China: La inteligencia cultural como vehículo hacia la oportunidad de negocio
Begoña Pascual,
CEO de Corporate Language Training SL
Debemos aprender a hacer uso de la inteligencia cultural, definida como la capacidad de tener éxito cuando en el trabajo se reúnen diversas culturas
China aparece ante los ojos europeos al margen de la crisis global que afecta a la gran mayoría de países “desarrollados”. Su ritmo de crecimiento económico se esconde de esa crisis; según datos del FMI, su PIB creció el año pasado un 10,5%. El país asiático recibe más del 10% de toda la inversión directa extranjera en el mundo y supone un mercado potencial de 1.300 millones de consumidores.
Pensemos que, de repente,un alto porcentaje de los 1300 millones de chinos, que hasta hace poco estaban fuera de la vorágine de consumo occidental, están despertando a nuestros hábitos, pasando de ser la fábrica low cost al más gigantesco consumidor mundial tanto de productos como de servicios.
China es hoy la oportunidad de negocio más certera en esta incertidumbre que asola el panorama profesional en Europa y por mirar más cerca, en España, pero …¿existe realmente oferta suficiente para satisfacer tan inmenso volumen de necesidades? Si así fuese, el potencial que se nos ofrece, y que pretendería duplicarse en menos de diez años, sería muy apetitoso para particulares o empresas que dispongan de un embrión de negocio orientado a ese mercado y capaz de desarrollarse en él.
Y aún cuando exista el concepto de negocio, aterrizar con éxito en ese banco de oportunidades no es tarea nada fácil; a los escollos con que las empresas extranjeras se encuentran para lograr una presencia local (intervencionismo gubernamental, rígida regulación del mercado chino...) se unen las dificultades en la comunicación humana tanto idiomáticas como culturales; las costumbres, la forma de relacionarse, de entender y de hacer negocios serán claves para garantizar la supervivencia extranjera allí.
Por eso es fundamental enumerar las prioridades muy bien y hacer los deberes antes de llegar; es imperativo poder vehicular relaciones que debiliten la desconfianza y el temor de los interlocutores chinos. Tarea ardua encontrar la estrategia adecuada que genere confianza y abra puertas, pues los directivos chinos no suelen confiar en nadie fuera de su entorno cercano. En Occidente una relación profesional y de negocio puede derivar en una amistad personal. En China ocurre lo contrario.
¿Cómo pueden afectar los factores culturales en la integración social y profesional de los empresarios aventureros en China?
Como puntos clave apuntamos, primeramente conocer al menos las bases mínimas de un idioma tan complejo, pero, sobre todo, dimensionar la comunicación intercultural para evitar problemas en actuaciones inadecuadas en los intercambios de negocios; se impone desarrollar mecanismos de comportamiento para evitar conflictos: lenguaje directo vs indirecto, transmisión de emociones vs frialdad…la importancia del protocolo y la etiqueta en los negocios, actitudes sobre el tiempo, la puntualidad y el concepto de paciencia.
Recientemente se ha incorporado un nuevo concepto al léxico empresarial: la inteligencia cultural, definida como “la capacidad de tener éxito en el trabajo cuando en él se reúnen diversas culturas. La habilidad para entender contextos desconocidos y ajustarse a ellos”.
Debemos aprender a hacer uso de la inteligencia cultural, esa que nos permite tener disposición, flexibilidad y capacidad para poder “lidiar” con estos desafíos empresariales de forma efectiva. Requiere comprender las diferencias, aunque no las compartamos, y nos permite enhebrar acciones con personas de culturas diferentes para alcanzar fines en común.
Aquellas empresas con miras puestas en el Gran Dragón deberían focalizar los esfuerzos iniciales en facilitar a sus directivos y mandos las bases necesarias de comunicación intercultural sin esperar que el sistema de “prueba y error” solucione sus problemas.
Y es que estar con los fuertes, nos hará aprender y nos vinculará más a la fuerza que tanto se añora en tiempos de crisis.