4 de cada 10 españoles sufrirán el síndrome postvacacional

05/09/2019 · Para muchos profesionales, regresar a la oficina tras el parón veraniego se convierte en una situación negativa y difícil de gestionar. En ocasiones, incluso, desemboca en el conocido síndrome post vacacional, que se manifiesta con síntomas como la apatía, el cansancio, la dificultad para concentrarse o la tristeza, entre otros. ¿Te sientes identificado?

Lee Hecht Harrison, la división del Grupo Adecco especializada en acompañar a las organizaciones en sus procesos de trasformación, ha realizado una encuesta en la que han participado más de 1.000 profesionales de todo el territorio para analizar en qué consiste esta dolencia y cómo afecta a los profesionales españoles.

Las conclusiones son muy claras: el 41% reconoce que está sufriendo o sufrirá el llamado síndrome postvacacional al reincorporarse al trabajo tras el periodo vacacional, lo que supone un aumento de 4 puntos porcentuales respecto a la encuesta del pasado año, cuando ese el porcentaje de aquejados se situaba en el 37%.

Del 59% restante que no padecerá dicha depresión, un segmento importante reconoce que sí sufrirá cuadros de fatiga y estrés. Estos síntomas, aunque no lleguen a considerarse depresión postvacacional, están directamente ligados a la difícil adaptación al orden y la rutina tras los días de desconexión. De hecho, la depresión postvacacional es característica de los países con largos periodos vacacionales, como España, donde el grueso del descanso anual se concentra en los meses de verano.

¿Qué es el síndrome postvacacional?

Se denomina síndrome o depresión postvacacional a la sensación de falta de energía, la desmotivación o la tristeza que sufren algunos trabajadores al reincorporarse al trabajo después de un período de vacaciones. Se trata, en definitiva, de una ruptura en el proceso de adaptación o transición entre el tiempo de ocio y descanso generado por las vacaciones y la vuelta a la rutina laboral.

¿Qué perfiles profesionales sufren este síndrome?

Aunque es difícil perfilar un ejemplo concreto de los trabajadores que se ven afectados por este síndrome, existen ciertas características comunes entre aquellas personas a las que más les cuesta hacer frente a su vuelta al trabajo:

  • Tolerancia a la frustración y resiliencia: Los trabajadores que tienen una menor tolerancia a la frustración y que son menos resilientes son los más susceptibles de padecer depresión postvacacional. El cambio de situación que se vive al finalizar las vacaciones y recuperar la “normalidad” resulta más complejo para aquellos que no saben gestionar de forma eficaz los cambios.
  • Duración de las vacaciones: Los trabajadores que disfrutan de largos períodos vacacionales tienen más dificultades para volver a la rutina, puesto que se han acostumbrado a una situación y, de pronto, tienen que romper con ella. Se dice que un hábito necesita alrededor de 3 semanas (21 días) para implementarse. Es por ello que las personas que dedican más de 3 semanas a sus vacaciones son más propensas a contraer el síndrome.
  • Entorno laboral: El entorno laboral influye de manera directa en los trabajadores y en sus posibilidades de tener depresión postvacacional. Aquellos que regresan a un entorno hostil, en el que deben lidiar con un jefe incompetente, que no les valora o que no motiva lo suficiente a su equipo son más susceptibles. Así como aquellos que se encuentran con un mal ambiente entre compañeros, aquellos que realizan tareas repetitivas o que ya no están ilusionados con su trabajo, son más propensos que el resto.

¿Cómo detectar que un trabajador sufre depresión postvacacional?

Los síntomas son diversos y cada persona los experimenta de una manera diferente. Sin embargo, las señales más comunes son la apatía, el cansancio, la falta de energía y la dificultad para concentrarse en las tareas. Otros síntomas frecuentes en estos trabajadores son los trastornos del sueño, el nerviosismo, el estrés o, incluso, la tristeza.

Existen casos extremos que sólo afectan a una minoría y en los que el trabajador puede experimentar ataques de ansiedad, dolor de cabeza o malestar general. Con este amplio abanico de síntomas, parece difícil detectar esta dolencia, aunque en todos los casos existe un hilo común, que es el momento en que los síntomas comienzan a manifestarse: tras haber disfrutado de un período vacacional o de descanso continuado.

La duración del síndrome postvacacional también puede variar de unos casos a otros. Los casos más leves reflejan dificultades durante 2 ó 3 días. Sin embargo, es habitual que los síntomas se alarguen hasta las dos semanas. Los casos más extremos podrían durar meses.

¿Cómo prevenir el síndrome postvacacional?

En la mayoría de los casos es posible prevenir el síndrome postvacacional con una correcta actuación previa a la vuelta al trabajo. La clave radica en hacer que la transición entre las vacaciones y el trabajo sea lo más leve y llevadera posible. Entre las medidas que se pueden tomar para evitar esta situación, las más efectivas son:

  • Retomar el horario de sueño habitual de los días de trabajo de manera paulatina. A medida que se acerca el fin de las vacaciones, es recomendable que el trabajador se levante cada día un poco más temprano y haga lo mismo a la hora de acostarse. De esta forma, el cuerpo no notará un cambio tan brusco.
  • No volver del lugar de vacaciones el día anterior a la vuelta al trabajo. Es mejor hacerlo unos días antes para que el trabajador regrese a su entorno habitual y tenga tiempo para retomar su actividad diaria.
  • Dado que la duración de las vacaciones es un factor que juega en contra, una buena opción para “regatear” a este síndrome es dividir los días de vacaciones a lo largo del verano para no llegar a crear hábitos de vida de los que luego costará huir. Por ejemplo, si se dispone de 21 días de vacaciones, se pueden hacer dos descansos, uno de una semana y otro de dos semanas. De esta forma, la vuelta a la rutina será más fácil.
  • Además de seguir estos consejos, los trabajadores deben afrontar la reincorporación con una actitud positiva, sin pensar que el trabajo es una carga, pues eso puede hacer que se agudicen los efectos de la depresión postvacacional.

¿Cómo combatir la depresión postvacacional?

Aquellos profesionales que se enfrentan a este síndrome deben saber que hay algunos trucos para combatir la depresión postvacacional:

  • Levantarse algo más temprano de lo habitual para ir al lugar de trabajo. Aunque pueda parecer contraproducente, el hecho de disponer de más tiempo por la mañana ayuda a afrontar el día sin prisas y sin agobios.
  • Retomar el trabajo de forma gradual y evitando grandes cargas de tareas.
  • Realizar actividades saludables, como el deporte, y llevar una buena alimentación.

No obstante, lo más importante es centrar toda la atención en los aspectos positivos, como las relaciones con los compañeros o todo aquello que pueda generar ilusión y motivación.

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