Tengo talento. Soy un buen líder… Y busco trabajo
Antonio Sagardoy,
socio de Bros Group
Cuando realizo una entrevista tanto a un mando intermedio como a un directivo, “simplifico” la evaluación en dos aspectos clave: liderazgo y talento. Con algunas consideraciones. Lebron James (estrella de la NBA para los no aficionados al baloncesto) hizo unos correctos números en las finales de este año a nivel individual, pero me fijé en una estadística que me llamó la atención. Con él en pista, su equipo generaba parciales negativos en el marcador. Sin él en pista (en el banquillo), su equipo ganaba siempre los parciales a su rival. Acabaron perdiendo el campeonato.
El talento en cualquier organización no sirve de nada, incluso resta a la misma si la persona que lo posee no es capaz de integrarse e involucrarse con el resto de miembros del equipo.
Según un estudio (Schimdt & Hunter - EEUU) el 15% de los mejores mandos produce un 50% más que los mandos mediocres. Siempre recomendaré a uno de mis clientes a un líder que pueda estar en ese 15%. E insisto en que no basta con ser “muy bueno en –xmateria”, tienes que ser un experto en tu trabajo y tener a la vez habilidades inter e intrapersonales que te hagan conectar con el resto de talentos que haya en la organización. Si no conectas, te acabarás apagando.
Se empieza a decir que la identificación de candidatos ha evolucionado a commodity, por lo que es en la evaluación de los mismos donde encontraremos el verdadero valor añadido del proceso de selección. Uno de los retos para cualquier profesional del sector es descubrir si estamos ante una persona que aporte capacidad de liderazgo y talento… a la vez.
Una de las claves para conseguirlo debe ser huir de entrevistas anacrónicas, de las preguntas de manual: siempre formuladas igual, siempre contestadas la misma manera. Tengo igual de claro que el candidato que quiera transmitir esas aptitudes debe dar un paso más en su forma de relacionarse con el entrevistador. No vamos a realizar un manual de consejos prácticos para tener éxito en una entrevista (sé puntual, cuida tu imagen, mantén contacto visual, infórmate sobre la compañía o futuro jefe, ten bien definidas tus metas, etc., eso ya nos lo sabemos todos), precisamente estoy hablando de innovar, de arriesgar, de diferenciarnos, de salir del acomodamiento que creo que vivimos todos los que participamos en un proceso de selección.
No he realizado una sola entrevista de trabajo donde un manager o un directivo se considere poco competente gestionando equipos. Estaría firmando su suicidio con tal afirmación. No obstante, la sobrevaloración de uno mismo y de sus habilidades es una moda que no cambia ni mejora con el tiempo. Todos conducimos mejor que el resto. Todos aportamos a los equipos más ideas, más valor, más rendimiento que el resto. Todos sabemos escuchar más, interrumpir menos; por el contrario hablamos menos, pero con más acierto que el resto. Defectos no tenemos. Como mucho alguna área de mejora. ¿Cuál? (Déjame unos segundos…) – “Quizás… soy demasiado exigente conmigo mismo / A veces soy muy perfeccionista y eso puede que me reste eficacia puntualmente. / Exijo tanto a los demás como a mí mismo, y he de saber que no es lo habitual tener un grado de implicación y compromiso tan elevado como el que yo aporto a la empresa.”
Dejo los ejemplos antes de entrar en depresión profunda.
Considero que un buen líder debe ser consciente de su ignorancia, de sus limitaciones competenciales… Simplemente debe asumir que sus puntos débiles no son una cadena perpetua y actuar en consecuencia.
Permíteme algún consejo, tanto si estás en búsqueda activa de empleo, como si ya trabajas y en tu tarjeta puede leerse un complejo anglicismo que indica que eres uno de los miles de managers repartidos por la geografía española:
• Potencia tus cualidades y habla de tus éxitos, pero siempre multiplica la aportación que haya tenido tu equipo para llegar a dichos éxitos.
• No tengas miedo a hablar de algún fracaso, en el que tú habrás sido el máximo responsable. Será señal de que aprendiste del error, de que no volverá a suceder, de que ni miras ni apuntas con el dedo hacia otro lado, de que proteges a tu equipo…
• No tengas miedo a decir que en ocasiones es bueno y necesario presionar a tus colaboradores, saber ejercer el poder y darle importancia a los resultados. El equilibrio entre rendimiento/ productividad y establecer un buen clima con relaciones humanas positivas debe ser el objetivo de un buen líder, y en ese equilibrio es imprescindible ser capaz de combinar diferentes estilos de liderazgo.
Me alegra saber que eres buen líder y tienes talento. Pero si quieres demostrarlo en una entrevista, y posteriormente en tu puesto de trabajo, se capaz de identificar tu marca personal (personal branding), potenciarla, explotarla y transmitirla. Y una vez tengas esa parte del camino hecho, no tengas miedo a ser diferente, a ser creativo, a demostrar lo que tienes dentro de ti.
Para concluir: tal vez, siguiendo algunas de estas ideas en entrevista acabes siendo descartado en la fase final del proceso… Tal vez asustan dosis de sinceridad concentradas.
Pero si de verdad buscas una organización que te potencie personal y profesionalmente y crea en ti, alégrate de no haber sido seleccionado. Sigue esa línea. Encontrarás tu media naranja, rica y jugosa para explotar todo tu arte.
Por naturaleza, lo escaso se aprecia más. Y lo bueno escasea.
Apuesta por ti, apuesta por tu talento, apuesta por diferenciarte… y gana la partida.