Mind the Gap
Ignacio Lucea,
Chief Marketing Officer de beWanted
Durante todo el tiempo que viví en Londres siempre me llamo la atención esa frase escrita en el metro londinense delante de la entrada de cada vagón.
Mind the Gap.
Siempre pensé que la notoriedad de la frase se debía a un terror freudiano a los huecos por donde desaparecer… Ahora en la época donde todos vamos con la cabeza gacha y la cara escondida en una pantalla, donde todo ocurre en “real time”, donde la distancia entre cada generación se alarga con cada nueva App…. el Mind the Gap se hace más relevante que nunca.
El mundo evoluciona tan deprisa que es difícil predecir qué pinta tendrá en 2019. Si Facebook o WhatsApp no existían hace cinco años… qué existirá dentro de cinco o diez años.
Como siempre, lo único permanente es el cambio. Y si bien las empresas mejoran cada día su métodos, sistemas y principios para adaptarse a un entorno cambiante y globalizado, nuestras universidades necesariamente no.
Vemos que el currículo universitario, las formas de dar clase, los planteamientos y los enfoques no han variado en décadas. Todo el mundo ha cambiado, menos aquellos que debían liderar el cambio. Sí, hubo un tiempo en el que las universidades eran el centro del cambio, del descubrimiento, de la invención. La caja fuerte de nuestra cultura y la punta de lanza del progreso. Y en algunos lugares del planeta lo son. Pero aquí aún no.
Pero hoy, la realidad es que ni siquiera hoy forman parte del cambio. De la evolución. Se han convertido de hecho en un obstáculo. Una reliquia en forma de sistema educativo que prepara a nuestros jóvenes para el futuro de ayer. De hace diez o quince años.
La realidad es que hoy existe un GAP enorme entre universidad y empresa. Que las universidades están centradas en aumentar el número de alumnos, y no en su calidad, y lo que pase una vez se gradúan, es cosas de otros.
Y la realidad es que de esta desconexión surge en gran parte el problema que sufre la fuerza laboral más joven. Intentando encajar el “cuadrado” de educación que ha obtenido, en lo que es un “círculo” en forma de vacante profesional. Y al final, tienen que completar su formación de manera que lime sus aristas del conocimiento para lograr una oportunidad.
Por eso, y hasta que las cosas cambien, lo más lógico es que aquellas instituciones que son más ágiles lideren el cambió. Creando formas nuevas y eficientes de lograr una fuerza laboral joven preparada para aportar valor hoy. No dentro de dos o tres años.
Las empresas deben ser conscientes de que existe un hueco entre lo que demandan y lo que les proporcionan, y que dicho hueco debe ser salvado a través de la formación específica de sus empleados. Especialmente los más jóvenes. Los que tienen más que aprender sí, pero más ganas y más potencial también.
La mejor inversión que existe es en el talento humano, y como todos sabemos, el valor de una empresas está en su equipo.
Es hora de que convirtamos a los recursos humanos en activos humanos. De invertir en el crecimiento profesional de los que empiezan, de los que tienen más que aprender, pero también más sed de conocimiento. Entendemos que la mejor estrategia de futuro es a través de la gestión del conocimiento y de la experiencia, empezando desde el absoluto principio.
Igual que la tecnología ha creado ese GAP, la tecnología también puede ayudar a cerrarlo.
Hoy, contamos con las herramientas que logran identificar el candidato adecuado para cada puesto. El tipo de formación necesaria para cada objetivo profesional. Podemos buscar y seleccionar candidatos más rápido que nunca y de forma más certera.
Es hora de que la tecnología se abra paso en la parte más fundamental de la empresa. Su selección de personal. Así que ya es hora.
Mind the Gap.