Directivos y líderes ¿dónde reside la clave de su formación?
Olga Alonso,
directora de Formación Executive de ESCP Europe
Recientemente me llamó la atención un informe publicado por la consultora Hay en colaboración con la prestigiosa Wharton School sobre el liderazgo directivo en las empresas europeas y su papel en la crisis actual. Las españolas Banco Santander, Telefónica y Repsol formaban parte del grupo de cabeza de su ranking.
El estudio profundizaba en algunos de los rasgos que comparten los directivos de estos gigantes españoles de la gestión y que les hace merecedores de esta distinción como son: enfoque global y liderazgo de cooperación, valoración de la diversidad como recurso empresarial y, desde luego el entendimiento de otras culturas.
En suma, estas compañías han comprendido que su éxito se fundamenta en tener líderes para el mundo: directivos capaces de integrar la complejidad de empresas con negocios globales, pero también con una gran diversidad de sistemas culturales, legales, legislativos y económicos.
En este contexto, ¿somos capaces desde las escuelas de negocios de ofrecer programas que permitan a los directivos desarrollar competencias tales como la curiosidad por otras culturas, la aceptación de la complejidad, la capacidad para crear comunidades globales dentro de su organización, en definitiva, líderes con coraje, preparados para fluir con el cambio?
Sin duda, una respuesta afirmativa a esta pregunta implica un cambio total de paradigma asumido hasta ahora por todos los que trabajamos en este campo.
Quizás, puede ser útil reflexionar sobre algunas claves imprescindibles que no pueden faltar en este nuevo entorno y que están relacionadas con características de los nuevos programas de formación/desarrollo directivo, como son el contexto, método de trabajo y equipo de profesores.
Analicemos detenidamente cada uno de estos elementos:
Contexto: Si queremos entrenar en liderazgo para un mundo global, el contexto tiene que ser, por tanto, global y esto implica que los directivos en su periodo de formación viajen, experimenten el contacto real con culturas, países y entornos diversos. Además, el propio grupo de participantes en el programa también debe pertenecer a diferentes implantaciones de la compañía para propiciar el aprendizaje cruzado, el intercambio de prácticas, la flexibilidad, el feedback...
Método de trabajo: Benchmarking, experimentación, reflexión sobre lo experimentado. Estos son los tres ejes sobre los que construir programas ejecutivos para crear líderes globales: ¿Qué hacen otros? ¿cuál es nuestra experiencia? ¿cómo podemos compartirla y mejorarla?
Equipo de profesores: profesores expertos, habituados a trabajar con ejecutivos multiculturales, que hablen idiomas y tengan experiencia internacional. Profesores entrenados en este tipo de programas, capaces de potenciar las capacidades de los directivos y de transmitir experiencia.
A partir de aquí, se presenta también para los responsables de Organización y RR.HH. la oportunidad de crear programas que les permitan influir en la competitividad de sus empresas y adquirir un papel relevante en conseguir los objetivos estratégicos de sus compañías. Sin duda, ahí está el reto. ¿Nos atrevemos con él?