Revista digital
TRIBUNA
noviembre 2011

Impulsando mejoras de la competitividad

Antonio Guitart,
director general de Aldextra

 
Antonio GuitartMedidas de urgencia con la que nos viene…
En el cada vez más preocupante panorama económico que nos encontramos, no podemos perder de vista los aspectos más relevantes para mejorar nuestra competitividad. Para que la recuperación económica sea posible y, a su vez, sostenible, las empresas deben abordar su crecimiento basándose en mejoras de productividad, eficiencia y reducción de costes. Según el Global Competitiveness Index 2011-2012 publicado por el World Economic Forum, España ha escalado seis puestos en el ranking mundial (del puesto 36 en 2010 al 42 en 2011), después de varios años de declive (en 2004 estábamos en el puesto 23). No obstante, no queda claro hasta qué punto este dato positivo es atribuible a las mejoras de algunos índices tenidos en cuenta en el análisis, como por ejemplo una mejor utilización de las TIC (del puesto 29 al 24), o bien porque otros países que estaban anteriormente por delante de España en el ranking, han visto deteriorado su rendimiento en términos de competitividad en el último año. Lo que sí parece evidente es que comparando con la media de economías impulsadas por la innovación, las dificultades principales de nuestro país corresponden precisamente a los capítulos de I+D+i y de eficiencia del mercado laboral.
Productividad y resultados
Aunque las empresas poco pueden influir en mejorar la estabilidad macroeconómica o el déficit público, realmente muy comprometido (España en el puesto 134 del ranking mundial según el GCI), si pueden en cambio, impulsar medidas para eliminar bolsas de ineficiencia, hacer más con menos y sintonizar los costes laborales con la productividad, aplicando las mejores prácticas para optimizar el tiempo de trabajo. Con ello, se obtienen mejores resultados gracias a la reducción de costes laborales y se establecen las condiciones idóneas para mejorar la calidad organizativa y logística de personal, dedicando los recursos, cada vez más exiguos, donde realmente se necesitan.

En el actual ciclo económico, cuando en el año 2011 en España se han creado 229.000 empresas, un 2% menos que en el 2010 y uno de cada cuatro puestos de trabajo en el sector industrial se han perdido, las empresas deben poner los medios necesarios y efectivos para reducir costes directos e indirectos. No todo pasa por reducir puestos de trabajo, sino por implementar mejoras estratégicas, tácticas y organizativas para gestionar y planificar eficientemente el personal.

Según el Global Productivity Report publicado por Proudfoot Consulting, el tiempo improductivo de las empresas, a nivel global, es del 34,3 %, lo que significa que cada trabajador invierte 1,7 días a la semana en tareas improductivas. Por tanto, con una tasa de productividad del 65,7% es evidente que el potencial de mejora en este ámbito es más que considerable, teniendo en cuenta que tiene un impacto directo en la cuenta de resultados y en la protección de la inversión en Recursos Humanos. En España, el coeficiente entre horas trabajadas y producción es uno de los peores de UE-15, cuando en nuestro país la media anual de horas trabajadas, 1.775 horas, es una de las más altas. En Holanda o Bélgica la media anual es de 1.413 horas y tienen mejores coeficientes de productividad. Trabajando muchas más horas al año, producimos menos por hora trabajada. Si a ello añadimos que los costes laborales por hora trabajada siguen sin moderarse lo suficiente, el reto es muy difícil.

Optimizar el tiempo de trabajo, más que una opción
Para dar respuesta al reto de reducir el tiempo improductivo en las organizaciones es necesario disponer de sistemas TIC de Workforce Management especializados en planificación estratégica, táctica e intra-diaria de la fuerza de trabajo. Además de las ventajas obvias de reducción de costes laborales y eficiencia operativa, con estos sistemas se consigue una mayor motivación de los empleados, puesto que una planificación óptima de personal permite gestionar nuevos modelos de trabajo, horarios y turnos, pudiendo dar respuesta también a las preferencias del empleado en cuanto a conciliación de la vida laboral, personal y familiar.

La planificación de personal con un sistema de Workforce Management ofrece transparencia operacional, creando niveles de confianza en los colaboradores que repercuten positivamente en el rendimiento productivo. Para los managers, disminuir el tiempo dedicado a tareas administrativas les permite concentrarse en aspectos tácticos de su trabajo, optimizar procesos y dedicarse a la formación de los empleados, cuyo déficit sigue siendo un aspecto mejorable, puesto que, a nivel global, según el mismo análisis GCI del World Economic Forum, el 51% de los empleados en nuestro país no tiene la suficiente cualificación para el desempeño óptimo de su trabajo.

Los sistemas de planificación inteligente de personal aportan también la información necesaria para consolidar los indicadores de control de gestión de Recursos Humanos. Si una empresa no tiene un enfoque estratégico de la planificación de personal en el transcurso del año, o bien van a perder dinero o sufrirán una disminución de la calidad como consecuencia de la sobrecarga de trabajo en los períodos punta.

El esfuerzo principal debe orientarse a incrementar y medir continuamente la productividad
Como consecuencia de la reducción del número de trabajadores o a raíz de un ERE parcial, en algunas empresas se producen situaciones paradójicas, por ejemplo, ante una eventual interrupción de la producción o de la continuidad de los servicios por aumento de la demanda, sea necesario pagar horas extra o activar contrataciones temporales. Con un sistema de planificación inteligente de personal basado en software deWorkforce Management se evitan este tipo de situaciones, siendo posible reducir horas extra y costes de outsourcing, ante un incremento eventual de la carga de trabajo. La única manera de minimizar el impacto en la calidad del servicio que supone un recorte drástico de plantilla es poniendo en práctica sistemas y métodos especializados, para planificar con precisión el personal.

Por otra parte, para monitorizar la productividad de los empleados la mayoría de las organizaciones utilizan mediciones fáciles de seguir. Pocas utilizan métricas como ingresos por empleado o control del tiempo improductivo evitable, que son mediciones estratégicas que, aún siendo más difícil evaluarlas e interpretarlas, pueden dar puntos de vista más interesantes para mejorar el rendimiento productivo de la organización. Las soluciones de Workforce Management nos ofrecen este tipo de conocimiento estratégico.

En España, si avanzamos en las reformas necesarias para que “la distribución irregular del tiempo de trabajo” sea una realidad, los sistemas TIC de Workforce Management tendrán un papel destacado para gestionar los nuevos modelos flexibles del tiempo de trabajo.
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