¿Cuál es la semilla del emprendimiento?
Andrés Fontenla,
director general de Fontevalue Consulting
¿Cuáles son los elementos comunes que se detectan en la trayectoria de los que triunfan en los negocios? Normalmente una buena idea surgida en un momento oportuno unido a una actitud perseverante sorteadora de todo tipo de obstáculos.
Una aspiración que está en la mente de todos es forjar en la sociedad el carácter de emprendedor para potenciar la puesta en marcha de empresas de forma sistemática y garantizar así la creación y mantenimiento de empleos. También para tener un alcance más global en el mundo de los negocios.
Sin embargo, podemos preguntarnos cuál es la semilla del emprendimiento. ¡Ah, esa fórmula magistral! Desde luego es algo que no se improvisa ni depende únicamente de la espontaneidad o de habilidades personales innatas. No yace únicamente en ser “echados para adelante”, como se decía antes. Ni siquiera está circunscrito a la juventud, ya que hay múltiples ejemplos de emprendedores de toda edad.
A nivel internacional, son muy conocidos los casos de Bill Gates (Microsoft, 1975) o Mark Zuckerberg (Facebook, 2004); ambos fundaron sus empresas con la edad de 20 años. En cambio, el arranque de McDonald´s como negocio a gran escala lo lleva a cabo Ray Kroc con 53 años al adquirir y transformar la cadena.
En España, Juan Roig fundó Mercadona en 1981 a la edad de 32 años. Inditex fue constituida en 1985 como cabecera de grupo cuando Amancio Ortega contaba con 49 años, si bien 15 años antes había fundado la empresa precursora. En el caso del Marqués de Villar Mir, tenía ya 56 años y una prestigiosa carrera al adquirir la empresa que se convertiría en OHL, entre otras empresas dentro del grupo que lleva su nombre.
Ahora bien, ¿es posible cultivar y entrenar el emprendimiento? Si lo contemplamos desde una perspectiva no solamente economicista, podríamos apelar a la madurez personal. Y en ello desde luego la educación habría de jugar un papel importante. El modo en el que se estimula a los niños y jóvenes durante su etapa formativa puede determinar una mayor proliferación de emprendedores en el futuro.
Desde la escuela se pueden promover las iniciativas de proyectos de diversa índole que sean el vehículo para desarrollar la iniciativa en los negocios en el mañana. Concebir un plan, analizar el entorno, recabar los medios adecuados, entusiasmar a otros, organizar el trabajo, gestionar el equipo son componentes habituales de cualquier proyecto y son aplicables también en edades tempranas con la adaptación correspondiente.
Pero igual o más importante es la estructura emocional con la que dotamos a nuestros hijos: la autoestima y confianza en ellos mismos; la seguridad de que pueden, a pesar de la noria de emociones alrededor del proyecto; la frustración y la superación de dificultades y fracasos; la exaltación y el entusiasmo; la digestión de los éxitos… Cambiar el rumbo de alguna iniciativa o reflotarla tras escollar o bien decidir cuándo desistir definitivamente y recalar en puerto amigo para descansar y prepararse para abordar la siguiente misión.
Se trata de experiencias de vida que de forma persistente van curtiendo el carácter hacia la madurez y constituyen una buena base para el desarrollo profesional. Una palanca que potencia el músculo emprendedor en un sentido amplio, abierto a todos los ámbitos de la vida y no únicamente en el arranque de empresas. Es un modo de fomentar la acción humana en ámbitos como la política, la sociología, la cultura, el medio ambiente… y en general en todo el plano intelectual. El emprendimiento empresarial será también fruto de esta cosecha. Partiendo de una tierra arada y abonada que favorece que germine la semilla del emprendimiento.