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3 razones por las que los trabajadores se desmotivan

Cuando falta el entusiasmo hay que crear hábitos que permitan alcanzar objetivos a corto plazo

 
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31/05/2016 Cuando un trabajador se siente desmotivado hay que “sacar” esa idea de la mente y desvincularse de la productividad porque eso suele empeorar el sentimiento de frustración. También hay que “pelear cada batalla” como si fuera una “guerra” con entidad propia, generando nuevos hábitos que fomenten la obtención de metas asequibles que se puedan alcanzar en cortos plazos de tiempo.

Todos nos hemos enfrentado días en la oficina donde uno no se siente motivado. De hecho, el sentimiento de desmotivación pueden ser la consecuencia de un trabajo que se ha pospuesto demasiado, que tiene un proceso de desarrollo demasiado largo o repetitivo y que suele conllevar grandes cargas.

La desmotivación puede llevar a bajos estados de ánimos y pueden traer sentimientos de “no estar a la altura” de las aspiraciones propias y ajenas. La velocidad, la eficiencia y la productividad son las que impulsan los resultados, y cuando la energía no coincide con nuestra ambición, que puede llegar a ser frustrante. Además, una caída de la motivación de larga duración puede traer consigo estrés, sumado a un sentimiento de culpa por sentir que no se está haciendo lo suficiente para avanzar en su carrera.

Los efectos de todos estos sentimientos negativos sobre la salud mental pueden ser la aparición de insomnio, una bajada de las defensas o una disminución de la capacidad de concentración, que suponen un agotamiento emocional, la aparición de un estado ansiedad constante y un estado de ánimo pesimista.

Para poder cambiar este estado hay que hacer un estudio previo de los motivos que le han llevado a estar desmotivado. Por ello, Fast Company ha elaborado una lista, a raíz de un artículo en The Daily Muse, con tres posibles razones para que, tras su análisis, pueda salir de esa rutina que está minando su energía.

1. La "trampa del ocupado"

Hoy en día, estar ocupado es un símbolo de estatus, una señal de que se es necesario. Sin embargo, estar perpetuamente en “modo trabajo” y, por tanto, ser accesible en todo momento, puede conducir al desgaste personal.

Estas personas operan bajo la ilusión de que estar constantemente ocupado les está ayudando a avanzar profesionalmente. No obstante, esta idea puede ser contraproducente, ya que puede obtener el título de “presa fácil” en la oficina, y que todo el mundo delegue tareas que no le competen gracias a esa accesibilidad que estas personas transmiten, produciendo un resentimiento en el trabajo, son el jefe y los compañeros.

Para esquivar esa situación, hay que priorizar y eliminar las tareas no urgentes, lo que permitirá un aumento del tiempo de trabajo y enfoque en los que es realmente relevante para ese ascenso profesional. Aprender a decir “no” a tareas que no le competen y acordar abordar tareas con una intención clara. No es lo mismo “elegir” que “tener que”, la primera representa una opción que se elige en base a unos beneficios personales, la segunda implica obligación que no se puede esquivar de forma alguna.

2. Confianza irreal en la fuerza de voluntad

Querer es poder pero con matices. Convencerse a uno mismo para realizar una tarea por pura voluntad es difícil. Cuando la fuerza de voluntad falla, hay que centrarse en la creación de hábitos que permitan alcanzar el éxito. A menudo, empezar en un gran objetivo o proyecto complicado provoca entusiasmo, basado en esa creencia, pero una vez que comienza el proceso, todo el proyecto se siente mucho más desalentador.

El truco para mantener la motivación es crear pequeños hábitos, rutinas de calentamiento previas al trabajo, con objetivos a corto plazo que ayuden a la productividad personal y hagan sentir satisfacción por lo que se está logrando.

3. Estar emocionalmente agotado

Si siente que está en un estado de sonambulismo en la jornada de trabajo, es probable que forme parte del 70% de las personas que se sienten emocionalmente desconectadas de la oficina. No hay que subestimar las necesidades sociales que tenemos como individuos, especialmente cuando trabajamos en empleos con un alto nivel de estrés. De hecho, en la Pirámide de Maslow, lo sitúan en el tercer aspecto más importante para nuestra salud mental, sólo después de las necesidades físicas y de seguridad. Sintiéndose aceptado y útil en el trabajo es esencial para el mantenimiento de la unidad.

Por otro lado, la "seguridad psicológica" se ha fijado como el rasgo más importante que comparten los equipos de éxito. Grupos caracterizadas por la confianza interpersonal y el respeto mutuo no sólo son más felices, sino también más productivos.

Por ello, para reparar su agotamiento emocional, hay que introducir las oportunidades sociales en el flujo de trabajo. Una manera fácil de empezar es a aparecer cinco minutos antes para reuniones, utilizar el tiempo no estructurado para una conversación ligera. Esta pequeña charla informal no es sólo “charla sin sentido”, sino un ingrediente fundamental  para la construcción de relaciones sólidas con los colegas de trabajo.

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