Los trabajos del presente: competitividad y flexibilidad en un entorno internacional
Miguel Palacios,
director académico de Educación Ejecutiva de ESCP Europe
Los junior deben de ser altamente productivos en todas partes del mundo, con gran orientación al cliente y flexibles
Las empresas viven actualmente momentos de incertidumbre y en el caso de España una crisis del mercado interno. Adicionalmente, las mejoras de comunicaciones, Internet y reducción de barreras arancelarias en los últimos decenios generan gran dinamismo en los mercados y un entorno de hipercompetitividad, según relata Thomas Friedman en su ya clásico “El Mundo es Plano”. Todo ello conduce a necesidades muy claras en formación ejecutiva que observamos en los distintos campus que tenemos en el mundo. Se enfocan en transformar de la manera más rápida posible las organizaciones en empresas altamente competitivas, internacionales y flexibles.
Hay distintos tipos de profesionales dentro de las empresas, pero por simplificación mencionaré los recién titulados o recientemente incorporados, junior de ahora en adelante, y de profesionales que lleva más tiempo en la organización o senior.
Los junior deben de ser altamente productivos en todas partes del mundo, con gran orientación al cliente y flexibles, ya que su puesto y entorno de trabajo variará con los tiempos. Para conseguirlo, un ejemplo interesante lo suponen los programas de varios meses de formación que han aparecido recientemente en prensa de grandes multinacionales en colaboración con universidades o escuelas de negocio. Permiten:
- Atraer, identificar y retener a los mejores titulados.
- Formar para que dichas personas rápidamente entiendan las áreas posibles para su trabajo futuro en la compañía dentro de equipos multiculturales y multidisciplinares.
- Entrenar para que se enfoquen en el negocio y piensen en el cliente y sus necesidades en un entorno internacional.
- Generar una red de contactos y trabajo en la compañía con el propio grupo y todo el personal que sigue el posgrado que permita mayor eficiencia y flexibilidad en su trabajo futuro.
De los senior se espera, además de lo tradicional en todas las organizaciones y perfectamente cubierto por la formación tradicional ejecutiva y de posgrado, que puedan identificar negocios más allá de sus fronteras y trabajar en proyectos y mercados internacionales, desde su país de origen u otras partes del mundo.
Citaré dos ejemplos concretos de conversaciones mantenidas con directivos de las últimas semanas. El primero es un director de sistemas al que le han añadido la responsabilidad de gestionar no sólo Europa, sino Asia desde su puesto en España para una multinacional latinoamericana con lo que ello implica para él y su equipo.
El segundo, el director general de una empresa de infraestructuras que ha pasado de tener el 100% de su organización en España en proyectos, a tener prácticamente la totalidad de la plantilla en proyectos fuera de España y más de un cuarto expatriados temporal o definitivamente. Para esta nueva necesidad se requieren cursos con las siguientes características:
- Altamente eficientes para personal muy ocupado, por lo tanto cortos, de varios días.
- Que trabajen de manera práctica la multiculturalidad con la coordinación de profesores internacionales que tengan experiencia empresarial profesional.
- A ser posible que expongan directamente a los alumnos al reto de experimentar otros entornos, incluso con sesiones en distintos campus por Europa o el mundo.
Las dos grandes dudas que quedan por responder es si las empresas de las que hablamos disponen del personal cualificado al que presentar dichos retos y pueden convertirse en empresas competitivas y flexibles en un entorno internacional y si en el entorno existe el potencial de formación necesario para ejecutarlo.
La primera respuesta es esperanzadora. Aunque es una tendencia reciente, muy potenciada en los últimos diez años, hay empresas españolas triunfando por el mundo y adaptándose de manera exitosa a los nuevos tiempos. Baste citar como ejemplos de una interminable lista a Inditex, Indra, Ferrovial, Repsol, Movistar, Banco Santander, Gowex, Grifols u Odiageo. O a grandes concesiones de infraestructuras como el Canal de Panamá y el AVE de Medina a la Meca. Aunque las universidades españolas no aparecen como las primeras en el mundo por su potencial investigador, sí son líderes en formación de titulados capacitados, trabajadores y gracias a la “cultura española”, apasionados, sociales y adaptables.
En cuanto a la segunda pregunta, España es una potencia mundial en formación de calidad de posgraduados en gestión.
Aún siendo un país inferior a Francia, Reino Unido o Alemania en cuanto a tamaño, es el único que dispone en el ranking de 2012 del Financial Times de cuatro de las 10 mejores escuelas de negocio de Europa (IE, ESADE, IESE y ESCP Europe).
Como dice un buen amigo mío a cargo de una multinacional: “si a un buen ingeniero salido de una buena
universidad pública o privada española le doy un poco de formación en negocios, habilidades y multiculturalidad, se come el mundo”. Hagamos esto más realidad de lo que ya actualmente es desde nuestras organizaciones con formación ejecutiva de calidad. Es clave para nuestro presente y futuro y, sin duda, necesario para operar con éxito en un entorno internacional turbulento altamente competitivo.