Revista digital
TRIBUNA
octubre 2012

Conversaciones pendientes

Joan Quintana,
director de Coaching Relacional

 
Joan QuintanaLas expectativas hay que explicitarlas de forma ordenada y comprensible para que el otro las pueda satisfacer
Las conversaciones pendientes generan la sensación de estar perdiendo alguna oportunidad, irritación, conductas de evitación y una actitud de que hay algo que es necesario resolver. Son como una rotura, como si el flujo que une a dos personas, dos departamentos de una organización, se hubiera roto y fuera necesario juntarlos para recuperar todas las posibilidades que la relación nos puede aportar. Una sola conversación debilitada o pendiente en una familia o en una organización altera todas las relaciones de sus componentes y, normalmente,
su origen se encuentra en expectativas no expresadas como si fueran “secretas y ocultas”.

En las organizaciones hay muchos desencuentros entre áreas y estas dificultades tienen sus efectos en la cuenta de resultados. Las expectativas hay que explicitarlas de forma ordenada y comprensible para que el otro las pueda cumplir o satisfacer y al no hacerlo se incumplen las expectativas y aparece la reclamación y la exigencia. Una relación debilitada requiere de una conversación para reparar el vínculo con el otro, omitir esta responsabilidad
hace imposible tener relaciones saludables. El tiempo no repara desencuentros, sólo los agranda.

Somos seres de repetición, y las conversaciones pendientes es una de sus manifestaciones. Hacemos una distinción en las conversaciones pendientes entre conversaciones de fortalecimiento y conversaciones de restablecimientos de vínculo, las dos son el fruto de falta de atención y reconocimiento:

• Conversación de fortalecimiento de vínculos: Aparece como necesaria por la falta de atención, cuidado y dedicación en la relación, y ha debilitado sutil y progresivamente el vínculo con una persona. Poder conversar con alguien con quien podemos y seguimos manteniendo la relación, pero sentimos que hay algo que es necesario aclarar, compartir y que lo vamos dejando no sabiendo muy bien porqué. No hemos roto la relación, la estamos dejando que se deteriore por nuestra incapacidad de conectarnos con lo que sentimos y de no dejar a lado nuestro ego y entender que es más importante cuidar esta relación que no queremos que se deteriore.

• Conversación de restablecimiento de vínculos: Generada por expectativas no cumplidas, conflictos no resueltos o abandonados, que han provocado un desencuentro que ha llevado a una ruptura en la relación. Esta conversación pendiente tiene la finalidad de reconstruir y reparar una relación que de momento está rota.

¿Con qué persona tengo la conversación pendiente?
Podemos identificar sin dificultad con quién tenemos pendiente una conversación, pero lo que nos permite avanzar hacia una conversación liberadora es ordenar las causas que la ha generado. En ocasiones, no sabemos porque la sola presencia nos provoca distanciamiento y agresividad, no nos gusta su forma de mirarnos, de pedirnos las cosas, de cómo nos escucha …,personas que nos recuerdan a nuestro hermano o madre, o a un antiguo jefe y nos produce una sensación instantánea de rechazo. Situaciones y personas que nos tensionan por su manera de ser y hacer, que nos evocan personas y vivencias de nuestra propia historia y que en su momento nos generaron malestar.

La mayoría de las veces las expectativas no cumplidas son la causa que origina la conversación pendiente. Esperamos de la otra persona que sienta, piense y actúe de una forma determinada, pero no explicitamos lo que deseamos que ocurra. Esperamos que nos respondan como deseamos y al no hacerlo nos sentimos desconsideramos y reclamamos desde el enojo y la sensación de rechazo y lo hacemos distanciándonos, disminuyendo la presencia e iniciando una conversación pendiente.

¿Qué emociones me han impedido afrontarla?
Cuando evocamos la persona y situación relacionada con la conversación pendiente nos invaden emociones y pensamientos que normalmente están al servicio de aplazar su resolución y desmerecer su importancia. Las emociones de tristeza aparecen cuando su origen es lejano y con una persona querida. Aparece la rabia cuando el origen es reciente y fruto de una vivencia de traición, el resentimiento lo acompaña e impide afrontar la conversación con el otro, el sentimiento de ser víctima y de ser maltratado por el otro se asienta.

La negación es un pensamiento recurrente: “a mí me da igual, yo no tengo ninguna conversación pendiente. Es el otro que la tiene conmigo”. El control de la emoción es una protección usual para no tenerse que plantear qué parte de mi está manteniendo que el encuentro con el otro sea una dificultad. Poner en consciente pensamientos y emociones que me han impedido realizar la conversación es un paso imprescindible para poder empezar en abrir laposibilidad de liberarme de ella.

¿Qué quiero conservar en mi relación ?
Esta es una pregunta básica antes de encarar una conversación, reconocer que quiero o que necesito conservar en mi relación con el otro y al ponerlo en peligro estoy poniendo en peligro mis propios retos profesionales o vitales. Para qué es necesaria mantener la relación con el otro, qué obtengo de ella y qué puede necesitar de mi para valorar que es útil y beneficioso tomar acciones que hagan posible el fortalecimiento o el restablecimiento de la relación. Decidir lo que se quiere conservar es ponerse en movimiento para el encuentro.

¿Cuáles serán mis tres argumentos en la conversación?
Ordenar el discurso construido desde la voluntad de encuentro y de reconstrucción de la relación no de la venganza y el resentimiento. Para ello hacer explícito los argumentos que vamos a utilizar nos puede ayudar a no caer en reclamaciones de lo que se hizo o no se hizo que pueden bloquear la conversación.

¿Qué emoción tengo que mantener?
Visualizar la conversación y anticiparse a posibles respuestas que sabemos nos pueden generar una respuesta agresiva que pueden poner en peligro la continuidad de la conversación y el encuentro deseado.

Hay que conversar aceptando que el otro puede reaccionar de forma inadecuada ya que no ha tenido la oportunidad de preparar la conversación.

Prescindiendo del desarrollo o consecuencias de la conversación. ¿Qué será distinto para mí a partir de ese momento?

Visualizar lo que será distinto y los beneficios que podemos obtener nos tiene que servir de guía para evitar boicotear la conversación y liberarnos del lastre que no nos deja hacerlo.

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