TRIBUNA
octubre 2013

De una startup a una multinacional. ¿Das el paso?

Carles Polo ,
socio director de evoluciona_t

 
Carles Polo Es una situación que puede darse, no es común, últimamente es más habitual el paso en sentido inverso pero nos gustaría reflexionar sobre dar el salto de una startup a una multinacional. ¿Se puede?
Este concepto no es nuevo, antes, este salto era el que se daba entre trabajar en una empresa familiar (todavía ahora) y una multinacional; pero en los últimos 20 años, el tejido empresarial ha fomentado también las startups que no son empresas tradicionales sino empresas con un foco muy claro en el crecimiento rápido.

¿Qué nos puede pasar si pasamos de trabajar en una startup a trabajar en una multinacional?

1. Podemos sentirnos encorsetados
Las startups tienen la particularidad de que no solamente tienen velocidad sino que también tienen la necesidad de que sus trabajadores sean multifuncionales, no se trata de que todos hagan de todo sino de que estén dispuestos a hacer todo tipo de cosas, los perfiles tienden a ser muy elásticos para abarcar todo lo que se tiene que hacer con poca gente y muy poco dinero.

Si venimos de una startup, una multinacional donde los puestos y las funciones están muy definidas y delimitadas puede parecer a muchos una jaula de oro.

2. ¿Sabemos realmente ser “políticos”?
En las multinacionales o en empresas de cierto tamaño, la habilidad política de algunos es tanto o más efectiva que el trabajo de otros. En las multinacionales hay que ser político a partir de ciertos niveles.

Si venimos de una startup donde probablemente no hemos tenido que ser políticos sino claros y directos en muchas ocasiones, el hecho de tener que medir las palabras y acciones no tanto en función del objetivo sino del contexto algunas veces, puede resultarnos muy complicado. ¿Seremos capaces?

3. Poca visión global y mucha visión parcial
A veces hemos visto personas que, pese a trabajar en una multinacional, tienen poca visión global de la situación, la empresa, el sector,... el futuro. La visión parcial es peligrosa porque incide poco en la consecución de los objetivos globales como empresa, suele incidir en los objetivos de cada uno o de cada puesto de trabajo o función. Es peligroso porque la visión global es lo que mueve a la organización, “A Mission, A Vision, Who We Are”, como dicen algunos.

Si venimos de una startup, lo más probable es que tengamos una visión global muy trabajada y un foco en los objetivos muy claro que pueda parecer agresivo en grandes organizaciones.

También nos gustaría hablar de algunas diferencias que se dan entre Estados Unidos y España, hemos visto casos de emprendedores en Estados Unidos que han vendido la empresa a grandes multinacionales y, no solamente continúan en la multinacional sino que además les ofrecen puestos de gran responsabilidad e incluso de intraemprendeduría, ¿por qué no? Son los mejor preparados para ello...

En España hemos visto casos parecidos a éste (comentado en el párrafo anterior); pero también otros en los que el emprendedor es apartado, voluntaria o involuntariamente de su proyecto, blindando además su capacidad de volver a emprender en el sector. ¿Es eso bueno?

No hay grandes experiencias que nos decanten hacia una opinión o la otra; nuestra experiencia es que el talento nunca se debe perder ni dejar perder, voluntaria o involuntariamente.
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