TRIBUNA
septiembre 2019

Cuando la solución depende de una conversación incómoda

Sergio Ortiz Pérez,
Global HR Manager de Atlántica Agrícola

 
Sergio Ortiz PérezComo me decía un gran profesor que tuve “Hay una competencia en concreto que tiene una gran influencia sobre todas las demás. Si esa competencia está bien desarrollada, tendrá un impacto positivo sobre el resto. Por el contrato, si esa competencia es débil, el resto probablemente se verán resentidas de la misma forma. Hablamos de comunicación”
Está demostrado que en las organizaciones esta competencia es cada día más clave. Desde el desarrollo de los equipos, hasta negociar una tarifa con un proveedor, dependerá de nuestra habilidad para comunicar, y no olvidemos que se trata de un rasgo que no nos enseñan en las escuelas.

Además, hay que sumar el entorno tecnológico actual, donde comunicar se está traduciendo, cada vez más, en mandar un mensaje vía email, WhatsApp, Messenger, etc. Herramientas, en mi opinión, que nos dotan de grandes ventajas y agilidad, pero que, sin control, están provocando que sustituyamos ciertas conversaciones en persona, donde la comunicación juega un papel fundamental.

En base a mi experiencia, he podido observar que un porcentaje muy elevado de los problemas que emergen en una organización, en la mayoría de los casos, la raíz proviene de una carencia de comunicación en algún punto del proceso. ¿Cuál es el motivo de esa ausencia de comunicación? Esto nos hace reflexionar sobre si realmente somos conscientes de la importancia de la comunicación, y cómo podemos lograr integrarla como una herramienta continua.

Hoy me gustaría centrarme en un aspecto concreto dentro de la comunicación, ¿Cómo lidiar con las conversaciones incómodas y qué impacto tiene no tenerlas? Y ¿Por qué llamarlas conversaciones incómodas? Se trata de un diálogo, ya sea con un empleado, jefe o compañero, donde probablemente se van a generar ciertas rigideces, se van a tratar temas donde hay diferentes puntos de vista, o donde alguna de las partes puede actuar a la defensiva ante un mensaje que perciba como incómodo.

Es común observar en las organizaciones cómo evitamos este tipo de conversaciones. Preferimos mandar un correo de varias páginas o directamente demorar esa conversación a otro día, hasta que finalmente se enfría la situación y nunca se llega a tener, provocando así una ruptura en la relación que a futuro generará frustraciones. Entonces un día nos preguntaremos ¿Por qué falta cohesión entre estos dos departamentos? Seguramente hubo una o varias conversación sin resolver.

Se trata de una habilidad que requiere entrenamiento y al principio genera rechazo, no nos enseñan a lidiar con situaciones así, por lo tanto, las evitamos, pero es estratégico para el crecimiento de las organizaciones: ayudan a resolver problemas, a generar espacios de nuevas ideas, mejorar el clima y crear cohesión entre los equipos.

Por ese motivo, me gustaría compartir varios tips que os podrán ayudar a tener una conversación incómoda con un resultado positivo:

  • Se prudente al escoger el momento para tener la conversación: Si nuestra idea es comunicar a una persona de nuestro equipo que tiene que mejorar un determinando aspecto de los informes, quizás un día que tiene la agenda completa de reuniones no sea el más adecuado. Busca un espacio donde pueda entender el mensaje y centre su atención en la conversación.

  • Prepara previamente la conversación: Reflexiona sobre qué argumentos vas a exponer y qué complicaciones puedes encontrarte. Piensa cuál es el objetivo de la conversación y cómo vamos a enfocar el mensaje, tener una estructura es importante, además nos ayudará a estar más tranquilos.

  • Se abierto a la escucha, muéstrate flexible y empatiza: En muchas ocasiones empezamos la conversación y exponemos todos nuestros argumentos como un robot y a partir de ahí, no nos interesa el resto. Es importante escuchar lo que la otra persona expone, entender sus necesidades, buscar puntos de encuentro y mostrarse flexible a la hora de ayudar.

  • Asegura que has cumplido con el objetivo de la conversación: Es importante cerrar la conversación siendo conscientes de que el mensaje se ha entendido, hacer un resumen final puede ser una idea para recopilar los temas tratados y cómo vamos a actuar a partir de ahora.

  • Ten presente que es una conversación positiva para mejorar: Normalmente nos autosaboteamos diciéndonos que va a ser complejo, cuando posteriormente, la otra parte tiende a agradecer la sinceridad y la madurez de tratar el tema para buscar soluciones.


Hasta aquí la teoría, nos toca tomar conciencia y actuar….

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