobrevivir es no quedar descolgado y seguir siendo competitivo apoyándose en la tecnología e innovación en sus procesos y modelos de negocio.

 

¿Cómo definirían al talento digital? ¿Qué competencias debe tener?

J.M.: Considero que el talento digital es aquel que está forjado en el entorno digital y cuenta con los conocimientos y capacidades para sacar el máximo partido de todas sus posibilidades en cualquier campo de actuación. Es decir, es aquel que tiene potencial para contribuir a la digitalización de una empresa o proyecto –sea del sector que sea- para volverlo más eficiente, más global y más ágil.

Cuando hablamos de talento digital, es importante tener en cuenta la necesidad de “reskill” a la organización para incrementar sus conocimientos y su potencial. Debemos movernos hacia un modelo de extended T-Skills, en el que no solo debemos ser expertos en nuestra área y tener conocimientos y experiencia en las áreas adyacentes, si no que debemos contar con una base de innovación y tecnología sólida.

En cuanto a las competencias concretas que deben tener los perfiles digitales, a nivel general, debe existir un interés innato en las nuevas tecnologías y en las oportunidades que estas ofrecen para avanzar en innovación. También deben contar con una gran capacidad de imaginación, la tecnología más antigua que tenemos los seres humanos, para pensar en ideas y soluciones totalmente nuevas. Y, por supuesto, muchas ganas y disposición de aprender. Y también de desaprender viejas formas de hacer las cosas y tener la valentía – o la “osadía” – de desafiar el status quo y atreverse a preguntar ¿por qué?

Pero, sobre todo esto, creo que las principales competencias que debe contemplar el talento digital son la flexibilidad y la agilidad, cualidades esenciales para adaptarse en cualquier momento a cualquier situación y convertir los desafíos en oportunidades.

A.B.: El talento digital es la habilidad de un profesional para impulsar la transformación de la cadena de valor de un negocio, apalancándose en procesos de innovación en valor y las tecnologías habilitadoras adecuadas que combinadas aporten un mayor valor para los stakeholders.

Competencias hard, representadas por conocimientos tecnológicos. Es difícil adelantar cuáles serán los más relevantes al ritmo que avanzamos en el conocimiento de las capacidades que aportan las tecnologías habilitadoras actuales y aquellas que aún no conocemos, fruto de la evolución de las actuales o por la aparición de otras nuevas. Internet of Things, Big Data, Inteligencia Artificial, Blockchain, Ciberseguridad, Robotica, tecnología aditiva o realidad virtual, podrían ser las más destacables en este momento, con la potencialidad que ofrece el despliegue de 5G.

Las competencias soft son tan conocidas como poco desarrolladas: adaptación al cambio, resiliencia, trabajo en equipo, creatividad, innovación, capacidad de aprendizaje.

 

Se habla de este como de un bien aún escaso. ¿Están de acuerdo? ¿Cómo impulsarlo?

J.M.: La Comisión Europea advirtió hace dos años de que en 2020 nos encontraríamos con un gap de 500.000 posiciones laborales de perfiles digitales sin cubrir, por falta de cualificación. También se estimó que, para este año, España tendría dificultad en cubrir al menos 80.000 empleos puramente digitales. Claro que esta previsión se hizo antes de saber que atravesaríamos la crisis del covid-19, así que habría que ver en qué punto se encuentran estas cifras actualmente, tanto a nivel de crecimiento de empleo como a nivel de cualificación tecnológica.

Sin embargo, creo que en el momento en el que nos encontramos, debemos contemplar el concepto de talento digital en un sentido mucho más amplio y no confinarlo a los perfiles estrictamente tecnológicos. Al fin y al cabo, todos los agentes económicos y sociales estamos inmersos en un proceso de transformación digital: desde las fases productivas, logísticas y manufactureras hasta el comercio, las comunicaciones y los transportes. Y es por ello que, el talento digital, debe entenderse como un factor presente en todos los ámbitos de actuación de las empresas.

Debemos contemplar el concepto de talento digital en un sentido mucho más amplio y no confinarlo a los perfiles estrictamente tecnológicos

A.B.: Por supuesto, las empresas cada vez solicitan más talento digital. Las empresas están tomando conciencia sobre la necesidad de transformar digitalmente sus empresas y, por tanto, los profesionales digitales son absolutamente necesarios y escasos. Esto no es un problema de las empresas TIC solamente. La demanda de profesionales llamados a liderar procesos de transformación digital en las empresas ha crecido de manera desmesurada.

El gap se acrecienta cuanto más dejamos pasar el tiempo sin tomar medidas firmes. Las empresas han de invertir más aún en capacitación de sus plantillas con visión estratégica. Los trabajadores también han de invertir, por egoísmo, en competencias que les garanticen empleabilidad y progresión.

Los matriculados universitarios en carreras STEM siguen bajando. Es un drama. La Formación Profesional tiene un papel que jugar esencial y apostar por la variable digital va a revalorizar notablemente los perfiles de la aún poco valorada FP, que tienen, por otra parte, una inserción envidiable. Y la Formación para el Empleo, donde Ametic, junto con Digitales, UGT y CCOO, hemos creado la primera Estructura Paritaria Sectorial en FUNDAE, está llamada a liderar procesos de reskilling y upskilling para mantener al día a los profesionales en las empresas.

La educación temprana ha de poner las bases para que nuestras nuevas generaciones crezcan pensando en una sociedad y economía digitales, y que serán una pieza clave en su desarrollo, para lo que las habilidades y competencias tecnológicas son su pasaporte para el éxito profesional. ¿Se acuerdan del debate de los idiomas? Pues ya hay tecnología que traduce en tiempo real lo que estás hablando en tu idioma con otros interlocutores en sus idiomas. Tengamos claro la dimensión del reto.

Es fundamental una estrategia de Estado que impulse soluciones a corto plazo y movilice otras a largo plazo. Nos jugamos el futuro como país. Nuestros competidores han pasado de los discursos a los hechos hace tiempo. Vamos tarde. No perdamos más tiempo. 

 

¿Cómo es el plan de transformación digital de Novartis? ¿Qué aspectos contempla?

J.M.: En nuestro esfuerzo por reimaginar la medicina, en Novartis estamos consolidando las bases que nos permitirán implementar la necesaria transformación para explotar todo el potencial de la ciencia de datos y la tecnología digital en todos los ámbitos de nuestra compañía. Todo ello con el objetivo de ser más ágiles y eficientes en nuestros procesos, acelerar la llegada de la innovación a los pacientes que más lo necesitan, y contribuir a la humanización de la atención sanitaria.

Queremos ser capaces, no solo de medir y procesar la ingente cantidad de información preclínica, clínica y genómica que tenemos al alcance, sino de hallar las fórmulas que nos ayuden a canalizar todos estos datos y traducirlos en tratamientos más eficaces y personalizados, y en soluciones que tengan un impacto real en la salud de los pacientes.

Y estamos convencidos de que una de las claves para avanzar en este sentido es la colaboración, y tenemos la firme voluntad de establecer alianzas y sinergias con otros actores del ecosistema digital para incrementar nuestras capacidades digitales. Algunos ejemplos son el acuerdo estratégico firmado con Microsoft para transformar la forma en la que se investiga, se desarrollan y comercializan los medicamentos a través de la inteligencia artificial. También hemos realizado una alianza con Amazon para optimizar el proceso en la cadena de suministro y las operaciones de entrega de medicamentos.

A este respecto, hemos creado Novartis Biome, la red global de centros de innovación digital para acelerar y escalar las conexiones y relaciones con el ecosistema digital, desde startups o académicos a otros grandes actores de la industria. Novartis Biome nace para permitir a nuestros equipos descubrir, desarrollar e impulsar colaboraciones enfocadas a desarrollar conjuntamente soluciones digitales de alto impacto para mejorar la vida de las personas.

Novartis Biome nos ayudará a flexibilizar nuestro entorno de trabajo, reimaginar el día a día de los profesionales que colaboran en la compañía y profundizar en el problema a resolver para permitir colaboraciones más efectivas con terceros. Además, Novartis Biome nos acercará a un método de trabajo distinto en el que adoptaremos metodología propia de las start-ups, es decir, puesta en marcha ágil, pruebas ensayo-error y enfoques interactivos.

 

¿Cómo han organizado el proceso de upskilling para dotar a sus profesionales de las competencias necesarias para que se sumasen al proyecto?

J.M.: Para respaldar nuestra transformación, hemos creado oportunidades de aprendizaje para los empleados que tengan interés en mejorar sus capacidades de conocimiento digital y de datos. Pero pensamos que el desafío que tenemos por delante, más que la formación y capacitación de los empleados, lo que demanda es una transformación cultural de la compañía. Es por ello que estamos trabajando para adoptar una cultura emprendedora, curiosa y abierta a la innovación externa con el propósito de atraer y desarrollar talento y estar en contacto con las ideas y oportunidades que emergen del ecosistema digital.

Nuestro objetivo es fomentar que nuestros colaboradores se sientan inspirados, sean curiosos y se consideren liderados y no dirigidos. Por ello, dentro de esta transformación, también estamos llevando a cabo la introducción de nuevas metodologías de trabajo más flexibles y dinámicas como el trabajo en células, SCRUM o Design Thinking.

Un ejemplo en esta línea es que hemos puesto en marcha un Programa de Innovación e Intraemprendimiento, cuyo objetivo es sacar lo mejor de nosotros mismos y sacarle el máximo partido dentro el entorno de Novartis para lograr juntos grandes cosas. A través del programa, se estimula a cada uno de los empleados para desarrollar su propia actividad emprendedora en el seno de la compañía con la orientación de mejorar y reformular los procesos existentes, e, incluso, crear otros nuevos.

 

¿Cómo influye el escenario en el que se mueven y sus stakeholders a la hora de plantearse las nuevas necesidades digitales del negocio?

J.M.: El escenario en el que nos movemos lo es todo. Nos desenvolvemos en un entorno en constante evolución que determina toda nuestra actividad social y empresarial. Y la flexibilidad y el espíritu de colaboración son las máximas premisas bajo las que nos regimos para ser una organización más fluida, elástica y con una mentalidad abierta al cambio.

A este respecto, estamos trabajando activamente para estar cerca de las tendencias que surgen en nuestro entorno y conectar con las nuevas propuestas de los emprendedores locales creando acuerdos y formando parte de las principales plataformas del sector como Barcelona Tech City, The Collider (el programa tech transfer del Mobile World Congress), SouthSummit y Barcelona Health Hub.

También hemos puesto en marcha iniciativas como el Novartis Cancer Startup Program o Neurohouse, que nos permitirá descubrir nuevos proyectos y acompañarlos en su implementación para mejorar la vida de las personas.

 

Ametic ha creado una Alianza para el Desarrollo del Talento Digital. ¿En qué punto ven a nuestro país en este punto? ¿Es necesario darle mayor impulso a la transformación digital?

A.B.: Es absolutamente necesario impulsar la transformación digital. De acuerdo con los últimos resultados del Índice de la Economía y la Sociedad Digital (DESI 2020), España ocupa el puesto número 11 entre los 28 Estados miembros de la UE, sobre la base de datos previos a la pandemia, un puesto por debajo al obtenido en 2019 y 2018. Por otro lado, España es el segundo país en la UE en materia de servicios públicos digitales, debido a la aplicación de una estrategia digital, en toda su administración central También obtuvo buenos resultados en el ámbito de la conectividad, lo que ha quedado patente durante esta crisis. No obstante, y según el DESI 2020, España está por debajo de la media de la UE en los indicadores de capital humano. Si bien está mejorando su puntuación, casi la mitad de la población española carece todavía de competencias digitales básicas y un 8 % nunca ha utilizado internet. Así, España ocupa el decimotercer puesto en la integración de las tecnologías digitales y su puntuación coincide con la media de la UE, aunque las pymes españolas siguen sin aprovechar todo el potencial del comercio electrónico.

Creemos que la sociedad está cada vez más concienciada de que es vital para el desarrollo económico, fomentar y promover la formación en nuevas competencias digitales

Por eso, en Ametic creamos la Alianza por el Desarrollo de Talento Digital y celebraremos el próximo 17 de septiembre se celebrará el III Foro Alianza por el Desarrollo de Talento Digital. Afortunadamente, creemos que la sociedad está cada vez más concienciada de que es vital para el desarrollo económico, fomentar y promover la formación en nuevas competencias digitales, que posibiliten, tanto a los jóvenes, como a profesionales que necesiten reubicarse laboralmente, o a los directivos, convertirse en agentes de digitalización de sus empresas. Este nuevo paradigma de la transformación digital que la crisis ha fomentado, consiste en un esfuerzo mantenido y gradual que no debe detenerse y todas las empresas deberán llevar a cabo su transformación digital. Mediante el impulso de la digitalización, España logrará llegar al nivel europeo que se espera de nosotros.

 

¿Qué papel deben tener las empresas en esta agenda de transformación?

A.B.: Se trata de un proceso a distintas velocidades, que varía en función de los sectores y las características de cada empresa. A nivel general, su compromiso debe facilitar los procesos y herramientas necesarios para que, de manera gradual todos los protocolos y procedimientos que se puedan adaptar a un entorno digital, se transformen para optimizar los recursos internos.

 

¿Qué aspectos creen que deben tener en cuenta las organizaciones para lograr una transformación digital exitosa?

A.B.: Entre los aspectos a tener en cuenta, podríamos indicar: establecer una estrategia de pasos, cumplir estrictamente con los tiempos y las medidas que vayan a implementar, facilitar un espacio temporal para que el capital humano pueda adaptarse a la nueva realidad lo mejor posible, ofreciéndoles recursos formativos adecuados. Asimismo, deberán realizarse valoraciones previas sobre la viabilidad de la selección de procesos que se vayan a digitalizar, de manera que no haya que dar marcha atrás. En este sentido, consideramos muy relevante el acuerdo unánime alcanzado con los principales representantes sindicales, UGT y CCOO en relación a las Recomendaciones sobre el Impacto de la Tecnología en los Centros Productivos de Trabajo, unas directrices estratégicas para implantar proyectos de transformación digital en los centros de trabajo, que han sido reconocidas incluso a nivel internacional.

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