Mi trayectoria profesional comenzó en el despacho Uría Menéndez. Fueron años intensos en un bufete con un altísimo nivel de exigencia, que marcó mi carrera profesional. Allí aprendí la importancia de la responsabilidad, el trabajo duro y el rigor, unos valores que me han guiado y, sin duda, me han ayudado a llegar a donde estoy hoy.
Tras cinco años en el despacho, di el salto al mundo corporativo y trabajé en Ferrovial, ocupando distintas posiciones dentro de la Secretaría General, hasta asumir la Dirección de Asesoría Jurídica Corporativa. Fue una etapa muy enriquecedora, donde tuve la oportunidad de liderar proyectos internacionales de gran complejidad, y donde aprendí mucho sobre la gestión de equipos diversos.
Posteriormente, me incorporé a Telefónica, donde fui responsable de M&A, Financiero y Consultivo. Allí tuve la suerte de trabajar con equipos multidisciplinares de alto rendimiento en grandes proyectos globales de M&A y financieros y en contextos culturales muy diversos, lo que me permitió adquirir una visión más transversal y global de los negocios. Guardo grandes amigos de esa época.
Cada una de estas experiencias ha sido clave en mi desarrollo: diferentes sectores, culturas empresariales y formas diversas de entender el negocio. Mirando atrás, veo como todo ha ido sumando, como cada etapa del camino me ha ido aportando experiencias y aprendizajes, que han hecho de mí la persona y profesional que soy ahora.
Uno de los mayores retos ha sido hacerme oír en espacios donde, muchas veces, he sido la única mujer en la mesa. Hacerme un sitio en entornos predominantemente masculinos, aprender a tener voz y a intervenir con seguridad y a aportar valor desde el conocimiento y la convicción no ha sido ni mucho menos un proceso fácil ni inmediato.
Otro reto importante para mí, que creo que es común tanto en hombres como mujeres, ha sido dar el paso de un perfil técnico a uno directivo. Siempre he sido muy “empollona” y me he sentido cómoda y segura en la parte técnica.
Asumir roles directivos supone un cambio de mentalidad y la adquisición de nuevas habilidades, como visión estratégica, saber delegar, comunicar, motivar, gestionar equipos diversos y también, aprender a dejar espacio para la intuición y el riesgo, más allá de los datos.
Pero, quizá el reto más difícil ha sido personal: lidiar con mis propias inseguridades y con los remordimientos que me generaba, sobre todo, no estar más tiempo con mis hijos. Durante mucho tiempo sentí que no pasaba el tiempo suficiente con ellos y que eso nos acabaría pasando factura como familia. Ahora, que mis hijos ya son mayores, me doy cuenta de que esos sentimientos estaban más en mi cabeza que en la realidad y quiero pensar que mi desarrollo profesional les ha inculcado el valor del esfuerzo y del trabajo duro.
Creo que la conciliación ha sido siempre y sigue siendo, hoy en día, el gran tema. Aunque más que de conciliación, yo hablaría de buscar el equilibrio, que es el gran valor para mí. Encontrar el equilibrio es mi mayor obsesión y el mayor reto con el que aún sigo lidiando cada día.
Más que un logro concreto, destacaría una actitud que ha marcado toda mi carrera: la disposición a asumir responsabilidades más allá de mis funciones, de mi salario o incluso de lo que yo creía estar preparada. Viéndolo en retrospectiva, hubo personas que, en diversos momentos, confiaron en mí y en mis capacidades, seguramente más de lo que incluso yo misma confiaba, y me ofrecieron retos, por encima de mi puesto en el papel, que siempre acepté. Nunca lo viví como una carga o un abuso, sino como una oportunidad de aprender, crecer y demostrar que podía estar en “la mesa de los mayores”.
La vida profesional es una carrera de fondo y nunca he buscado una recompensa inmediata para cada nueva función o responsabilidad que he ido asumiendo, sino que he visto los cambios como hitos de un camino, no siempre recto, pero sí con una meta clara. Tener un propósito hacia el que avanzar sin prisa, pero sin pausa y no detenerse ni regodearse demasiado ni en los éxitos ni en los fracasos, es la clave para avanzar.
Aunque se han dado pasos importantes, aún queda mucho por hacer. Veo muchas mujeres con un talento extraordinario en posiciones técnicas o intermedias, perfectamente capacitadas para asumir roles de dirección, que no acaban de dar el salto. Y esto responde a muchos factores: las barreras culturales, la conciliación -que sigue pesando más sobre las mujeres-, la falta de visibilidad del trabajo o las redes de contacto menos desarrolladas que las de sus compañeros.
Creo que las empresas tenemos una enorme responsabilidad y capacidad de influencia en esto. Podemos y debemos crear estructuras que favorezcan la igualdad real: programas de mentoring, networking, visibilización del talento femenino y políticas de flexibilidad y conciliación que ayuden a la equidad real.
También es cierto que, hasta no hace mucho tiempo, las mujeres que alcanzaban roles de alta dirección eran siempre de las mismas áreas - Legal o Recursos Humanos- y cada vez se ven más mujeres CEO y en áreas financieras, tecnológicas, operativas y comerciales. Esto es una gran noticia y, seguro que una inspiración, para tantas financieras, ingenieras o abogadas, que están preparadas o se están preparando para asumir esos roles en sus organizaciones.
Es difícil definirse una misma, pero me gustaría pensar que tengo un estilo de liderazgo colaborativo e inclusivo. Me gusta marcar objetivos estratégicos claros y definidos y dar libertad para que los equipos encuentren el mejor camino para alcanzarlos, asegurando que nadie se quede atrás. Estar presente, ayudar y acompañar, sin imponer.
Creo que liderar es confiar. Y cuando confías, las personas crecen, se responsabilizan e innovan y la organización, en su conjunto, sale beneficiada. Mi objetivo es que cada persona de mi equipo se sienta valorada, escuchada y parte de algo más grande. Y eso pasa por conocerlos, por entender qué les motiva, y por darles espacio para desarrollarse.
Si hay algo que tengo clarísimo, y de lo que nunca he dudado, es que, si he podido desarrollar y ejecutar proyectos interesantes, avanzar y, desde luego, llegar a donde estoy ahora, es gracias a los equipos con los que he trabajado y que me han acompañado con entrega, generosidad y lealtad. He tenido mucha suerte en esto.
Una de las cosas que más valoro de Exolum es el compromiso real con la Diversidad, la Equidad y la Inclusión (DE&I), que no se queda en declaraciones, sino que se traduce en acciones concretas. Hemos desarrollado planes específicos para aumentar la representación femenina en todos los niveles de la organización, fomentamos la igualdad de oportunidades en los procesos de selección y promoción, y trabajamos activamente en la sensibilización y formación de nuestros equipos.
Me gustaría destacar iniciativas clave como Ellevate, orientada a potenciar nuestra cantera de talento femenino, o Express, un programa de intercambio multicultural que fomenta la colaboración global. También, contamos con propuestas innovadoras como el programa de reverse mentoring Next_Gen, diseñado para fortalecer los vínculos intergeneracionales y enriquecer el aprendizaje mutuo entre generaciones.
Además, estamos impulsando redes internas de apoyo como Women in Movement o el NeuroInclusion Group en nuestra región de North West Europe, junto con programas de mentoring y alianzas con organizaciones externas que promueven el desarrollo del talento diverso.
Todo ello con la convicción de que la Diversidad, la Equidad y la Inclusión no son solo una responsabilidad ética, sino un auténtico valor estratégico para el crecimiento y la innovación en Exolum.
El desarrollo del liderazgo femenino sigue enfrentándose a diversas barreras, muchas de ellas estructurales, como las culturales, más marcadas en unos sectores que en otros. También, existen los sesgos inconscientes que condicionan las decisiones más de lo que pensamos y las limitadas redes de influencia, en el caso de las mujeres, lo que impacta directamente en una menor visibilidad del talento femenino.
Las dificultades de conciliación, que también siguen recayendo mayoritariamente en las mujeres, influyen enormemente en el desarrollo del liderazgo femenino.
Hay otras barreras más invisibles, pero igual de importantes, como el exceso de autoexigencia, la falta de confianza o el conocido síndrome de la impostora. Estas barreras internas influyen en la forma en que las mujeres nos posicionamos o aspiramos a nuevos retos. Por ello, resulta fundamental trabajar en el empoderamiento, la formación en liderazgo y la creación de entornos donde las mujeres puedan desarrollarse con confianza y autenticidad.
Superar estas barreras requiere un enfoque integral: desde políticas inclusivas y programas de mentoría hasta cambios profundos en la cultura organizacional, poniendo en valor y promoviendo la diversidad de liderazgos.
En Exolum, entendemos que la DE&I no son solo valores fundamentales de la organización, sino auténticos motores de crecimiento sostenible. La Diversidad, la Equidad y la Inclusión es una palanca imprescindible para avanzar, ya que nos ayuda a atraer y fidelizar talento, comprender mejor a nuestros clientes, adaptarnos con mayor agilidad al cambio y generar innovación desde la riqueza de perspectivas.
Creemos firmemente que los equipos diversos son más creativos, más resilientes y, en definitiva, más eficaces. Por eso, en Exolum la DE&I no es un complemento, sino una pieza clave de nuestra estrategia de negocio. Apostamos por entornos donde todas las voces cuenten, donde las decisiones se nutran de miradas diferentes y donde cada persona pueda contribuir a la compañía desde su autenticidad.
En un contexto global en el que las políticas de DE&I están retrocediendo en algunos entornos, como ocurre en Estados Unidos, reafirmar nuestro compromiso se vuelve más importante que nunca. Las organizaciones que defienden con firmeza la inclusión envían un mensaje claro y poderoso: aquí eres bienvenido, valorado y respetado, independientemente de tu origen, identidad o creencias. Un mensaje especialmente necesario en tiempos en los que determinados colectivos pueden sentir incertidumbre o preocupación.
Desde la humildad más absoluta, les daría los mismos consejos que, si pudiera, me daría a mí yo de 23 años, cuando empezaba en el mundo profesional. Que crean en sí mismas, que sean valientes y se atrevan a dar el paso, a levantar la mano, a asumir responsabilidades, aunque no se sientan “al 100% preparadas”. Que no esperen a que alguien las descubra: el trabajo bien hecho es importante, pero hay que hacerse ver. Que sigan formándose y preparándose, que no dejen nunca de aprender. A partir del conocimiento, es más fácil crecer.
Que construyan una buena red a su alrededor (que no caigan en el error de pensar que esto no es importante) y que se rodeen de personas que las impulsen, que las reten y que les aporten energía para seguir creciendo. En definitiva, que sumen. Que se apoyen y confíen siempre en sus equipos. Sin ellos, no llegarán a ningún sitio sólido y sostenible.
Y, sobre todo, que busquen su equilibrio personal, sean cuales sean las circunstancias familiares o sociales que tengan, porque sólo a partir de ahí podrán crecer y avanzar en el ámbito profesional.
He tenido la suerte de estar rodeada de mujeres excepcionales: jefas, compañeras, colaboradoras, que han sido mis verdaderos referentes. Mujeres inteligentes, trabajadoras, resilientes, que han sabido adaptarse al cambio, reinventarse y tirar para adelante incluso en los momentos más difíciles. De cada una de ellas, he aprendido algo esencial en lo profesional y en lo personal.
Y, por supuesto, mi madre y mi hija que me hacen intentar ser cada día mejor persona. Mi madre, como ejemplo de fuerza, valentía, constancia y generosidad, que desde niña me ha inculcado la importancia de ser independiente y autosuficiente. No hay palabras suficientes para agradecerle todo lo que ha hecho por mí. Mi hija, a la que tanto admiro y que representa el futuro valiente y sin complejos que deseo para todas las mujeres.
| entrevistas | reportajes | almuerzos | tribunas | noticias | proveedores | nombramientos | estudios | agenda | libros | el equipo | enlaces | mapa web | ||||
|
© 2007 CUSTOMMEDIA S.L. edita EQUIPOS Y TALENTO | Equipo de redacción | Contacto | Política de privacidad |
||||
|
Av. Diagonal, 463 bis 5ª planta, Barcelona 08036 Tel. 93 4195152 Fax. 93 4101755 |
||||