Revista digital
TRIBUNA
junio 2011

La necesidad agudiza el ingenio

Palmira López-Fresno,
delegada en Cataluña de CLUB EXCELENCIA EN GESTIÓN (CEG)

 
Palmira López-FresnoHay estudios que muestran que es precisamente en momentos de reducción de presupuestos cuando más se desarrolla la innovación. Podemos decir que es una parte positiva de la crisis en relación a la innovación. Pero no es lo único que se desarrolla en momentos de crisis. La creatividad se desarrolla aún más si cabe si se dan las circunstancias para ello.
Pero la creatividad por sí sola no se transforma en innovación. Requiere de la capacidad de asumir riesgos, y sobretodo un entorno (macro, micro) que la facilite. Es decir, en estos momentos de crisis, si aprovechamos bien las circunstancias y desarrollamos el entorno adecuado, tenemos una ventaja para poder implicar más a las personas, que se sientan parte de la empresa, fomentar la creatividad… en definitiva, hacer que “todos estemos en el mismo barco y todos rememos en la misma dirección”. Ahora bien, esto requiere un liderazgo apropiado. Y es ese liderazgo el que nos falta en muchas ocasiones.

Se requiere un liderazgo participativo, capaz de establecer la cultura y entorno adecuados para desarrollar la capacidad innovadora de la organización. Una cultura de respeto a las personas, de fomento de la creatividad y del apetito por el riesgo y la incertidumbre, apoyo ante las complicaciones, aprendizaje del error, potenciación de la diversidad en su sentido más amplio, actualización constante del conocimiento, esfuerzo y perseverancia, comunicación abierta (vertical –ascendente y descendente- y transversal), de escucha a clientes y las posibles fuentes de ideas.

Si en estos momentos de crisis no se respeta a las personas, si no se las reconoce, si no se gestiona bien la comunicación… la vinculación de las personas con la empresa bajará. Pero además se debe gestionar otro aspecto importante: los recursos. Estamos reduciendo plantilla, sobrecargando por tanto a las personas que quedan, que han de asumir mucha más carga de trabajo con procesos similares (es decir, se han de hacer muchas más cosas sin poner los medios para hacerlas de manera más eficiente), y cuando las personas están sometidas a tanta presión, viendo además que a su alrededor el entorno es negativo, la creatividad también disminuye, porque la actitud mental no es positiva. Están en situación continua de distrés. Por tanto se requiere, más que nunca, un adecuado liderazgo capaz de implicar a las personas, de identificar y desarrollar su talento, de fomentar los mejores valores… para poder innovar.

La innovación es un proceso clave para la competitividad, complementario de la mejora continua, y vehículo del emprendimiento. Nos referimos a la innovación a nivel corporativo, como activo de la organización y proceso transversal, no limitada a un departamento o unidad. Es necesaria porque contribuye a que las organizaciones sean competitivas y sustentables, en un entorno continuamente cambiante, global y cada vez más atomizado, porque exige y desarrolla actitudes y capacidades creativas en las personas y las prepara como mejores profesionales para el futuro, con la positiva repercusión sobre la propia organización, y porque incrementa el conocimiento explicito y tácito de la organización.

¿Cómo aplicar la innovación?
Es clave mantener una actitud comprometida y fomentarla en nuestros equipos. Es necesaria una actitud positiva ante el cambio, capaz de aceptar los desafíos y atreverse con ellos, de afrontar y aprender de los errores, de inspirarse en otras disciplinas y experiencias. Hay que considerar los objetivos de la organización y sus fortalezas competitivas, como marco de referencia, generar el entorno apropiado, disponer de la estructura, cultura y sistemas apropiados para potenciar el capital intangible y gestionar con eficacia los procesos de cambio. La estructura debe permitir los flujos de conocimiento, ser flexible, facilitar la participación activa y la creación de equipos diversos, promover y acoger métodos de trabajo sencillos y optimizar los recursos existentes.

Además hay que facilitar mecanismos de creatividad interna, y definir métodos de priorización. Priorizar y seleccionar las propuestas de innovación y desarrollar los proyectos correspondientes, y gestionar el conocimiento derivado del proceso de innovación, como parte del aprendizaje corporativo.

La innovación es necesaria para alcanzar y mantener la competitividad. Se puede ser competitivo sin ser innovador, manteniendo sistemas de mejora continua, pero los procesos de mejora nunca llegan a ser suficientes. Una innovación puede ser rentable, pero si se sale del foco estratégico detrae recursos de los proyectos esenciales. Es necesario un equilibrio entre firmeza y flexibilidad.
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