Diversidad y talento intergeneracional: una combinación ganadora para la empresa
Maria Cinta Perolada,
directora de RRHH de Covestro
En la actualidad, la confluencia de factores tecnológicos, económicos, sociales y ambientales está acelerando el ritmo del cambio en nuestra sociedad, afectando todos los aspectos de nuestras vidas. Esta volatilidad constante, sin precedentes en épocas anteriores, también repercute en el desempeño de las grandes empresas, que ven como cada vez es más necesario innovar y adaptarse a nuevos escenarios con mayor rapidez. La gestión del cambio persistente obliga a las organizaciones a contar con dinámicas, capacidades, experiencias y puntos de vista diversos para abordar sus desafíos de manera más innovadora, eficiente y sostenible.
En el corazón de este cambio de paradigma se encuentran las personas que forman parte de las empresas, y que son el motor de su funcionamiento. Solo aquellas compañías que configuren espacios de trabajo inclusivos y diversos lograrán navegar con éxito en el entorno actual. Las diferencias ayudan a generar más oportunidades, innovación, conexión y compromiso interno. Aquellas empresas que implementan buenas prácticas en este sentido, con acciones de impacto real y medible, generan confianza. Una confianza que es clave para atraer y retener al mejor talento.
Uno de los grandes retos en este sentido es impulsar el talento intergeneracional. El mercado laboral actual está, a menudo, muy polarizado, con una generación joven muy cualificada, pero con poca experiencia, y una generación más senior que, en ocasiones, cree que sus mejores años profesionales ya han quedado atrás.
La gestión del talento intergeneracional no solo es beneficiosa para construir espacios laborales más inclusivos, sino que aporta un valor añadido a las propias compañías. Según un informe de Deloitte, las organizaciones con equipos de gran diversidad generacional tienen hasta seis veces más probabilidades de ser más innovadoras y ágiles. En un contexto tan cambiante como el actual, apostar por la conexión entre generaciones no solo es una ventaja competitiva, sino una necesidad imperativa. Potenciar el talento intergeneracional en las organizaciones permite la unión entre la experiencia y el método, y la frescura y las nuevas miradas.
Cada generación aporta una visión única del mundo y del trabajo. Los más jóvenes, nativos digitales, poseen una capacidad innata para adaptarse rápidamente a los cambios, ya sean nuevas herramientas tecnológicas o dinámicas de trabajo. Son perfiles a los que les gustan los retos y priorizan identificarse con la misión y los valores de la organización en la que trabajan. Por su parte, los profesionales más veteranos complementan estas características con experiencia, madurez profesional y resiliencia. Han vivido diferentes ciclos económicos y tecnológicos, lo que les permite ofrecer una perspectiva más amplia y contextualizada sobre los retos y oportunidades de la empresa y el sector.
Esta combinación intergeneracional de habilidades y perspectivas facilita la creación de nuevas soluciones creativas de una manera que un grupo homogéneo difícilmente podría lograr. Los profesionales senior pueden actuar como mentores, proporcionando orientación y apoyo a los más jóvenes, mientras que estos últimos pueden introducir nuevas ideas y enfoques innovadores. Además, la colaboración intergeneracional fomenta un entorno laboral de respeto y aprendizaje mutuo, donde cada miembro del equipo siente que su contribución es valorada y reconocida.
Casos de éxito como el de Covestro, empresa referente en el sector químico, avalan los buenos resultados de impulsar entornos de trabajo con diversidad generacional. La compañía cuenta con una firme política de recursos humanos que promueve una cultura corporativa segura y respetuosa con todas las personas, independientemente de su identidad, orientación sexual, género o edad. Fruto de este compromiso, Covestro cuenta con programas específicos que faciliten la colaboración y el intercambio de conocimientos entre diferentes generaciones. Un ejemplo del éxito de estas dinámicas es el caso de José María Carrión, ingeniero con más de 30 años de experiencia en el sector, y Farah Bouziani, estudiante en prácticas que está cursando su primera experiencia profesional en Covestro.
Según Carrión, compartir experiencias con Bouziani ha sido “un proceso fácil a la vez que motivador, por los retos que comporta; pero que ha aportado innovación, mayor creatividad y un incremento de la producción con nuevas ideas”. El profesional también ha explicado que esta sinergia le ha garantizado “enfoques nuevos y un pensamiento fresco propio de las nuevas generaciones, que serán las encargadas de impulsar el futuro del sector químico”.
A su vez, Bouziani también ha experimentado las ventajas de trabajar con un mentor altamente especializado: “Es muy importante, al inicio de una carrera laboral, contar con el apoyo de personas que no solo estén altamente cualificadas, sino que también estén dispuestas a responder preguntas, aportar críticas constructivas y, sobre todo, escuchar nuevas voces y opiniones”. En este sentido, su relación laboral con Carrión le está aportando “una visión holística del sector químico y de las actividades específicas que se llevan a cabo en la compañía”.
El caso de Covestro es solo un ejemplo del enorme potencial que tiene poder contar con equipos de orígenes, perspectivas y experiencias variadas. Según un estudio de McKinsey & Company, la diversidad en los equipos puede incrementar en un 35% las probabilidades de que las empresas consigan un rendimiento financiero superior a la mediana de su industria. Por lo tanto, fomentar un entorno laboral diverso no solo responde a una cuestión de justicia social, sino que constituye una estrategia empresarial clave para un éxito duradero. Esta estrategia tiene el poder de impulsar la innovación, mejorar la satisfacción de los empleados y aumentar la competitividad de la organización en un mercado global cada vez más complejo y desafiante.