Equipos Nº 160 · Abril 2020

equipos&talento 38 Por Mónica Gálvez Conferenciante y entrenadora de talento son dos facetas de su profesión al servicio de la transforma- ción. ¿Qué puede aportar a las organizaciones? En general, asocio mi faceta de campeona olímpi- ca con el verbo inspirar. Normalmente, los cam- peones olímpicos somos personas admiradas. En nuestra sociedad, solemos fijarnos en algunos referentes y el deporte y sus valores despiertan mucha admiración. Por eso, el hecho de ser cam- peona olímpica ya despierta la atención de la gen- te en mí. Eso no significa que, en mis conferen- cias, talleres o en mis colaboraciones en general, me limite a explicar lo que sucedió en las Olimpia- das de Barcelona 92, cuando el equipo femenino de Hockey Hierba, al que yo pertenecía, ganó el Oro Olímpico. Me apoyo también en nuestros fra- casos, en los momentos difíciles, en cómo gestio- namos mal el éxito de Barcelona y caímos en la autocomplacencia y la pereza… Quiero mostrar también ese lado más vulnerable del deporte para hacernos más humanos y conectar mucho mejor con la población en general. Si inspirar sería el verbo asociado a su faceta de campeona olímpica, ¿cuál es el adecuado para de- finir la de entrenadora de talento? Sin duda, se trata del verbo transformar. Cuando con 30 años me retiré de mi carrera deportiva, me mudé a Barcelona para desarrollar mi carrera de entrenadora de alto rendimiento en clubes catala- nes y con equipos nacionales.Tuve la oportunidad de ser Diploma Olímpico como ayudante del en- trenador principal en los Juegos Olímpicos de Sidney en el año 2000 y más tarde fui Campeona de Europa con el Real Club de Polo. Esta segunda faceta profesional es el arranque de mi conferen- cia ‘El sueño de la avellana’, en la que comparto Vivimos tiempos convulsos en los que se ciernen cambios profundos e incluso hay momentos en los que creemos que ya nada volverá a ser como antes. En estas circunstancias, nadie mejor que Maribel Martínez de Murguía, campeona olímpica y entrenadora de talento, además de una excepcional pedagoga, para inspirar una transformación con sólidos valores y acompañar a personas y organizaciones a desarrollar sus mejores versiones. Campeona olímpica y entrenadora de talento para la transformación con valores Maribel Martínez de Murguía mis aprendizajes como entrenadora de deportis- tas que llegaron a ser olímpicos con el propósito de acompañar la transformación de personas y organizaciones. ¿De dónde viene el nombre de ‘El sueño de la ave- llana’? En esta conferencia y en talleres y otros formatos con el mismo contenido, me gusta entregar una avellana como metáfora de cómo veo yo al ser humano. La avellana tiene forma de corazón, po- see una coraza poderosísima que la protege y tie- ne la posibilidad de convertirse en un árbol. El ser humano, por su parte, tiene también un enorme corazón y, aunque tenemos la capacidad de hacer grandes cosas, a menudo nos protegemos tanto ante la inquietud de mostrar nuestras debilidades que perdemos nuestra autenticidad y eso nos im- pide alcanzar nuestros sueños. Como la avellana, necesitamos ‘suelo fértil’ para fructificar y, si desarrollamos un fuerte autolideraz- go, podremos dejar a un lado el miedo y mostrar- nos como somos, con todas nuestras capacidades. ¿Cómo se da el paralelismo entre su back ground en el mundo del deporte y la aspiración de las em- presas de transformar y desarrollar a sus líderes y a sus equipos? Mis dos facetas de deportista y entrenadora, a las que dediqué 25 años de mi vida, sumadas a mi profesión de pedagoga me hacen pensar que ten- go algo que aportar a las organizaciones y a las personas en sus procesos de transformación ha- cia la excelencia. Y es interesante poner poesía y prosa en los re- latos. Creo que tengo esa habilidad, poniendo poesía con las hazañas deportivas y prosa con las metodologías y los ‘cómos’. Con ‘Minorías’ pretendo normalizar y celebrar la diferencia. Todos somos o hemos sido ‘minoría’ en algún momento de nuestras vidas

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