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Diez cosas que un buen líder nunca dice

Los grandes líderes dejan participar a su equipo, impulsan sus aciertos y amparan sus errores

 
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17/11/2014 Ser un buen orador es imprescindible para el que intenta ser un buen líder, así que resulta fundamental elegir cuidadosamente las palabras con las que uno se dirige al equipo que intenta liderar. Guste o no, los términos que se emplean pueden afectar decisivamente a la capacidad para alcanzar el éxito, afirma Darlene Price, presidenta de Well Said Inc, y autora de ‘Well Said! Presentations and conversations that get results’. El portal Business Insider recoge lista las diez cosas que, según Price, un buen líder nunca debería decir.

1. "Yo soy el jefe". Primera clase de liderazgo: un líder no tiene la necesidad de dejar claro que es el líder. Como dijo la exprimera ministra del Reino Unido, Margaret Tatcher, “el poder es como una dama: si tienes que decirle a la gente que lo eres, es que no”. La imposición de la posición delata una actitud de no negociación, sin preguntas ni argumentos, simplemente por autoridad.

2. "No es mi culpa". Claro que lo es, si ha pasado en tu equipo. Los grandes líderes asumen la responsabilidad en los éxitos y sobre todo en los fracasos. Si el jefe absorbe el golpe, demuestra su compromiso con el equipo e inmediatamente a continuación tiene que poner en marcha para encontrar una solución también conjunta.

3. "Ya lo hago yo". No, el jefe no tiene que ser el que asuma las tareas que alguien del equipo no sabe hacer, porque su tiempo es más valioso y porque le está quitando a esa persona la posibilidad de aprender y ahorrar aún más tiempo en el futuro. Hay que saber poner a la gente correcta en la posición adecuada y darles las herramientas necesarias para hacer bien su trabajo.

4. "Ya lo he pensado todo". Una actitud arrogante y de sabelotodo está entre las primeras posiciones de los errores que se pagan más caros. Incluso si tienes una idea de cómo hacer cada etapa de un proyecto, se permeable y permite que los demás miembros del equipo hagan sus aportaciones, no solo porque así se sentirán participes, sino porque además probablemente sean mejores.

5. "El fracaso no es una opción". Bien, entonces que nadie arriesgue ni pruebe nada nuevo. Hagamos siempre lo mismo, que es lo que sabemos hacer, y seguro que no fallamos…Esta actitud causa temor en los miembros del equipo, inhibiendo su creatividad y su innovación. Hay que permitir las meteduras de pata para conseguir mejores resultados posteriores.

6. "No es como lo hacemos aquí". Bueno, entonces quizás aquí no se está haciendo de la forma correcta, y es una duda que hay que plantear. Según Steve Jobs, “la innovación es lo que distingue a un líder de un seguidor”. Y por este motivo hay que dejar lugar a la flexibilidad y a la posibilidad de romper con rutinas que pueden actualizarse y mejorarse.

7. "Quiero resultados, no relaciones". Ufff… Los grandes líderes saben que los resultados se construyen a través de las relaciones fuertes, con compañeros, con jefes, con clientes, con proveedores o con cualquier otra parte interesada o interesante. Por eso es parte del trabajo de un jefe fomentar las buenas relaciones entre los miembros del equipo y también con el exterior.

8. "No importa que no sea ético, mientras no sea ilegal". Ningún gran líder debería tolerar una conducta inmoral en aras de lograr determinadas metas. ‘El fin justifica los medios’ no es una excusa válida para el engaño deliberado, porque además de a la legalidad, hay que responder ante la política de la empresa y por supuesto, ante los propios trabajadores.

9. "No quiero sorpresas ni malas noticias". Así, ¿quien no querría ser jefe? Diciendo esto las sorpresas y las malas noticias no se gestionan, se intentan esconder en algún sitio en el que van creciendo hasta que explotan como bombas de relojería. Los grandes líderes saben que los pequeños problemas necesitan atención inmediata para no convertirse en amenazas reales.

10. "Tienes suerte de trabajar aquí". Puede, o puede que no. En cualquier caso, el líder no debe hacer sentir a los empleados que tienen el privilegio de trabajar para él y que, en cierto modo, están endeudados. Al contrario, debería ser el jefe quien, de vez en cuando, explicara a los trabajadores que se siente afortunado de tenerlos en el equipo.

Price afirma que un denominador común de la manera de expresarse de los grandes líderes es que sus palabras inspiran a los demás a “hacer más, aprender más, conseguir más y sobretodo, soñar más”. Y precisamente por esto son percibidos como tal.

  • Jacinto Garcia Valdepeñas 25/11/2014 a las 13:41

    Efectivamente. De todos es sabido que en cualquier cursillo de pedagogía de relaciones laborales, “el cómo influir en las capacidades de los empleados para mejorar su rendimiento” y la responsabilidad que ello conlleva, en la teoría es fácil en situaciones de apaciguamiento y tranquilidad, pero precisamente cuando un líder debe de serlo y demostrar esas capacidades aprendidas o innatas, son precisamente cuando denotan su carácter tanto humano como profesional. No hace mucho, en una importante empresa del sector energético auxiliar, precisamente ante la reunión que convocó el Consejero Delegado de la zona Centro de la susodicha no dicha empresa, para comunicar una serie de cambios en relación a las jornadas laborales, y demás temas económicos dada la nueva situación económica, bla, bla.. ante la pregunta de un empleado directa y en pleno derecho al Sr. Consejero Delegado, precisamente la persona que incumplió las mínimas maneras éticas, formales y profesionales, fue precisamente la del Jefe del empleado utilizando públicamente el término "macho, macho, cállate" para intentar impedir pese al ridículo que podría hacer, contra la persona que había comenzado a realizar la consulta, (se conoce que el miedo a que el Sr. Consejero se enterase de las prácticas abusivas y no coincidentes con las normas de la empresa, era mucho mayor que el miedo al ridículo)teniendo el Sr. Consejero Delegado de una manera sutil, educada, apaciguada, retórica y sobre todo inteligente, llamar al orden al empleado y al Jefe de Dpto. con la habilidad de todo un líder, aprovechando rápidamente sus reflejos, al conocer que ambos tenían en común el mismo nombre, repartiendo globalmente a ambos, sobre todo para que el Jefe de Dpto. no quedase muy tocado, con un simple, " ¡Por favor nombreS: dejar la polémica para otro momento menos oportuno!" zanjando con la manera y tono el mini conflicto que se originó en la asamblea que organizó el Sr. Consejero Delegado con risas por parte del 99% de las personas que estaban presente. Imagínense quién no se rió. De hecho, ahí comenzó, el proyecto y plan de despido del empleado de menor rango. Con esta anécdota, quiero precisamente reflejar como en una situación de conflicto, de nervios, de sentimientos encontrados, precisamente tener que afrontar ante alguna centena de trabajadores, padres de familia en un porcentaje muy numeroso, el Yo líder, transmitir de una manera mansa, inteligente, tratando de transmitir el clásico mensaje del barco que se hunde, argumentando el concepto de equipo, globalizando el problema, y por otro lado el ejemplo de lo que ” un buen Jefe, nunca debiera hacer, faltar el respeto, y demostrar con el lenguaje verbal su agresividad, odio y furia en la mirada”.

  • ana maria bañol carmona 23/11/2014 a las 04:26

    para analizarlo y para poner en practica. super bueno este articulo

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