La IA no nos sustituirá pero quedaremos relegados si no la usamos
Luís Soldevila ,
CEO de ACKTITUDE
Me dispongo a escribir este artículo sobre la Inteligencia Artificial y la gestión de personas para Equipos&Talento y se me ocurre hacer una prueba. Le pregunto a la IA más socorrida, Chatgpt, que me haga un resumen de mi libro “Humanos - Las 10 cosas que la IA jamás hará por ti” para que me sirva de base de este artículo.
Me presenta el resumen y... Sí, Chatgpt me había resumido el concepto de mi libro. Y sí, lo ha había hecho sin equivocarse. Y sí, evidentemente también, lo había hecho vacío de emoción, creatividad y motivación. No apto para emocionar a alguien a seguir leyendo el artículo.
Entonces le pregunto directamente “Oye, ¿qué te parece lo que dice el libro sobre las cualidades humanas que no tienes?” y entramos en una conversación en la que me contesta: “Aunque puedo procesar información a gran velocidad, analizar datos y realizar tareas complejas, reconozco que las cualidades humanas que mencionas, Lluís, —como la intuición, la creatividad genuina, las emociones, la ética y la capacidad de inspirar o soñar— son aspectos que trascienden el alcance de cualquier sistema de IA actual. No puedo experimentar emociones ni tomar decisiones éticas de la misma manera que lo hacen las personas. Tampoco tengo la capacidad de soñar o de generar nuevas ideas de la nada; mi creatividad está limitada por los datos y patrones que ya existen. En ese sentido, la reflexión de tu libro Humanos, es una invitación a valorar esas cualidades humanas únicas que son esenciales en el liderazgo y la gestión de personas.”
Así que, aunque la IA puede ser un aliado increíblemente útil, el toque humano es irremplazable en muchos aspectos críticos de la vida y, sin duda, lo es en algo tan auténtico como la gestión de personas. Está aquí para ayudar, para mejorar nuestra productividad, nuestro rendimiento, pero no para sustituir lo que nos hace realmente humanos.
La IA ha llegado para poner en valor lo que nos hace únicos: nuestra actitud frente a los desafíos de las empresas, nuestra capacidad de tener empatía. Las emociones permiten a los líderes generar confianza y motivar a sus equipos, elementos claves para un entorno laboral saludable. Mientras que la IA sigue reglas binarias, los humanos manejamos zonas de grises. Los dilemas éticos y las decisiones complejas que involucran diferentes perspectivas requieren una capacidad de discernimiento que trasciende lo programable. Los líderes creativos fomentan la resolución de problemas disruptivos y el pensamiento lateral, algo que las empresas necesitan para destacarse en un mercado cambiante. Las máquinas motivan con datos, pero solo los humanos pueden inspirar con ejemplos y liderar con el corazón. Los líderes que inspiran crean culturas empresariales fuertes y equipos comprometidos. Y, sin duda, la capacidad de soñar con un futuro mejor y aspirar a más es una característica exclusivamente humana. Este impulso transforma a las empresas y sociedades, guiando el progreso más allá de lo que los datos sugieren.
Las organizaciones que quieran prosperar deben abrazar la IA, pero sin perder de vista lo que las hace únicas: sus personas. En lugar de ver la IA como una amenaza, debemos verla como una oportunidad para destacar nuestras cualidades más humanas.
La IA no acabará con los puestos de trabajo. Serán los profesionales que sí la usen los que conseguirán un rendimiento por encima de los que no la usen.