El 58% de los becarios en España no obtiene remuneración por su trabajo

11/05/2018 · Además de una alta competitividad en el mercado de trabajo, unas exigencias formativas cada vez mayores y la escasez de empleo, los jóvenes españoles se enfrentan a un problema de calidad del trabajo que les afecta tanto en su etapa como estudiantes, como nada más salir de la carrera, cuando empiezan a dar sus primeros pasos como profesionales.

Las grandes empresas “se aprovechan” de aquellos jóvenes estudiantes que quieren trabajar a tiempo parcial, “para tenerlos como estudiantes en prácticas en sueldos bajísimos”. Así lo destaca a El Diari del Treball, Albert Bargalló, secretario de Organización de Acción Joven de CCOO de Cataluña, que añade como solución a ésta “explotación”, la limitación del número de prácticas no laborales, “por las que ni se cobra ni se cotiza”.

Según el experto, este problema es una de las grandes causas por las que el paro juvenil es elevado. Una tasa de desempleo que Acción Joven sitúa en el 21% y que se eleva al 30,4% en Cataluña y si se limita a la franja de menores de 25 años, según datos del Idescat. Unas cifras que son ocho puntos inferiores al conjunto estatal, pero 11,5 puntos por encima de los países de la zona euro, según indica el artículo de El Diari del Treball.

En esta línea, la Universitat Oberta de Cataluña (UOC) revela -en base a los datos de un informe de la Comisión Europea sobre la situación de los becarios en la UE- que el 58% de los becarios españoles no cobran nada. Según consta en un informe de UGT y que recoge El Diari del Treball, “en España se calcula que hay unos 70.000 becarios”, que son los que reciben algún tipo de remuneración, pues “se excluye la gran bolsa de alumnos en prácticas, que no perciben ningún tipo de ayuda económica y que no cotizan a la Seguridad Social”.

En este punto, el artículo indica que existe una confusión entre becarios y estudiantes en prácticas. Según explica Gina Aran, profesora en la UOC los Estudios de Economía y experta en Recursos Humanos, el primero tiene una beca para realizar una tarea determinada de investigación o de estudio, mientras que el segundo es un estudiante que hace prácticas en una empresa por las que obtiene una cierta experiencia laboral. “El resultado de su trabajo no se puede imputar a las cuentas de resultados de la empresa porque no han de cubrir puestos de trabajo estructurales”, aunque también admite que “puede tener una cierta autonomía, pero siempre bajo la supervisión de un tutor”.

Pese a ello, Aran insiste en que el fraude viene cuando “las empresas ponen a trabajar estas personas en lugares estructurales”. Al respecto, Bargalló defiende que la representación legal de los trabajadores “debería poder acceder a este colectivo”, cuyo acceso es negado pues las empresas consideran que, al no estar en plantilla, “los comités de empresa no pueden intervenir”. Por ello, Bargalló reclama que las condiciones laborales de los estudiantes en prácticas “deberían estar presentes en la negociación colectiva”.

Finalmente, Aran cree que los empresarios han estado apostando por pagar “bajos sueldos que faciliten el despido”. Sin embargo, indica que “esta rotación tan alta de personal tiene altos costes”, así como también los tiene la falta de fidelización del talento. “Esta precariedad se agrava con la utilización de estudiantes en prácticas que, además, no tienen ningún tipo de relación laboral”, concluyen desde El Diari del Treball.

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