La reducción y justificación de las visitas externas, reuniones y los viajes; y el refuerzo de la limpieza y desinfección de los espacios de trabajo, fueron algunas de las primeras decisiones del comité de crisis ya a finales de febrero. Lamentablemente, la agravación de la situación hizo necesario que, pocos días después, pusiéramos en marcha nuestra primera gran medida: distribuir la plantilla en dos grupos diferenciados (A/B) y planificados de tal forma que nunca coincidieran en el mismo espacio de trabajo. El 16 de marzo, nuestros 500 empleados comenzaron a teletrabajar simultáneamente, a la vez que cerramos nuestras oficinas comerciales en todo el territorio nacional pese a tener permiso para operar. Eso significó tener que adaptar nuestros sistemas en tiempo récord para poder seguir prestando servicio a nuestros clientes a través de nuestros canales habituales, incluido el SAC.
Hablando desde el área de Experiencia del Empleado, desde el primer momento tuvimos algo claro: esta situación excepcional requería un esfuerzo extra dirigido a mantener la cohesión y la cercanía del equipo pese a la distancia. En ese sentido, nos servimos de la intensificación de la comunicación interna con varias acciones especiales.
Ante esta situación sin precedentes, la gestión de personas y sus inquietudes e intereses pasan a un primer lugar. Nuestro equipo es nuestro principal valor y, ante una situación tan crítica como la vivida, tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano por salvaguardar su salud física, pero también mental. Esta crisis nos ha obligado a entrenar y preparar nuestra mente con el propósito de mantener cierta fortaleza en momentos tan duros.
Hemos tratamos de facilitar y poner a disposición de los managers las herramientas online necesarias para hacer más fácil y ayudar en la gestión de equipos y personas en estas circunstancias tan excepcionales.
He de decir que, gracias a que hicimos los deberes al completar nuestra transformación en compañía 100 % agile o a que implementamos el teletrabajo a nuestra rutina diaria desde hace años, nuestra transición a esta nueva realidad ha sido relativamente sencilla y ventajosa. Nuestros equipos viven en una cultura de flexibilidad, autonomía o empoderamiento de forma habitual, así que estos factores han potenciado su adaptación a la nueva realidad que nos ha tocado vivir.
El compromiso es un intangible que no se puede tocar o medir directamente, pero desde un primer momento sentimos que toda la plantilla de Nationale-Nederlanden estaba comprometida para conseguir superar esta crisis como equipo dando lo mejor de sí de forma individual. Solo necesitaban las herramientas necesarias, las cuales, gracias a nuestra constante apuesta por la innovación y la tecnología, les hemos podido ofrecer.
La innovación se encuentra en el ADN de Nationale-Nederlanden. Para nosotros, adaptarnos no es suficiente, siempre hemos buscado las formas de anticiparnos a los cambios y contingencias que pudiesen surgir. Gracias a ello, cuando la pandemia golpeó nuestro país, estábamos preparados desde el primer minuto para hacerle frente en términos tecnológicos. Al mismo tiempo, nuestro modelo de negocio hizo posible que desarrolláramos muy ágil y rápidamente los nuevos procesos y aplicaciones que fueron necesarias para optimizar y desarrollar nuestro negocio en esta nueva situación.
Puedo decir, sin temor a equivocarme, que la tecnología ha sido una de nuestras aliadas para asegurar la continuidad del negocio durante esta crisis y, tanto es así, que muchas de las tecnologías y procesos implementados durante estos meses han venido para quedarse. Así que, nos hemos demostrado a nosotros mismos que estábamos bien preparados ante un cambio disruptivo de esta magnitud, pero ojalá lo hubiésemos podido comprobar por otro motivo.
Han sido semanas de intensidad muy alta, sin duda, había mucho por hacer. Pero tengo que decir que el teletrabajo no ha sido un impedimento para que cada persona haya dado lo mejor de sí. Todos hemos aprendido algo en estos meses y, desde el inicio, uno de nuestros propósitos fue fomentar la conciliación, los momentos de descanso, la flexibilidad, la comodidad. Del mismo modo, es importante mantener “buenas costumbres” de cara a mantener el sentimiento de conexión social, más en un país en el que la cercanía forma parte de la cultura. Videollamadas frecuentes con cámara activada para poder ver la cara de con quien hablas, concursos que fomenten el trabajo en equipo pese a la distancia, seguimiento personalizado y constante por parte de los responsables para evaluar y mantener el ánimo de los equipos.
Auguro que el teletrabajo ha venido para quedarse y muchas empresas que no tenían instaurada esta modalidad dentro de su cultura, avanzarán en su completa implementación, aún fuera de la crisis.
En Nationale-Nederlanden, nos hemos servido de nuestra potente estrategia de comunicación interna para intensificar la relación de la compañía con el equipo de personas que la forman.
Además, todos hemos tenido que entrenar y preparar nuestra mente para superar y convivir en una circunstancia desconocida. Somos conscientes de que la situación que estamos viviendo puede alterar el ánimo desde diferentes ángulos y, por eso, nuestros empleados y sus familiares disponen de un servicio psicológico especial para apoyarles en lo que necesiten durante estas semanas de gran carga emocional.
La respuesta de los empleados al conjunto de acciones que hemos llevado a cabo ha sido muy positiva. Me gustaría aprovechar para decir bien alto que todos los que forman Nationale-Nederlanden han demostrado un compromiso y una actitud ejemplar. Estoy muy orgullosa de todo el trabajo que se ha hecho y nuestro objetivo es seguir en esta dirección en esta nueva fase de “desescalada” que, ahora, nos ocupa.
No estoy segura de que sea una anécdota, pero sí algo que resulta curioso. Durante estos meses, he pensado mucho en la primera reunión de nuestro comité de crisis de Covid-19 a finales de febrero. En ese momento, no parecía más que una formalidad. Solo una semana después, estábamos en el escenario más extremo, el mismo que, desde el inicio, calificamos como el más improbable. Aun así, fuimos capaces de implementarlo un día antes de la publicación del Estado de Alarma y el 100 % de los empleados de nuestra oficina central ya estaban trabajando desde casa y, el mismo lunes, lo mismo con nuestra red comercial. La filosofía de estar un paso por delante conlleva un esfuerzo, pero termina teniendo sus resultados y, en este caso, toma plena relevancia. Orgullo de equipo, por supuesto.
Desde la primera semana, creamos y enviamos varias veces por semana una newsletter, llamada #NNSeQuedaEnCasa, en la que compartimos información y consejos para animar nuestros compañeros y acompañarlos en estos momentos que pueden llegar a ser difíciles. Esta newsletter ha evolucionado con la situación y ha pasado a llamarse #NNVuelveConMásFuerza coincidiendo con el momento en el que empezamos a abrir progresivamente nuestras oficinas comerciales. A lo que hay que sumar que, desde el inicio de la crisis, hemos mantenido nuestras reuniones de comunicación habituales convirtiéndolas en virtuales y a las que han llegado a conectarse hasta 1.500 personas en tiempo real.
Conmigo misma, ¡vivo sola!
Para mí, la principal diferencia de teletrabajar toda la semana a 1 o 2 días por semana es que puede ser más difícil desconectar y, con la situación exterior añadida, más agotador. Cambiar las reuniones físicas por digitales, también es algo que ha tenido su proceso de adaptación.
Las primeras semanas fueron más difíciles. Poco a poco, fui adquiriendo el ritmo. Lo que más eché de menos desde el principio es poder hacer deporte al aire libre, pero, ahora que he podido retomarlo, no falto a mi cita cada día a las 7:00.
He tenido suerte porque he seguido mi rutina habitual: cocinar saludable, como siempre.
Deporte y yoga en casa (pido perdón a mis vecinos/as si les he molestado en algún momento), series, películas y videollamadas con familia y amigos/as. Y he empezado un curso de dibujo online, muy relajante poder usar otra parte diferente del cerebro.
Yoga, boxeo, entrenamiento HITT
¡Gracias por la invención de Netflix! Os recomiendo Unorthodox, Becoming (Michelle Obama) y Franca (la primera mujer editora de la revista Vogue en Italia). Ahora mismo estoy leyendo “Los testamentos”, de Margaret Atwood, la secuela del “Cuento de la criada”.
Me quedo con que no puedes planificar cada segundo de tu vida y que tienes que sacar fuerzas para lidiar con lo que venga.
La libertad y la salud. Dos cosas que damos por sentado con demasiada facilidad.
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