Cómo una cultura de aprendizaje continuo puede impulsar la resiliencia corporativa
Maureen Lonergan,
VP de Training and Certification de AWS
Hoy en día, tanto las organizaciones como los individuos tienen que conseguir hacer más con menos. Muchas organizaciones están estudiando cómo continuar innovando con respecto a sus objetivos de transformación digital empleando menos recursos. Si esto le resulta familiar, ha llegado el momento de centrarse en optimizar su plantilla. La resiliencia empresarial comienza con las personas; empoderando a los empleados para que puedan anticipar, navegar y adaptarse a cualquier reto que se presente.
El objetivo de un líder es respaldar la excelencia operativa, optimizar la reducción de costes y riesgos y atacar cualquier reto nuevo o inesperado que pueda surgir. Para ello se requiere contar con los conocimientos y capacidades necesarias para mantener el ritmo de aquellas tecnologías en constante evolución. Esto es más fácil decirlo que hacerlo y además requiere invertir en el aprendizaje continuo de la plantilla. A nivel personal, el compromiso de aprender y mantener la curiosidad durante toda la vida me ha reportado unos resultados extraordinarios. Aunque puede que no esté siendo imparcial, dado mi cargo como responsable de Formación y Certificación en AWS.
El aprendizaje continuo debería ser también uno de los valores clave, si no el principal, para aquellos que deseen establecer una cultura corporativa. Puede que resulte difícil concebir de dónde conseguiremos sacar el tiempo necesario para el aprendizaje cuando nuestros recursos están ya completamente asignados o incluso sean escasos, pero hacerlo generará un entorno en el que el personal estará añadiendo nuevas capacidades continuamente, buscando oportunidades de crecimiento con gran confianza y tendrá el valor de experimentar. Además, los directivos conseguirán que su plantilla tenga la experiencia necesaria para responder rápidamente en situaciones críticas.
A continuación detallo tres acciones que podemos emprender para generar una cultura de aprendizaje en nuestra organización y desarrollar equipos resilientes.
1. Establecer un directivo que promueva el aprendizaje
En cierta ocasión, escuché a un conocido emprendedor decir que la velocidad del líder determina la velocidad del grupo. El cambio cultural puede producirse en cualquier lugar, pero cuando comienza en lo más alto y busca el éxito futuro de los empleados, el cambio se produce con mucha mayor rapidez. Los trabajadores necesitan ver y escuchar a sus líderes apoyar y fomentar el desarrollo continuo de la plantilla. Si todavía no se cuenta con un ejecutivo dedicado, debe asignarse a un promotor que establezca la estrategia adecuada y contribuya al progreso de la misión entre los empleados.
El promotor ejecutivo establecerá el ritmo y sembrará las semillas de la cultura que deseamos a través de sus propias acciones. Esta persona creará foros que apoyarán los objetivos de aprendizaje, informará sobre el progreso hacia los objetivos establecidos, eliminará obstáculos para los directivos y sus empleados, y liderará mediante el ejemplo, involucrándose en un proceso de desarrollo y formación profesional continuos. Algunos de nuestros programas de formación con mayor éxito surgieron porque un consejero delegado, u otro alto directivo, acudió a una clase de formación y recibió su Certificación AWS.
2. Conocer el talento disponible y formular las preguntas adecuadas
El primer punto al establecer la agenda de cambio de una organización debe ser reconocer que el desarrollo de los empleados es un motor primordial del crecimiento del negocio. Debemos establecer objetivos ambiciosos, de lo general a lo particular, que conecten el desarrollo de capacidades con los objetivos anuales de la compañía y las métricas de rendimiento de la directiva. ¿Cómo podemos saber qué objetivos establecer? Todo consiste en conocer el talento del que disponemos. Debemos preguntarnos qué es lo que no estamos haciendo actualmente porque no contamos con las capacidades necesarias. Qué tecnologías requerimos para crecer e innovar en el futuro y crear un plan en el que se evalúe el talento con el que contamos actualmente y determine en qué aspectos deben crecer la compañía y la plantilla en el futuro.
3. Diversificar los referentes de aprendizaje
Finalmente, nuestra cultura de aprendizaje nos permitirá conectar con un pensamiento fresco y creativo, además de perspectivas diversas. Los verdaderos líderes crean oportunidades y dan seguridad psicológica a sus plantillas para brillar al máximo y equivocarse de manera segura. Debemos empoderar a empleados de todos los niveles y departamentos de la organización para que actúen como los líderes de aprendizaje. Animemos a estos adalides de la cultura para que generen entusiasmo, aumenten la participación en foros de conocimiento compartido a través de toda la compañía y fomentemos que las personas experimenten juntas. Debemos invitar a estos guías a abrir el camino, probar cosas nuevas, cometer errores y unir a los empleados para resolver problemas complejos. De este modo, crearemos un entorno en el que prosperarán tanto las ideas como las personas.
Debemos ser el cambio que deseamos ver
Los líderes son los que sientan el tono de la cultura que desean. Crear este entorno no resulta sencillo y no ocurre de un día para otro. Aquellos líderes que tomen medidas para fomentar una cultura de aprendizaje continuo, donde la experimentación y los errores coexistan como virtudes fundamentales, se verán recompensados con una plantilla preparada para crecer en sus carreras profesionales, hacer progresar el negocio y deleitar a los clientes.