Los desafíos que debe afrontar la Universidad

Emilio Froján,
Estudiante y Vicepresidente
AIESEC España

07/01/2016 · Los estudiantes ya no pertenecen a una universidad o un país: son universitarios de todo el mundo. Los jóvenes quieren aprender a actuar para gestionar conflictos o problemas de actualidad, y en este sentido, el sistema educativo debería adaptarse más a esta nueva tendencia, a los retos que plantea la globalización del mercado de trabajo y, en definitiva, al mundo real. Con estas premisas parte la reflexión de Emilio Froján, estudiante de Doble Grado en Relaciones Laborales y Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago de Compostela y Vicepresidente de AIESEC España, plataforma global de jóvenes estudiantes y graduados interesados en la interculturalidad, el liderazgo y el emprendimiento.

¿Qué valoración tienen los jóvenes de la educación superior? ¿Ven los jóvenes universitarios reflejadas sus ambiciones en el día a día de su facultad?

El Youth Speak Survey 2015, encuesta que diseña y promueve AIESEC, la organización de jóvenes universitarios más grande del mundo, en colaboración con PWC, refleja que en el sistema universitario sólo existen un 10% de jóvenes que defienden que la Universidad tiene una clara conexión con sus objetivos futuros. Si nos vamos concretamente a España, solamente hay un 6.7% de promotores de la idea de que la Universidad está unida a las ambiciones profesionales de los jóvenes.

¿Porqué los jóvenes sienten que el actual modelo universitario no está conectado con sus propósitos profesionales?

Cuando preguntamos a los jóvenes por las competencias y habilidades que quieren aprender, vemos como desean desarrollar nuevas lenguas y competencias interculturales, de liderazgo, buena oratoria, espíritu crítico, capacidad de resolución de problemas y gestión de conflictos. Y precisamente nada de esto se enseña en las Universidades públicas españolas.

Por otro lado, nos encontramos que la opción más deseada por los estudiantes al terminar sus estudios de grado es el acceso a una oportunidad global. Por este motivo, el Youth Speak Survey refleja que el desarrollo de competencias interculturales es la habilidad que más se echa en falta en la Educación pública española ya que es una competencia imprescindible a la hora de encontrar una oportunidad profesional digna en el extranjero.

Los jóvenes son conscientes de las posibilidades que otorga la conectividad y la movilidad internacional en un mercado de trabajo que cada día está más globalizado. Se demandan perfiles multiculturales, que dominen dos o tres lenguas, con experiencias en otros países, entendimiento de las diferencias culturales, con capacidad de trabajo en equipo, capacidad de liderazgo, resolución de problemas y manejo de conflictos en cualquier ambiente, en cualquier parte del mundo.

¿Está la Universidad Española adaptándose a las demandas de los jóvenes, la sociedad y las empresas?

En mi opinión no. Las universidades se crearon para darle sentido al mundo, para absorber e interpretar las diferencias y los contrastes, y en este sentido, los centros de estudio españoles deben convertirse en instituciones globales para poder afrontar este reto.

Por otro lado, la fácil movilidad y la conectividad no garantizan el entendimiento. El entendimiento en sus múltiples facetas es esencial ya que para cambiar algo primero debes entenderlo y para entenderlo debes observarlo. Por eso es importante la promoción de los programas de movilidad en la Educación Superior para observar el mundo, entenderlo y así empezar a cambiarlo.

Las Universidades deben dar a los estudiantes las herramientas necesarias para navegar en un mundo complejo, para adaptarse a las circunstancias de la vida y al cambio, porque el cambio es el único fenómeno que es constante.

¿Ha perdido la Universidad su vocación de servicio a la sociedad?

Los jóvenes están preocupados por problemas regionales, nacionales y globales, pero sin embargo, la Universidad hoy en día se considera una institución inmovilista.

Los estudiantes deben explorar el potencial de la iniciativa empresarial y la innovación para ayudar a resolver algunos de los dilemas actuales de su región, de su país o del mundo. La Universidad progresa cuando se consigue la contribución de los jóvenes universitarios al desarrollo sostenible del planeta: la lucha contra la pobreza, el cambio climático, la promoción de una educación de calidad, la creación de ciudades sostenibles, la igualdad de género, asegurar la igualdad de oportunidades…

Se trata, sin duda, de aprovechar la enorme capacidad de influencia de la educación superior para actuar no sólo en el presente, sino también de trascender. La universidad tiene la oportunidad de dejar huella liderando el camino al progreso, mirando al pasado y al futuro, analizando lo que fuimos, lo que somos, y lo que podemos llegar a ser.

La perspectiva del estudiante

En mi opinión, es clave dar la máxima libertad al joven para que pueda elegir por él mismo las opciones que más encajan con su plan de vida, liberalizando y flexibilizando lo máximo posible los planes de estudios universitarios que deben ir en consonancia con los avances tecnológicos, la transformación digital y la promoción del emprendimiento.

Además, también es clave apostar fuertemente por la movilidad internacional de los jóvenes y la atracción de talentos internacionales a Universidades españolas tanto de investigadores como estudiantes. Las mejores universidades del mundo son aquellas con mayor tasa de internacionalización entre su comunidad universitaria (tanto de equipo investigador como estudiantes).

En un mundo interconectado y más complejo que nunca ya no somos estudiantes de una Universidad, ni de un país. Somos estudiantes para todo el mundo.

¡Queremos universitarios orgullosos de sus Universidades!

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