¿Cómo podemos optimizar las competencias de la mujer emprendedora?
Isabel Navas,
socia consultora de Elige
ELIGE somos una firma de consultoría de recursos humanos que ayuda a las organizaciones en la identificación y desarrollo de las personas y sus competencias como clave para lograr el éxito en sus negocios. Las competencias son aquellas habilidades de gestión que nos permiten crecer en nuestro desarrollo profesional. Trabajando nuestras competencias orientadas hacia una excelente ejecución y resultados, y nuestras competencias orientadas a la mejor relación con las personas impulsamos el éxito en todos aquellos proyectos que emprendamos.
Si nos centramos en el primer grupo empezamos con Orientación a Resultados. Es la habilidad que nos permite identificar cuáles son los objetivos concretos de nuestro proyecto. Una mujer emprendedora debe impulsar su capacidad para documentar con datos concretos los retos que se propone, de forma cualitativa y de forma cuantitativa. Identificar cual es el coste del proyecto, cual es la facturación que pretende en un periodo concreto, cual es el punto en el que será rentable la empresa, cual es la financiación con la que cuenta, o cuáles van a ser los salvavidas en su tesorería. Por otro lado, definir claramente los productos o servicios que va a ofrecer, los costes y precios de estos es fundamental.
Planificación y Organización, es el siguiente paso, y por supuesto, otra de las habilidades indispensables. Una vez que tenemos el OBJETIVO, definido en términos concretos tanto económicos como cualitativos, un emprendedor debe definir cuáles van a ser las líneas estratégicas de su proyecto, y en base a esto cuales van a ser las diferentes acciones que debe llevar a cabo en el tiempo. Un cronograma en una hoja de cálculo, donde identificar cada tarea en un periodo de un año, puede ser una herramienta perfecta. En él colocaremos cada una de las acciones a llevar a cabo.
Esta planificación debe ser totalmente flexible, y llevándola a cabo nos daremos cuenta que no tiene porque cumplirse a futuro tal cual fue escrita. Pero el simple hecho de reflexionar sobre las acciones que tenemos, y plasmarlas en un papel nos preverá de posibles obstáculos, y nos marcará el camino. La necesidad o no de saltarnos el plan, lo hablaremos en otra competencia más adelante: Capacidad de Adaptación.
Iniciativa. Ya tenemos el proyecto, y ya tenemos el plan. A veces, el pasar a la acción es lo que más nos cuesta. Una emprendedora debe ser consciente de que los posibles obstáculos ya los hemos contemplado en nuestro PLAN y que ya hemos repensado cuales son las acciones para salvar estos. Ahora aparece el momento de salvar las inseguridades y de dar paso al frente. Procrastinar es un término que se está poniendo de moda. Wikipedia nos dice: “La procrastinación (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), postergación o posposición, es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables.” Iniciativa es saber encontrar las maneras de salvar estas barreras, y hacer aquello que queremos hacer.
Análisis y Resolución de Problemas es la habilidad que podemos ejercer para examinar los posibles obstáculos que encontremos en nuestras acciones, y poder solucionarlos. Con el análisis de las situaciones somos capaces de bajar a detalle en los datos de cada circunstancia, entender relaciones entre los datos, y entender con perspectiva como afecta esto a la situación global. Identificando y examinando datos, tendremos claras las pautas para encontrar las soluciones a los problemas. Es un método de trabajo, que según una emprendedora logre poner en marcha, poco a poco, irá cogiendo hábito en su propio desarrollo.
Con cada obstáculo, tenemos la oportunidad de aprender saltarlo. Cada problema se convierte en un logro, que nos lleva a ejercitar aquellos músculos que habitualmente no usamos. Este es el aprendizaje. La Capacidad de Aprendizaje, es la manera en la que vamos asumiendo las nuevas formas de poner en juego nuestras habilidades, según el entorno va cambiando. Una emprendedora tiene que aprender a ser experta en su negocio, a ser experta en gestionar su negocio, aprender a gestionar clientes, y proveedores, esto sin contar conocimientos financieros, marketing, logística, entre otros.
Flexibilidad o Resiliencia son términos que nos indican la necesidad de ajustarnos a los diferentes entornos, personas, o perspectivas a las que una emprendedora debe amoldarse, desarrollando su Capacidad de Adaptación. A estos nos referíamos cuando hablábamos de saltar los planes ya definidos. Entender las necesidades de los clientes, o las diferentes perspectivas que tienen las personas con las que colaboramos son claves que no deben descuidarse en cada negocio, independientemente del tamaño de la empresa. Habrá ocasiones en las que los clientes cambien sus condiciones o sus horarios, o que los proveedores no hayan entendido las especificaciones que necesitamos, y las circunstancias cambien rápidamente. Solo aquellos emprendedores que sepan solucionar esto, sin que para ellos suponga un problema, serán los que tengan más éxito.
Entramos en el grupo de competencias relacionadas con las personas.
Comunicación es un término muy amplio en el que podemos diferenciar varias dimensiones:
- Sin duda cualquier persona que arranca un negocio debe tener buena capacidad de comunicación en los términos de decir aquello que realmente quiere decir. Ser claro en sus exposiciones, logrando mantener conversaciones en las que pueda entrelazar diferentes ideas con su interlocutor.
- Por otro lado, debe saber estructurar sus mensajes, dando el tiempo necesario, en cada intervención, con una introducción clara, un desarrollo y conclusiones.
- Contar con Habilidad Social significa saber relacionarse de forma adecuada con diferentes personas, de diferentes culturas o diferentes funciones. Entender cuál es el estilo de comunicación en cada momento y aplicarlo. Por ejemplo, no es igual el lenguaje que usamos con nuestros amigos que cuando hablamos con un profesor de la Universidad, ni tampoco el lenguaje que usamos con nuestra familia, que el lenguaje profesional. Si desarrollamos esto, un emprendedor debe saber diferenciar cual es el estilo de comunicación que puede usar con cada grupo de clientes.
- Networking. Las relaciones profesionales, saber moverse en diferentes círculos sociales también es un valor a la hora de emprender. Conocer las diferentes asociaciones de la zona donde esté ubicado nuestro negocio, o las asociaciones técnicas relacionadas con la naturaleza de nuestra empresa, son algunos de los grupos con los que podemos empezar a desarrollar estas competencias.
- Por último, un buen comunicador debe saber escuchar. Entender cuáles son las necesidades de las personas con las que se relaciona para saber qué es lo que necesita el otro en cada momento. Su interés por los demás, le devolverá el conocimiento para poder entender cómo ayudar desde su negocio, y así contribuir a su crecimiento.
-
Cuando hablamos de Liderazgo, nos referimos a la capacidad de dirigir personas. Gran parte del éxito del emprendedor está relacionado con el equipo con el que cuenta. Rodeándote de buenos profesionales tendrás buenos resultados es una de las claves que hemos puesto en práctica en nuestra empresa. Un buen Líder, lidera a su equipo, a sus proveedores e incluso puede guiar a sus clientes como experto de aquello a lo que se dedica. En la teoría del liderazgo vemos como cada “jefe” debe saber guiar a su equipo con triple perspectiva. Por un lado en función del potencial de las personas que dirige, por otro, en función del nivel de trabajo de estas personas (desempeño) y por último desde su propia motivación. Las personas de un equipo pueden contar con diferentes niveles de desarrollo madurativo, no es lo mismo dirigir a un equipo de recién licenciados, que a un grupo de personas con mucha experiencia, o no es lo mismo dirigir a personas muy expertas en trabajos profesionales, que personas acostumbradas a trabajar a nivel de gestión. Cada persona es diferente, y cada “jefe” debe ser consciente de sus propias diferencias, de su tendencia a la hora de dirigir personas y después de las diferencias entre las personas que tiene que dirigir.
Por último, el Trabajo en Equipo es cuando ponemos todas estas habilidades individuales, incluidas las orientadas a los resultados, en funcionamiento en un grupo de trabajo, del que pretendemos crear un equipo. Debemos tener todos un objetivo, planificar un trabajo e impulsar unas acciones concretas. Solucionar los diferentes problemas que surjan entre todos con diferentes técnicas que desarrollen nuestra creatividad y análisis. Permitir que el grupo aprenda a equivocarse y aprenda del error, es una oportunidad para cohesionar a las personas en su desarrollo hacia ser un equipo. Flexibilidad, Comunicación y Liderazgo son competencias de obligado cumplimiento cuando trabajamos en situaciones grupales. Es por esto, que siendo un buen jugador de equipo, escuchando a los demás, agradeciendo las intervenciones, y creando buen ambiente de trabajo, una emprendedora logrará grandes resultados.
Con esto terminamos de describir las Competencias de las Mujeres Emprendedoras que hemos identificado, aunque podríamos seguir describiendo términos que nos ayudan a crecer como profesionales.
Las personas en las que hemos basado este estudio, cuentan, como todos nosotros, con fortalezas y áreas de desarrollo. No todas cuentan con un nivel alto de desarrollo en cada una de ellas, pero si en todas, aparecen comportamientos que apuntan potencial en estas descripciones.
Las competencias son habilidades que se desarrollan a través del hábito y los comportamientos. El desarrollo profesional del emprendedor /a o de cualquier profesional parte de su propia motivación, identificando cuáles son sus fortalezas y cuáles son las habilidades que debe “entrenar” de forma consciente para impulsar su aprendizaje. Solo aquel que desarrolla sus habilidades competenciales a la vez que sus habilidades técnicas logra realmente éxito en su trayectoria.