Algo similar planteó ya en 2020 Satya Nadella, CEO de Microsoft, que señaló que: "Conforme el virus COVID-19 iba impactando en todos los aspectos de nuestra vida personal y profesional, hemos visto como la transformación digital recorría en dos meses lo que en circunstancias normales hubiera recorrido en dos años. Se trata de cambios inmediatos y sistémicos que definirán nuestra forma futura de vivir y trabajar."
Esta es una reflexión que sigue siendo válida en este momento y que muchos líderes deben tener presente. El liderazgo no puede seguir siendo el mismo ya que, aunque muchos tardaron en aceptarlo: el cambio puede ser repentino, disruptivo y definitivo y esto lleva a un reto mayúsculo: ¿cómo liderar en un mundo donde el futuro es incierto?
Para dar respuesta a esa pregunta, en BTS han identificado seis habilidades que resultan fundamentales para navegar entornos de alta incertidumbre y que, a día de hoy, son relevantes en cualquier contexto:
- Planificar desde el futuro. La planificación tradicional parte del presente, pero este está lleno de ruido y distracciones. Los líderes que logran filtrar esa información y anticipar tendencias pueden tomar decisiones hoy que preparen a su organización para mañana. Para conseguir esta claridad, es necesario que los líderes cuenten con herramientas que les permitan filtrar el ruido para ver el futuro con nitidez. Eso se traduce en ser capaces de detectar y entender tendencias, comprender su potencial impacto en el negocio, y sacar conclusiones que les ayuden a definir acciones concretas que pueden ejecutar hoy y les permitan estar preparados para el mañana.
- Pensamiento lateral y divergente. Muchos líderes descartan nuevas ideas cuando chocan con su intuición o sus creencias sobre el funcionamiento del negocio, afianzadas después de años de experiencia. O quizá porque suenan demasiado fantásticas o rompedoras. El pensamiento lateral y la creatividad aplicada son una serie de procesos, enfoques y herramientas que pueden usarse para replantear y reformular retos y problemas, explorando una gran cantidad de posibles soluciones a esas preguntas, siendo capaces de evitar el juicio prematuro, sin precipitarse en su descarte.
- Obsesión por el cliente y por mejorar su experiencia. Las expectativas de los clientes son más altas que nunca, debido a que cada vez están más acostumbrados a recibir una experiencia excelente y personalizada. Por ello, las empresas líderes son, con frecuencia, aquellas capaces de ofrecer estas experiencias. Sin embargo, con tantas tecnologías evolucionando tan rápidamente, no se puede esperar que sea el cliente el que nos diga lo que quiere o necesita, muchas veces porque no lo sabe hasta que una nueva solución se lo revela. Las organizaciones necesitan, pues, la mentalidad, las habilidades y las herramientas de Diseño Centrado en el Usuario y Design Thinking, técnicas que van más allá de hablar y escuchar a clientes, y buscan un entendimiento profundo de quiénes son realmente y qué necesitan para mejorar su vida.
- Búsqueda de la diversidad y la colaboración. La diversidad no es solo un valor social, sino una fuente de productividad e innovación. Los equipos diversos generan ideas más originales y pueden resolver problemas complejos con mayor eficacia. Esto puede tener fuertes implicaciones sobre la manera en la que las empresas deberían organizar su capital humano a la hora de innovar, mejorar y reinventar su negocio.
- Velocidad y experimentación. En entornos inciertos, esperar a tener toda la certeza antes de actuar puede ser más costoso que probar, fallar y aprender rápido. La capacidad de experimentar con disciplina es lo que diferencia a los líderes resilientes de los que se quedan atrás. Los líderes capaces de realizar experimentos disciplinados incrementarán así su velocidad de aprendizaje gracias a la puesta en práctica de una serie de principios, procesos y herramientas que les permitan testear rápido y barato. Esto ayudará a los líderes a ser capaces de decir "no estoy seguro al cien por cien, pero sigamos adelante", y evita caer en la trampa del miedo al fracaso.
- Conocimiento digital y de IA. La tecnología está en el centro de la transformación empresarial. No se trata de convertirse en programador, sino de entender cómo la digitalización y la inteligencia artificial impactan en el negocio, en los procesos y en la experiencia de los clientes. Ser un líder con conocimiento digital significa entender las implicaciones de las tecnologías digitales y de la IA en el negocio actual y futuro, y ser capaz de responder las siguientes preguntas: ¿Cómo puede la tecnología alterar nuestra posición competitiva? ¿Y cómo puede ayudarnos a mejorar nuestros procesos y la experiencia de nuestros clientes?
Para Ignacio Mazo, vicepresidente y director general del Área de Liderazgo y Coaching de BTS para el sur de Europa y Latinoamérica, "en un entorno donde lo único constante es el cambio, el liderazgo deja de ser solo dirigir personas y pasa a ser la capacidad de aprender, adaptarse y guiar con visión hacia lo que aún no existe. Estas habilidades no son opcionales: son la brújula que permitirá a las organizaciones sobrevivir y prosperar en el futuro".