La universidad: ¿fábrica de profesionales o titulados en paro?
Sebastián Barajas,
consultor y autor de 'Aprender es Hacer'
¿Para qué vamos a la universidad? Hace algunos años, el mero hecho de tener un título superior era una garantía para tener un trabajo. Hoy en día, un título universitario no es garantía de nada. Según la Fundación Conocimiento y Desarrollo, en España hay más de 1 millón de titulados en paro. Durante muchos años, cuando trabajaba en una de las grandes multinacionales del sector de consultoría tecnológica, participé en decenas de procesos y entrevistas de reclutamiento al año. Eran muchas entrevistas y un gran esfuerzo de reclutamiento, lo que denota la importancia que, en una firma profesional, se le da al proceso de selección y reclutamiento. Cada una de las personas que participábamos en el proceso podíamos hacer unas 50/60 entrevistas al año.
¿Por qué explico todo esto? Porque en ningún momento del proceso nos preocupaba lo que los candidatos/as habían aprendido en la universidad. Recordando recientemente esta experiencia, con un antiguo compañero, entonces director del área de RRHH de la firma, comentábamos que la selección que se había hecho de escuelas técnicas y universidades donde reclutar, nada tenía que ver con los conocimientos técnicos o profesionales, que descontábamos que eran o inexistentes o bastante inútiles, si no con la “exigencia” de la escuela, que nos garantizaba muchachos/as inteligentes, ambiciosos, motivados, con disciplina y capacidad comprobada de esfuerzo. Ya sabíamos que el “oficio” se lo íbamos a enseñar en casa. Así pues, ¿vale la pena tanto esfuerzo para obtener un título si el empleador no valora lo que se aprende en la universidad?
Pero ¿qué se aprende realmente? La verdad es que muy poco que sirva para la vida profesional, unas cuantas teorías descontextualizadas de difícil o nula aplicación en la vida real, que se aprenden por memorización y se olvidan de forma inmediata, y en algunos casos bastante obsoletas. Es evidente que, para aquellas personas que sí han encontrado un empleo, ha valido la pena obtener el título. Pero la relación entre el esfuerzo que les han exigido y que han puesto y el resultado que han obtenido, es muy baja, lindando lo irracional y el absurdo. Con las horas de trabajo que le han dedicado y el coste económico que hemos invertido, esos chicos y chicas deberían rendir en sus puestos de trabajo desde el primer minuto. Y no es así. Las empresas, la sociedad, aprovechan realmente muy poco todo ese esfuerzo. En el otro lado, para aquellos que no han encontrado trabajo, y que posiblemente no encuentren nunca, en la especialidad que han cursado, el esfuerzo, claramente, no ha valido la pena, y la Universidad en particular y la sociedad en general les ha fallado y les ha mentido.
La universidad necesita una profunda reestructuración para acercarse a la vida profesional, para que los alumnos puedan “aprender” cosas prácticas de aplicación en un puesto de trabajo, que desarrollen autoconfianza y un sentimiento de ser competentes. Y que no se limiten solo a seleccionar y a certificar a los que ya tienen la autoconfianza y se saben inteligentes, para facilitar la vida a los equipos de reclutamiento de las grandes empresas.
Con este objetivo hemos desarrollado la metodología Story Centered Curriculum (SCC)y los programas XTOL Masters (www.xtolmasters.eu). En seis meses podemos ayudar a un licenciado en paro a reorientar su carrera profesional hacia el mundo de las TIC, de modo que sea empleable, de forma inmediata, en un sector en el que no hay paro. En un programa SCC los alumnos participan en proyectos de la vida real, con herramientas de la vida real, igual a lo que se encontrarán en su futuro puesto de trabajo. Aprenden en un entorno que simula el trabajo profesional real y desarrollan ese sentido de confianza y competencia que da el “saber hacer cosas”, trabajando en equipo y viendo el resultado del esfuerzo realizado. Cuando en la siguiente entrevista de trabajo les pregunten, ¿qué experiencia tienes? podrán enseñar los proyectos reales que han desarrollado, con la confianza del que “sabe hacer” cosas de verdad, que son valoradas por los clientes. Podrán mostrar el orgullo de ser un profesional.
En el mundo que llega, un título universitario, tal y como son hoy las carreras, no va a ser garantía de nada, la mayoría de personas con currículos llenos de cursos, grados, post grados y másters, teóricos y sin experiencia real, no van a encontrar trabajo. Solo una profunda revisión del que se hace y como se hace, en el ámbito universitario, podrá acercar el sistema a la vida profesional, alejándose de la titulitis que ya no lleva a ninguna parte. Algunos ya hemos iniciado este camino. Creemos que la universidad ha de ser una fábrica de profesionales y no de parados.