Coaching: aliado de los líderes en la era del trabajo en remoto
Enrique Jurado,
CEO de Darte Human and Business School
Esta semana se han hecho públicos los datos del Monitor Adecco de Oportunidades y Satisfacción en el Empleo y he leído varias noticias donde se analizaban los mismos, haciendo hincapié en algunas de ellas en los datos relacionados con el trabajo en remoto, una realidad que apenas se contemplaba antes del 2020, pero que ahora parece que ha llegado para quedarse.
En España, en concreto, el número de trabajadores en remoto antes de la pandemia del Coronavirus era de 1,91 millones. En el segundo trimestre del 2020, en pleno confinamiento por Covid, esa cifra aumentó a los 3,55 millones. Aunque ese número disminuyó con la vuelta a la ‘normalidad’, 2023 ha cerrado con 3,06 millones de trabajadores que realizan su actividad en remoto.
Es decir, lo que se impulsó de manera prácticamente obligada por el confinamiento fue la mejor manera de ponerlo a prueba. Así, a la vista de los datos, un elevado número de empresas donde el teletrabajo es 100% viable, observaron que era posible apostar por esa modalidad y lo han mantenido. Pero, ¿gestionar un equipo a distancia es lo mismo que hacerlo in situ? ¿Basta simplemente con mandar a los trabajadores a casa y mantener el mismo esquema de trabajo?
Los retos del teletrabajo
Cuando se piensa en el teletrabajo, especialmente de las personas que siempre realizan trabajo presencial, se ve como el sueño ideal porque lo primero que se contempla son sus beneficios directos: no hay pérdida de tiempo en desplazamientos, posibilidad de comer comida casera, mejorar flexibilidad con la vida familiar…
Pero la realidad es que, como se suele decir, no es oro todo lo que reluce, y tanto para el empleador como para el empleado, el teletrabajo tiene también sus contras. Por ejemplo, en el caso de los trabajadores, algunos estudios han desvelado que, si bien ahorran tiempo en desplazamientos, les resulta más difícil desconectar y suelen alargar las horas de trabajo.
Además, gestionar el estrés en la soledad del despacho de casa a veces se hace mucho más complicado que si se comparte con el resto de compañeros in situ, sobre todo porque los canales de comunicación son diferentes.
En el caso de los gerentes, deben ser conscientes que la forma de gestionar el equipo debe ceñirse a nuevas estrategias para que la productividad no se vea afectada. En un artículo de The New York Times del pasado octubre, precisamente se hablaba de esto: Nick Bloom, economista de la Universidad de Stanford, e investigador prolífico en el campo del teletrabajo, señaló que el nuevo conjunto de literatura muestra variaciones en la productividad de las empresas que adoptaron el trabajo a distancia en función del enfoque del empleador.
Es decir, aunque apostar por el teletrabajo puede traer muchas ventajas, también tiene el riesgo de que si no se hace bien, afecte directamente a los trabajadores. El mismo Nick Bloom observaba, en ese sentido, que contar con gerentes bien capacitados dispuestos a brindarles apoyo a los empleados que trabajan desde casa para saber guiarles de forma adecuada, repercute directamente en la consecución de los objetivos de la empresa.
Y aquí es donde estoy convencido de que el coaching puede ser el gran aliado.
Cómo puede ayudar el coaching a las empresas en la era del trabajo en remoto
Según lo compartido por el economista de la Universidad de Stanford, el reto de mantener la productividad con un equipo remoto recae en que la persona o personas encargadas de dirigir al equipo en remoto tengan las herramientas necesarias para que los trabajadores sigan el plan de acción para alcanzar los objetivos de la empresa, mientras lidian con los inconvenientes del teletrabajo.
En ese sentido, un líder formado en coaching tiene muchas más papeletas para ser el faro perfecto de su equipo en remoto y conseguir, e incluso, aumentar, los niveles de productividad de la empresa.
Puede utilizar las herramientas del coaching, e incluso hacer sesiones de coaching con empleados si fuera necesario, para identificar sus fortalezas y debilidades con el fin de ajustar bien los roles en el trabajo a distancia, así como detectar mejoras en los canales de comunicación, un elemento clave para que el trabajo fluya cuando es en remoto.
Además, sus conocimientos en coaching pueden hacerle más proclive a detectar la sensación de desconexión y desmotivación por parte de los trabajadores y saber cómo guiarlos para solventarlo.
El líder experto en coaching también puede conocer la forma más viable y recomendable de establecer metas en un contexto de trabajo a distancia y delimitar el plan de acción que mejor se ajuste a la realidad virtual.
Y en este caso me refiero no sólo a metas que no solo se centren en las propias del trabajo, sino que incluyan también alcanzar objetivos de bienestar personal y rendimiento, brindándoles recursos a los empleados para gestionar el estrés y llevar a cabo una adecuada gestión del tiempo.
En definitiva…
Siempre se habla de cómo el coaching es cada vez más demandado por los líderes para la mejora de su desempeño personal y profesional, pero actualmente, además, que el líder en sí mismo se forma en coaching para poder aplicar sus recursos para guiar a los equipos en trabajo en remoto, me parece igual de acertado.
En la escuela que dirijo, D’Arte Human Business School, el Máster en Coaching Profesional que impartimos se presenta como el programa más completo para formar a los líderes de ahora. Por un lado, porque la persona que lo estudia realiza un trabajo de autoconocimiento que le permite desarrollar sus propios recursos internos y potenciarlos. Pero, además, proporciona herramientas de PNL, Inteligencia Emocional y Mindfulness, además de las propios del Coaching, que le serán de enorme ayuda si tiene que gestionar equipos que trabajan en remoto.