Que el metaverso nos pille formados
Laura Raya,
directora de los postgrados en realidad virtual de Centro Universitario U-tad
Antes de entrar en detalle, me gustaría explicar qué es el metaverso porque a día de hoy todavía hay mucha gente que aún no lo tiene claro. El metaverso se convertirá en una réplica de nuestro día a día, pudiendo simular dinámicas sociales, industriales y profesionales en un mundo virtual inmersivo y persistente. Sin duda, todas esas dinámicas también se replican hoy de forma online a través de internet, pero no de forma inmersiva. El usuario no se siente presente dentro de internet, al contrario que cuando lo haga utilizando el metaverso, donde sentirá, gracias a la realidad virtual, una presencia en internet no antes experimentada.
Como es de intuir, replicar un mundo virtual que ofrezca al usuario la posibilidad de comprar objetos virtuales y reales, teletrabajar, realizar reuniones, eventos, quedadas sociales, asistir a conciertos; construir su propia empresa y abrir su negocio, donde incluso establecer acuerdos, tener una identidad visual y relacionarse con gente sin limitaciones geográficas, no es trivial. Por ello, el metaverso tardará unos años en construirse y su éxito dependerá de la formación de los profesionales que se encarguen de ello. Las acciones que se realicen en un futuro en el metaverso tendrán consecuencias similares a las de la vida real; comprar objetos, hacer negocios, cerrar acuerdos o conocer gente en el metaverso será tan real, válido legalmente y determinante como hacerlo actualmente a través de internet.
Los distintos metaversos que en la actualidad se están construyendo lo están desarrollando expertos en realidad virtual, en computación gráfica, ingenieros de software, expertos en ciberseguridad, modeladores, físicos computacionales… perfiles altamente cualificados tras formarse de forma específica a través de grados y postgrados que abarcan dichas temáticas. Estamos asistiendo al nacimiento de una nueva industria con grandes implicaciones sociales a futuro, por lo que una buena formación es vital para su éxito y para la seguridad de los ciudadanos de ese mundo virtual. Un ejemplo de ello lo encontramos en los alumnos del ‘Máster Universitario en Computación Gráfica, Realidad Virtual y Simulación’, que yo misma dirijo en el Centro Universitario U-tad, y que desde el año 2013 viene formando a los profesionales que actualmente ya se encuentran construyendo los diferentes metaversos que empiezan a surgir en la industria gracias a los conocimientos en informática gráfica, realidades extendidas y animaciones avanzadas adquiridos.
La formación cualificada en este campo es transcendental, pues el metaverso requiere de soluciones gráficas que actualmente no existen. Nuevos métodos de renderizado en tiempo real, técnicas de animación avanzadas basadas en física, métodos de locomoción e interacción inmersiva con gafas de realidad virtual. La formación autónoma o con pequeños cursos puede quedarse limitada. Un ejemplo de ello es que Meta (la antigua Facebook) está apostando ampliamente en Europa por la contratación de alumnos de máster, doctorandos y doctores investigadores en el campo de la computación gráfica.
Además de su importante dimensión tecnológica, el reto gráfico no es menor, ya que replicar nuestro día a día en un mundo virtual con una alta sensación de presencia y una encarnación virtual de nuestro avatar, no es sencillo de lograr. Además, no se trata únicamente de generar un mundo virtual en realidad virtual, como algunas soluciones están planteando llamándolo erróneamente “metaverso”, sino de combinar eso con el uso de criptomonedas, blockchain, comercio electrónico, avatares realistas, certificados electrónicos, NFTs o inteligencia artificial. Todo ello, requiere de una formación superior altamente especializada en cada uno de los campos mencionados.
Adicionalmente, el hecho de estar construyendo algo totalmente nuevo tiene un elevado componente de I+D+i. Hace unos meses Intel indicó que, ‘actualmente, la tecnología e infraestructura informática necesaria para ejecutar de forma persistente y en tiempo real el metaverso para el mismo número de los usuarios de internet no existe en todo el mundo’. Esto implica que el componente investigador cada vez toma más fuerza en la construcción del metaverso. La aplicación de la realidad virtual en aspectos tan sensibles y determinantes como, entre otros, la salud, también requiere que las universidades ofrezcan a la industria soluciones innovadoras sobre su impacto. Un ejemplo de ello son los proyectos de I+D+i realizados en el Centro Universitario U-tad donde se utiliza la realidad virtual como reductor del dolor en pacientes pediátricos hospitalizados en el Hospital Universitario La Paz o como técnica de superación de fobias orientadas a niños con autismo.
Por ello, los perfiles más demandados actualmente en las empresas con líneas de negocio en la realidad virtual y el metaverso son ingenieros del software especializados en computación gráfica y, a ser posible, con capacidad y experiencia en I+d+i, pues cubren varios de los conocimientos necesarios y demuestran la capacidad de crear nuevas soluciones. Esta demanda es cada vez más frecuente, pues de forma constante nuevas empresas comienzan el camino de acercarse al metaverso y la falta de profesionales formados comienza a ser significativa.