Revista digital
TRIBUNA
julio 2012

Salud y ergonomía en el puesto de trabajo

Teodosio Manzano,
director de Marketing y Desarrollo de Producto de AF Steelcase

 
Teodosio ManzanoLa principal misión desempeñada por Steelcase es crear espacios de trabajo. Esto, a simple vista, podría parecer sencillo. Con un correcto mobiliario, un espacio proporcionado al número de trabajadores y una apropiada iluminación adecuada al trabajo que se desempeñe, puede bastar. Pero nada más lejos de la realidad. A lo largo de nuestra vida pasamos alrededor de 8 ó 9 años en nuestros centros de trabajo y, al margen de la satisfacción que nos proporcione el trabajo en sí, el espacio de trabajo repercute en nuestra satisfacción física y emocional mucho más de lo que nos podamos imaginar.
No es un asunto baladí. Para un creciente número de empresas en todo el mundo, el espacio de trabajo se ha convertido en una herramienta tangible para incrementar el bienestar de sus empleados y conseguir una mayor productividad. Mientras que cada vez más empresas se dan cuenta de que el bienestar del trabajador es importante, conseguirlo en el espacio de trabajo no lo es del todo fácil. Bienestar quiere decir diferentes cosas para diferentes personas y en diferentes lugares, debido a los contextos culturales y las expectativas del trabajador; pero hay algunos puntos que son comunes en todas las organizaciones y que suponen la hoja de ruta para que los trabajadores gocen de la salud y la ergonomía necesaria en sus puestos de trabajo.

Actualmente, la ergonomía del espacio de trabajo se plantea con un doble objetivo que no sólo se limita a condiciones de seguridad. Por una parte, se persigue que la protección de la salud (confort físico) y, por otra, se busca mejorar el grado de satisfacción del usuario, cuya repercusión más directa será el aumento de la eficacia en sus tareas y el incremento de la productividad (confort psicológico).

Veamos cuáles son las pautas más adecuadas para disfrutar de un espacio de trabajo saludable que, a su vez, motive al trabajador, fomente su creatividad y garantice su estabilidad emocional.

Mobiliario que estimule el movimiento. El mobiliario debe permitir a los empleados trabajar en diversas posturas, en función de la actividad que desempeñen, y debe facilitar la colaboración entre las personas.

En el Centro de investigación de Biomédica de Pennington han descubierto que las consecuencias de la falta de movimiento y el consumo del tabaco son bastante similares. Un ejemplo de cómo algunas empresas fomentan el movimiento de sus empleados es cómo han convertido las escaleras de sus edificios en espacios más agradables e inspiradores, que consiguen que los trabajadores prefieran usar las escaleras al ascensor.

- Ergonomía de la posición sentada. El dolor de espalda supone la segunda causa de absentismo laboral después de la gripe, y la primera causa de incapacidad laboral para los menores de 45 años. Es por ello que la silla sea un elemento fundamental. Una silla de alto rendimiento debe contar con un respaldo flexible que siga las formas de la columna vertebral y se adapte a cada usuario, con una sujeción diferenciada en la región lumbar y torácica, y con mecanismos de basculación que permitan fomentar el movimiento.

- Iluminación. Lo más adecuado es contar con una luz natural y vistas al exterior, aunque hay que disponer de elementos correctores de la luz como persianas o estores que eviten los molestos y pocos saludables reflejos en la pantalla del ordenador.

En cuanto a la iluminación artificial, ésta debe ofrecer un buen balance de flujo directo/indirecto que sea capaz de reproducir fielmente el color y evitar deslumbramientos. El trabajador debe poder adoptar la intensidad de la luz a su actividad, necesidades, agudeza visual y edad. La iluminación en las salas de reuniones debe ser regulable.

- Cromatismo. Es importante resaltar el espacio a través del color, dar vida a los colores de la marca ya que sus mensajes pueden entenderse como una oportunidad. El color es uno de los aspectos del diseño del espacio que más afecta a la manera de pensar de las personas, sin embargo, su uso, dependerá no sólo de la amplitud de los espacios, sino también de la iluminación que exista en el lugar y de los colores corporativos.

- Acústica. Los entornos ruidosos provocan pérdida de concentración, de información y confidencialidad e incrementan los errores, la sensación de estrés, la agresividad y el absentismo. Un espacio ideal sería aquel en el que fuese posible aislarse, tanto a nivel acústico como visual, y en el que confidencialidad, inteligibilidad y ruido ambiente (de 35 a 45 decibelios) estén equilibrados en función de las actividades y necesidades de cada usuario.

- Climatización. La temperatura de confort es de 20 a 22 grados en invierno y de 22 a 25 en verano.

- Materiales respetuosos con el medio ambiente. Utilizando materiales que no emitan sustancias tóxicas disminuimos las inhalaciones de los usuarios que pueden causarles problemas en el futuro. Igualmente es importante utilizar materiales que tengan un correcto comportamiento frente a la electricidad electrostática.
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