5 señales de que estás en un trabajo tóxico

13/08/2019 · El bienestar en el trabajo depende en gran medida de la calidad de las relaciones que se establecen entre compañeros y con el liderazgo. De este modo, el ambiente laboral se posiciona como un factor clave para la atracción de talento pero, sobre todo, para su retención, además de para lograr un alto nivel de compromiso, motivación e incluso productividad.

Las personas pasan una importante parte de su tiempo trabajando, de ahí que las relaciones que se crean en dichos espacios sean vitales a la hora de ser felices. De hecho, los resultados de la ‘VIII Encuesta Adecco La felicidad en el Trabajo’, publicada por la firma especializada en recursos humanos Adecco, revelaban que, después de la flexibilidad horaria para poder conciliar vida personal y profesional, lo que más valoran los profesionales es disfrutar de un buen ambiente laboral. Ambos factores son valorados con un 8 sobre 10, mientras que “contar con un buen jefe o líder” obtiene 7,98 puntos.

Por tanto, evitar los ambientes tóxicos de trabajo debe ser un objetivo clave para toda aquella organización que busque contar con una marca empleadora fuerte, capaz de retener a sus mejores profesionales. No obstante, para ello, la identificación de aquellos parámetros que redundan en un mal ambiente de trabajo es un proceso fundamental, a la hora de prevenir posibles fugas de talento. En este sentido, un artículo publicado por el diario El Periódico de Catalunya, ha revelado las cinco características más comunes que comparten este tipo de espacios.

 

  • Problemas de comunicación

No comunicar los objetivos que la empresa persigue alcanzar, así como los valores y ejes claves que distinguen a su cultura, es una señal inequívoca de que algo está fallando. De hecho, la falta de comunicación es la que permite que los rumores se extiendan y que los conflictos de agranden, especialmente cuando uno de los implicados, el jefe, evita enfrentar los problemas que pueden llegar a surgir en el día a día de la organización, lo cual genera incertidumbre en la fuerza de trabajo y una sensación de falta de compromiso por parte de la alta gerencia.

  • Foco en lo negativo

Todo el mundo está expuesto a cometer errores y, si bien, son muchas las compañías que ya los analizan desde la perspectiva del aprendizaje, también existe otro grupo que continua abordando los fallos profesionales desde la visión del fracaso. Esta negatividad limita la comprensión real de las oportunidades que errar trae consigo, e impide que los profesionales se enfoquen en la búsqueda de soluciones a los problemas, paralizados por el miedo que les genera ser reprendidos. Esta cuestión es ahora más clave que nunca, debido a la necesidad que las empresas tienen de innovar y de los riesgos que dicho proceso trae consigo.

  • Falta de concreción

“Cuando el trabajo es tóxico, las funciones son ambiguas, falta información y una misma persona se encarga de hacer diversas funciones para las que no está ni preparada ni cualificada”, apunta el artículo. De este modo, las empresas deben apostar por la eficiencia a través de la concreción, ya no solo de los puestos de trabajo, sino de los objetivos que se persiguen en muchos de los procesos que se ponen en marcha para mejorar la dinámica interna de la organización: porqué se apuesta por una formación en concreto, las razones de implementar una solución tecnológica y no otra, los motivos de querer incorporar un determinado perfil profesional…

  • Malas condiciones laborales

Otra clave que permite identificar un ambiente laboral tóxico es observar cuáles son las condiciones bajo las que trabajan los profesionales. ¿Se incentiva la motivación y participación de la fuerza de trabajo? ¿Se invierte en su bienestar a través de servicios sociales? ¿Se atiende las demandas e inquietudes de carrera del talento? ¿Se remunera adecuadamente las funciones desempeñadas? ¿Se gratifica los logros alcanzados? Estas son algunas preguntas que hay que plantearse para saber si el ambiente laboral es sano o no.

  • Alto nivel de estrés

Las altas exigencias que hacen que los profesionales dediquen más tiempo a muchas taras simultáneas genera en ellos el llamado ‘síndrome burn out’, que en su máxima expresión provoca la marcha del talento de la empresa. Por tanto, invertir en prácticas que ayuden a reducir la carga de trabajo que asumen los trabajadores o para que aprendan a gestionar correctamente sus emociones, así como a desconectar del trabajo una vez finalizada la jornada laboral, se vuelve clave para minimizar el impacto que provoca el estrés en ellos.

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