El síndrome del impostor afecta al 70% de los trabajadores

10/07/2019 · Las personas que sufren el síndrome del impostor –cerca del 70%, según el estudio The impostor phonomenon, publicado en el International Journal of Behavorial Science- relacionan sus éxitos y logros profesionales a un tema de suerte o de trabajo duro, restando valor e importancia a sus habilidades y despertando en ellos sentimientos de incompetencia e inseguridad.

El síndrome del impostor es una apreciación subjetiva, que no se sustentan en pruebas e indicios reales, ya que suele aparecer incluso en casos donde la trayectoria laboral lo refuta. Así lo aseguran Eva Rimbau, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y experta en recursos humanos, y Marta Calderero, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, que destaca que los más propensos a padecerlo son aquellas personas que, de hecho, registran un alto rendimiento.

"Las personas sabemos dónde están nuestras carencias, pero no vemos las de los demás. Siempre nos parece que el resto está mejor preparado que nosotros", comenta Rimbau. Además, a razón de la era digital y el incremento en el uso de las redes sociales, la experta en RRHH detaca:"Nadie habla sobre cuántos fallos o rechazos ha tenido que afrontar hasta llegar a donde ha llegado". Todo y pese a que, las lecciones de dichos errores y fracasos son las que, probablemente, les han facilitado el camino al éxito.

Asimismo, la UOC asegura que infravalorarse provoca reacciones exageradas, como invertir horas excesivas en trabajar una cuestión que ya dominan o dar respuestas evasivas por temor a no ser capaces de hacerlo perfecto. "Ambas respuestas refuerzan este ciclo y lo perpetúan", advierte Calderero.

En esta línea, un estudio realizado por Blind desveló que más de la mitad de los trabajadores del sector tecnológico reconocía haber padecido el síndrome del impostor. Asimismo, un informe de Access Commercial Finance llevado a cabo en Reino Unido, concluyó que los hombres tenían un 18% menos de posibilidades de sufrir el citado síndrome, mientras que dos tercios de las mujeres afirmaban haberlo experimentado, fruto de las críticas recibidas. De hecho, una de cada cuatro admitió que los juicios de los otros minaban su seguridad y una de cada cinco aseguró que tener que pedir ayuda también les hacía dudar de sus capacidades. Además, el informe 'Fenómeno impostor y motivación: las mujeres en la educación superior' publicado este año por la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos), halló que las mujeres en entornos académicos sufren niveles de síndrome del impostor por encima de la media. 

Los jóvenes tampoco son inmunes. Según el estudio de Access Commercial Finance, el 86% de los trabajadores de entre 18 a 34 años de edad, admitieron haber sentido en el último año que no merecían su puesto de trabajo. Las personas de 45 a 54 años fueron las que menos lo experimentaron. Sin embargo, todos ellos, registran rasgos comunes: autoexigencia, puestos de responsabilidad, perfeccionistas... Así, según Rimbau "cuanta más responsabilidad se tiene, mayores son las posibilidades de sufrirlo". A lo que Calderero añade: "Las personas perfeccionistas, autocríticas, con miedo al fracaso y que se autopresionan mucho para alcanzar los logros también tienen mayor riesgo de padecer este síndrome"

Asimismo, la profesora de psicología destaca que las presiones sociales aumentan el problema. "Actualmente hay una presión desmedida por lograr nuevos objetivos, que nunca tiene fin; cada vez más nuestra autoestima se vincula al logro conseguido. Esto, sumado a la falta de un retorno (feedback) claro y positivo por parte del entorno, genera en las personas una gran confusión a la hora de diferenciar mensajes de aprecio y aprobación y críticas constructivas, y críticas injustificadas o irrespetuosas", explica.

"Este sentimiento de ser un fraude puede llegar a ser bloqueante y convertirse en una barrera que impida seguir creciendo en el entorno labora", advierte Rimbau. De hecho, tal y como muestra un estudio realizado en 2016 en la Universidad de Salzburgo (Austria), la mayoría de las personas que lo sufren ven limitada su carrera profesional, tienen sueldos más bajos, menos promociones que compañeros con capacidades y experiencia similares y mayor incapacidad para buscar nuevos empleos.

Finalmente, la UOC destaca cinco claves para superar el síndrome del impostor:

  1. Buscar las evidencias: escribir en una lista todos los logros, habilidades y éxitos y después reconocer el valor de cada uno de ellos.
  2. Rodearse de seres queridos: expresar a las personas más allegadas lo que sucede. Además, es muy importante rememorar con ellas todos los éxitos. "Todos tenemos derecho a recibir elogios y a sentirnos bien por ello", explica Calderero.
  3. Detectar los falsos errores: anotar aquellos aspectos que se piensa que no se hacen bien y someterlos a una evaluación realista. "Así podremos darnos cuenta de que vemos las cosas bajo las gafas de la excelencia", añade la psicóloga.
  4. Compartir la experiencia: ayudar a otras personas con menos formación o experiencia. Dar clase a estudiantes más jóvenes puede ayudar a las personas que sufren el fenómeno a darse cuenta de lo lejos que han llegado y de la gran cantidad de conocimientos y experiencias que pueden aportar.
  5. Apreciar 'lo bueno que hay en lo malo': de los fracasos también se aprende "a hacerlo de otro modo, a perseverar, a mejorar...", concluye Eva Rimbau.

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